Los pueblos originarios americanos frente a la crisis de la civilización occidental capitalista
movimientos.org
Lucha global por la Madre Tierra contra la Mercantilización de la Vida (12 de Octubre 2009). Articular alternativas de Descolonialidad, Bien Vivir, Derechos Colectivos, Autodeterminación, Justicia Climática.
El capitalismo colonial/moderno fue iniciado hace siglos e impuesto en el continente americano con la invasión del 12 de Octubre de 1492. Esta dio inicio al saqueo global e inventó las teorías de “razas” para justificar el etnocidio americano, la incursión en Africa para la trata de esclavos y el saqueo de otros continentes. Estos genocidios no han cesado y se sostienen en el poder gracias al capital transnacional y apoyo militar. Esta explotación /opresión global capitalista produce el calentamiento global que nos lleva al suicidio planetario.
Esta crisis de modelo de desarrollo capitalista, eurocéntrico, machista y racista es total y nos lleva a la mayor crisis socio ambiental climática de la historia humana. La crisis financiera, económica, energética, productiva agrava el desempleo estructural, la exclusión social, la violencia racista, machista y fanatismo religioso, todo junto a la vez. Tantas y tan profundas crisis al mismo tiempo configuran una auténtica crisis civilizatoria, la crisis del “desarrollo y modernidad capitalista” que ponen en peligro todas las formas de vida. Pero hay quienes siguen soñando con enmendar este modelo y no quieren asumir que lo que está en crisis es el capitalismo, el eurocentrismo, con su modelo de Estado Uni-Nacional, homogeneidad cultural, derecho positivo occidental, desarrollismo y mercantilización de la vida.
La crisis de la civilización occidental capitalista nos obliga a reconstituir y reinventar, nuevas y diversas opciones de convivencia entre naturaleza y sociedad, democracia, estado, consumo. Urgen nuevos paradigmas de convivencia y en ese contexto, no solo “otros mundos son posibles”, sino que son urgentes, y además, están siendo ya construidos desde las primeras víctimas de las formas más bárbaras de la violencia capitalista/colonial/moderna y contemporánea: Los Pueblos y Comunidades Indígenas, Originarios, Campesinos, Ribereños, Quilombolas, Afrodescendientes, Garífunas, Caboclos, Dalits, entre otros, y sus hijos que migraron a las barriadas /fabelas pobres de las ciudades; y todos los demás excluidos, invisibles e “intocables” del planeta; quienes seguimos resistiendo, fortaleciendo y actualizando formas alternativas de organización social, tecnológica, ética, política, económica, cultural y espiritual de la existencia humana.
Los Pueblos Indígenas Originarios practicamos y proponemos: la unidad entre Madre Tierra, sociedad y cultura. Criar a la madre tierra y dejarse criar por ella. Crianza del agua como derecho humano fundamental y no su mercantilización. Descolonialidad del poder con el “Mandar obedeciendo”, autogobierno comunitario, Estados Plurinacionales, Autodeterminación de los Pueblos, unidad en la diversidad como otras formas de autoridad colectiva. Unidad, dualidad, equidad y complementariedad de género. Espiritualidades desde lo cotidiano y diverso. Liberación de toda dominación o discriminación racista/etnicista/sexista. Decisiones colectivas sobre la producción, mercados y economía. Descolonialidad de las ciencias y tecnologías. Expansión de la reciprocidad en la distribución de trabajo, de productos, de servicios. Desde todo lo anterior producir una nueva ética social alternativa a la del mercado y del lucro colonial/capitalista.
Pertenecemos a la Madre Tierra no somos dueños, saqueadores, ni vendedores de ella y hoy llegamos a una encrucijada: el capitalismo imperialista ha demostrado ser no solo peligroso por la dominación, explotación, violencia estructural sino porque también porque mata a la Madre Tierra y nos lleva al suicidio planetario, que no es ni “útil” ni “necesario”.
Por ello hermanas y hermanos y activistas todos de los movimientos sociales del mundo, convocados en este Foro Social Mundial de Belem:
El Movimiento Indígena de Abya Yala/ Continente Americano los llamamos a la más amplia unidad en la diversidad para:
1. La Movilización en Defensa de la Madre Tierra y los Pueblos, contra la Mercantilización de la Vida, Contaminación, Consumismo Tòxico y Criminalización de los movimientos sociales y en ese marco realizar una movilización intercontinental el 12 de Octubre de 2009.
2. Movilización para defender los derechos de los pueblos y madre tierra frente a la agresión de los megaproyectos, industrias extractivas, el IIRSA, Plan Puebla Panamá, agrocombustibles y las invasiones coloniales como las de los pueblos de Haití y Palestina.
3. Reconstituir, reinventar y articular valores y paradigmas alternativos y diversos, y en esa dirección organizar un Foro Social Temático sobre Descolonialidad, Desmercantilización de la Vida, Derechos Colectivos y Bien Vivir el 2010.
4. Participar en la IV Cumbre de Pueblos Indígenas del Abya Yala, en Puno (Perú) del 27 al 31 de mayo del 2009, donde se reforzarán e impulsarán los procesos señalados anteriormente.
Belem do Pará, 1º de febrero del 2009
1. CAOI, Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas
2. ECUARUNARI, Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador
3. ONIC, Organización Nacional Indígena de Colombia
4. CONACAMI, Confederación Nacional de Comunidades del Perú Afectadas por la Minería
5. CONAMAQ, Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qollasuyu (Bolivia)
6. ONPIA, Organización Nacional de Pueblos Indígenas de Argentina
7. Parlamento Mapuche (Chile)
8. Convergencia Nacional Maya Wakib Kej
9. ANAMEBI, Asociación Nacional de Maestros en Educación Bilingüe del Perú
10. Consejo Nórdico Same
11. CONAIE, Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador
12. CONIC, Coordinadora Nacional Indigena y Campesina
13. CONAVIGUA, Coordinadora Nacional de Viudas de Guatemala
14. CUC, Comité de Unidad Campesina de Guatemala
15. Consejo de Pueblos de la Comunidad San Marcos
16. ARPI, Asociación Regional de Pueblos Indígenas de la Selva Central (Perú)
17. MCP, Movimiento Cumbre de los Pueblos
18. CAH, Consejo Aguaruna y Huambisa
19. CRIC, Consejo Regional Indígena del Cauca
20. AICO, Autoridades Indígenas de Colombia
21. OPIAC, Organización de Pueblos Indígenas de la Amazonia Colombiana
22. Organización Indígena Kankuamo
23. CRIDEC, Consejo Regional Indigena de Caldas
24. OIA, Organización Indígena de Antioquia
25. ORIVAC, Organización Regional Indígena del Valle del Cauca
26. CNA, Confederación Nacional Agraria
27. FDCC, Federación Departamental Campesina del Cusco
28. Lucha Indígena
29. Agencia Internacional de Prensa Indígena (México)
30. FNMBS, Fed. Nacional de Mujeres Campesinas Originarias Bartolina Sisa (Bolivia)
31. Red Juvenil TINKUY
32. Frente de Defensa y Lucha Campesina y Mapuche de la Patagonia (Argentina)
33. Mesa Nacional Indígena de Costa Rica
34. Coordinadora del Pueblo Chorotega (Nicaragua)
Convergencia abierta :
CAOI, coordinadorandinacaoi@gmail.com
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Tecpatl
2/4/09
Michael Phelps Has No Business Apologizing for Taking Bong Hits
By Tony Newman, AlterNet
Posted on February 2, 2009, Printed on February 4, 2009
http://www.alternet.org/story/124793/
Plastered all over the Internet right now is a photo of Michael Phelps smoking marijuana out of a bong. Phelps put out a statement saying that he acted in a youthful and inappropriate way and promises it won't happen again. Different people are weighing in on the possible impact of this photo on the gold medalist's $100 million endorsement deals.
Here are a few of my observations on Phelps' bong hits:
Phelps Is in Good Company
Phelps struck another blow to the myth that marijuana smokers are lazy couch potatoes. Here is the guy who has won more gold medals than anyone in history, and obviously his health and accomplishments are not hindered by smoking some pot. In addition to his swimming skills, he is a successful businessman who has turned his swimming skills into an enormous public relations platform and money generator. Successful and honorable people who have smoked some pot are all around us, from President Barack Obama to New York City Mayor Michael Bloomberg.
Phelps Apology Was Unnecessary
While Phelps' statement said he acted in a youthful and inappropriate way, he did not pretend to have a drug problem and promise to go to rehab. So many times when celebrities are caught with drugs, they give tearful statements and promise to get help. Phelps doesn't appear to have a drug problem, and there is no reason for him to take up valuable treatment slots if he doesn't have a drug problem.
Does it Hurt or Help His Image?
While some "experts" are predicting that Phelps bong hits could cost him millions, I could also see it humanizing him and making him even more popular with a large section of the public. Phelps' swimming accomplishments have always been awe-inspiring, but who could relate to the guy who swam eight hours a day and had to eat 23 hamburgers every day to compensate for the calories he burns off in training? Seeing him with his hat on backwards taking a hit made me feel like I could relate to the guy more. With half of high school seniors having tried marijuana before they graduate, it is not clear that this photo is going to disillusion his fan base.
Pot Use Doesn't Discriminate, but Our Pot Laws Do
While society has made some progress on tolerating pot consumption, there are still many laws on the books that cause more harm than the smoking of marijuana. Close to 800,000 people were arrested for marijuana last year, and the vast majority for only possessing small amounts. Harry Levine and Deborah Small put out a report last year that found that between 1998 and 2007, New York City police arrested 374,900 people for low-level, misdemeanor marijuana offenses. That is more than eight times the number of arrests on the same charges for the previous 10-year period (between 1988 and 1997), when 45,300 people were picked up for having small amounts of marijuana.
Researchers also found stark racial disparities in who NYPD officers chose to arrest for marijuana offenses. The report found that 83 percent of those charged in these cases were black or Latino, despite equal marijuana use between whites and nonwhites. The discrepancy, the researchers asserted, is because NYPD officers stopped and frisked blacks and Latinos at a dramatically higher rate.
Once someone is convicted of a drug offense, they can lose college financial aid, food stamps, public housing and, in some cases, even voting rights. Money wasted and lives ruined … and for what?
Phelps Can Continue to be a Role Model
I like Phelps and don't think his bong hit should hurt him. If he truly wants to be a role model, he can take his comments and platform to the next level. He can say simply, "Yes, that was me smoking marijuana, and the laws that ruin peoples' lives for using marijuana should be debated and changed."
Tony Newman is communications director for the Drug Policy Alliance.
© 2009 Independent Media Institute. All rights reserved.
View this story online at: http://www.alternet.org/story/124793/
Posted on February 2, 2009, Printed on February 4, 2009
http://www.alternet.org/story/124793/
Plastered all over the Internet right now is a photo of Michael Phelps smoking marijuana out of a bong. Phelps put out a statement saying that he acted in a youthful and inappropriate way and promises it won't happen again. Different people are weighing in on the possible impact of this photo on the gold medalist's $100 million endorsement deals.
Here are a few of my observations on Phelps' bong hits:
Phelps Is in Good Company
Phelps struck another blow to the myth that marijuana smokers are lazy couch potatoes. Here is the guy who has won more gold medals than anyone in history, and obviously his health and accomplishments are not hindered by smoking some pot. In addition to his swimming skills, he is a successful businessman who has turned his swimming skills into an enormous public relations platform and money generator. Successful and honorable people who have smoked some pot are all around us, from President Barack Obama to New York City Mayor Michael Bloomberg.
Phelps Apology Was Unnecessary
While Phelps' statement said he acted in a youthful and inappropriate way, he did not pretend to have a drug problem and promise to go to rehab. So many times when celebrities are caught with drugs, they give tearful statements and promise to get help. Phelps doesn't appear to have a drug problem, and there is no reason for him to take up valuable treatment slots if he doesn't have a drug problem.
Does it Hurt or Help His Image?
While some "experts" are predicting that Phelps bong hits could cost him millions, I could also see it humanizing him and making him even more popular with a large section of the public. Phelps' swimming accomplishments have always been awe-inspiring, but who could relate to the guy who swam eight hours a day and had to eat 23 hamburgers every day to compensate for the calories he burns off in training? Seeing him with his hat on backwards taking a hit made me feel like I could relate to the guy more. With half of high school seniors having tried marijuana before they graduate, it is not clear that this photo is going to disillusion his fan base.
Pot Use Doesn't Discriminate, but Our Pot Laws Do
While society has made some progress on tolerating pot consumption, there are still many laws on the books that cause more harm than the smoking of marijuana. Close to 800,000 people were arrested for marijuana last year, and the vast majority for only possessing small amounts. Harry Levine and Deborah Small put out a report last year that found that between 1998 and 2007, New York City police arrested 374,900 people for low-level, misdemeanor marijuana offenses. That is more than eight times the number of arrests on the same charges for the previous 10-year period (between 1988 and 1997), when 45,300 people were picked up for having small amounts of marijuana.
Researchers also found stark racial disparities in who NYPD officers chose to arrest for marijuana offenses. The report found that 83 percent of those charged in these cases were black or Latino, despite equal marijuana use between whites and nonwhites. The discrepancy, the researchers asserted, is because NYPD officers stopped and frisked blacks and Latinos at a dramatically higher rate.
Once someone is convicted of a drug offense, they can lose college financial aid, food stamps, public housing and, in some cases, even voting rights. Money wasted and lives ruined … and for what?
Phelps Can Continue to be a Role Model
I like Phelps and don't think his bong hit should hurt him. If he truly wants to be a role model, he can take his comments and platform to the next level. He can say simply, "Yes, that was me smoking marijuana, and the laws that ruin peoples' lives for using marijuana should be debated and changed."
Tony Newman is communications director for the Drug Policy Alliance.
© 2009 Independent Media Institute. All rights reserved.
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Autonomía y reforma agraria
João Pedro Stedile, lider del Movimiento Sin Tierra
Sandra Russo
Página 12
“Los movimientos sociales deben mantener su autonomía de los gobiernos”, dice el líder del MST en esta entrevista concedida durante la realización del Foro Social Mundial. Para el dirigente, la reforma agraria clásica ya no alcanza.
Su nombre va de boca en boca entre los pobres de Brasil. João Pedro Stedile lidera sin ningún rótulo el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil, y la Vía Campesina, el correlato que extiende esa lucha más allá de estas fronteras. Poco antes del inicio del Foro Social Mundial, el MST cumplió 25 años de una lucha que en sus inicios consistió básicamente en la toma de tierras por la fuerza, y en la reivindicación de la reforma agraria que, creyeron en algún momento, iba a facilitarse con Lula da Silva en la presidencia. Eso no sucedió, y los cambios que según explica Stedile adoptó el capitalismo en las zonas agrarias, hizo necesaria una reformulación de objetivos. El MST no ha roto los puentes con el gobierno petista, pero no se considera ni parte ni socio. “No nos importa quién gobierna. Si las medidas de un gobierno son a favor de nuestra lucha, apoyamos. Si son en contra, criticamos. Los movimientos sociales deben mantener su autonomía de los gobiernos. Es la única manera de mantener la lucha intacta”, dice este hombre joven, economista recibido en la UNAM mexicana, autoproclamado católico y de ideas marxistas “pero no de manual”.
En una entrevista realizada en una enorme escuela de Belém en la que el MST estableció su propio campamento, ante este diario, La Jornada de México, Il Manifesto de Italia y la agencia Reuters, Stedile explicó el presente del movimiento que lidera, el más grande y organizado de América latina. En sus orígenes, la construcción del MST no hubiera sido posible sin el apoyo físico y moral del movimiento de la Teología de la Liberación. La Pastoral de la Tierra brasileña cobijó sus primeros pasos y les dio consistencia. Desde algunos sectores del PT, los critican argumentando que dependen del Vaticano, lo cual no deja de ser una chicana. Nunca dependieron de ningún Papa, pero Stedile sí reconoce que la lucha de los Sin Tierra hubiera sido impensable sin “el trabajo de hormiga que durante años y años hicieron curas y monjas que estaban cerca de los pobres”.
Cuando terminó el acto en el que hablaron los cuatro presidentes invitados por el MST (Fernando Lugo, Evo Morales, Rafael Correa y Hugo Chávez), Stedile, que estaba en el panel, tomó la palabra y los acusó de “flojos”. Dijo que esperaba “cambios estructurales, que todavía no llegaron”. La suya fue una voz crítica en un acto en el que todo parecía colmado de optimismo. Lula da Silva no estuvo presente en la reunión con los movimientos sociales sencillamente porque no fue invitado. “Lo de ayer no fue un acto, fue un encuentro que tiene un largo camino. Empezó con la lucha contra el ALCA y dio nacimiento al Alba. Queremos intercambiar opiniones, porque contra el neoliberalismo, hasta aquí llegamos. Pero ahora hay que dar pasos hacia el cambio estructural”, dice Stedile, que no quiso “regañar a nadie, pero hay que señalar las responsabilidades de cada quien”.
“El capitalismo está en crisis, pero tratará de recomponerse a costa de los trabajadores. Estos son momentos en los que los actores políticos de la sociedad se mueven y generan oportunidades y alternativas. Las burguesías nacionales no tienen proyectos alternativos. Y la mayoría de los gobiernos de la región están proponiendo medidas que son medicina para el capital. Los movimientos sociales son los que deben elaborar el proyecto alternativo, partiendo de reclamar la soberanía sobre nuestras propias riquezas.”
Stedile no es exactamente escéptico, más bien es cauto ante el mapa político regional. “Sólo en Bolivia las masas se han transformado en poder. En los demás países, hay luchas, las reconocemos, pero están lejos de haber cambiado estructuras de poder.” El MST comenzó hace más de dos décadas impulsando una reforma agraria que aún siendo una meta hoy ya no tiene la misma forma. A lo largo de su historia, el MST lideró 7500 tomas de tierras, y en lo que va del gobierno petista, 2500. Pero el escenario no es el mismo que hace dos décadas, y la toma no alcanza. “La reforma agraria tradicional consistía en destruir los latifundios y repartir la tierra. Ese tipo de reforma ya no sirve por sí sola. Fue aplastada por el neoliberalismo. Las burguesías nacionales ya no dependen de los mercados internos. Han negociado con las transnacionales y ahora trabajan para el mercado externo. Imponen los monocultivos, destruyen el medio ambiente, monopolizan la venta de semillas, tienen las patentes de los transgénicos, entonces: ¿para qué queremos destruir latifundios y repartir las tierras si no hay semillas para plantar en ellas? El problema se profundizó, y nuestra lucha debe cambiar el eje. Creemos en una nueva matriz tecnológica, en la producción de alimentos sanos, y principalmente en la construcción de ciudadanía. Sin educación no tendremos ciudadanos.”
El MST es reconocido por ser uno de los movimientos sociales de la región que más importancia le dio desde su inicio a la pedagogía. Tienen su escuela de cuadros políticos, la Florestal Fernández, y está colaborando para crear en Venezuela la primera universidad campesina. A eso apuesta el movimiento, y el mismo Stedile dice que “si quieren saber quiénes liderarán el proyecto alternativo popular, no miren a los viejos. Todavía no son conocidos esos nuevos líderes. Se están formando ahora”.
Sobre el actual gobierno brasileño, Stedile dice que “el gobierno de Lula no es un gobierno de izquierda ni un gobierno popular. No lo digo yo, lo dice Lula. Lo apoyan sectores de izquierda, pero también la burguesía. Y entonces hay una medida que deja contentas a las bases, y otra medida que deja contenta a la burguesía. Nosotros creemos que la solución para nuestros problemas no es electoral. No buscamos popularidad. Si la buscáramos, no haríamos un movimiento social sino una banda de rock. Lo que el MST quiere es colaborar para que las clases populares acumulen fuerza, que aceleren su lucha, para hacer posible un reascenso de masas. ¿Cuánto falta todavía? No lo sabemos”.
Sandra Russo
Página 12
“Los movimientos sociales deben mantener su autonomía de los gobiernos”, dice el líder del MST en esta entrevista concedida durante la realización del Foro Social Mundial. Para el dirigente, la reforma agraria clásica ya no alcanza.
Su nombre va de boca en boca entre los pobres de Brasil. João Pedro Stedile lidera sin ningún rótulo el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) de Brasil, y la Vía Campesina, el correlato que extiende esa lucha más allá de estas fronteras. Poco antes del inicio del Foro Social Mundial, el MST cumplió 25 años de una lucha que en sus inicios consistió básicamente en la toma de tierras por la fuerza, y en la reivindicación de la reforma agraria que, creyeron en algún momento, iba a facilitarse con Lula da Silva en la presidencia. Eso no sucedió, y los cambios que según explica Stedile adoptó el capitalismo en las zonas agrarias, hizo necesaria una reformulación de objetivos. El MST no ha roto los puentes con el gobierno petista, pero no se considera ni parte ni socio. “No nos importa quién gobierna. Si las medidas de un gobierno son a favor de nuestra lucha, apoyamos. Si son en contra, criticamos. Los movimientos sociales deben mantener su autonomía de los gobiernos. Es la única manera de mantener la lucha intacta”, dice este hombre joven, economista recibido en la UNAM mexicana, autoproclamado católico y de ideas marxistas “pero no de manual”.
En una entrevista realizada en una enorme escuela de Belém en la que el MST estableció su propio campamento, ante este diario, La Jornada de México, Il Manifesto de Italia y la agencia Reuters, Stedile explicó el presente del movimiento que lidera, el más grande y organizado de América latina. En sus orígenes, la construcción del MST no hubiera sido posible sin el apoyo físico y moral del movimiento de la Teología de la Liberación. La Pastoral de la Tierra brasileña cobijó sus primeros pasos y les dio consistencia. Desde algunos sectores del PT, los critican argumentando que dependen del Vaticano, lo cual no deja de ser una chicana. Nunca dependieron de ningún Papa, pero Stedile sí reconoce que la lucha de los Sin Tierra hubiera sido impensable sin “el trabajo de hormiga que durante años y años hicieron curas y monjas que estaban cerca de los pobres”.
Cuando terminó el acto en el que hablaron los cuatro presidentes invitados por el MST (Fernando Lugo, Evo Morales, Rafael Correa y Hugo Chávez), Stedile, que estaba en el panel, tomó la palabra y los acusó de “flojos”. Dijo que esperaba “cambios estructurales, que todavía no llegaron”. La suya fue una voz crítica en un acto en el que todo parecía colmado de optimismo. Lula da Silva no estuvo presente en la reunión con los movimientos sociales sencillamente porque no fue invitado. “Lo de ayer no fue un acto, fue un encuentro que tiene un largo camino. Empezó con la lucha contra el ALCA y dio nacimiento al Alba. Queremos intercambiar opiniones, porque contra el neoliberalismo, hasta aquí llegamos. Pero ahora hay que dar pasos hacia el cambio estructural”, dice Stedile, que no quiso “regañar a nadie, pero hay que señalar las responsabilidades de cada quien”.
“El capitalismo está en crisis, pero tratará de recomponerse a costa de los trabajadores. Estos son momentos en los que los actores políticos de la sociedad se mueven y generan oportunidades y alternativas. Las burguesías nacionales no tienen proyectos alternativos. Y la mayoría de los gobiernos de la región están proponiendo medidas que son medicina para el capital. Los movimientos sociales son los que deben elaborar el proyecto alternativo, partiendo de reclamar la soberanía sobre nuestras propias riquezas.”
Stedile no es exactamente escéptico, más bien es cauto ante el mapa político regional. “Sólo en Bolivia las masas se han transformado en poder. En los demás países, hay luchas, las reconocemos, pero están lejos de haber cambiado estructuras de poder.” El MST comenzó hace más de dos décadas impulsando una reforma agraria que aún siendo una meta hoy ya no tiene la misma forma. A lo largo de su historia, el MST lideró 7500 tomas de tierras, y en lo que va del gobierno petista, 2500. Pero el escenario no es el mismo que hace dos décadas, y la toma no alcanza. “La reforma agraria tradicional consistía en destruir los latifundios y repartir la tierra. Ese tipo de reforma ya no sirve por sí sola. Fue aplastada por el neoliberalismo. Las burguesías nacionales ya no dependen de los mercados internos. Han negociado con las transnacionales y ahora trabajan para el mercado externo. Imponen los monocultivos, destruyen el medio ambiente, monopolizan la venta de semillas, tienen las patentes de los transgénicos, entonces: ¿para qué queremos destruir latifundios y repartir las tierras si no hay semillas para plantar en ellas? El problema se profundizó, y nuestra lucha debe cambiar el eje. Creemos en una nueva matriz tecnológica, en la producción de alimentos sanos, y principalmente en la construcción de ciudadanía. Sin educación no tendremos ciudadanos.”
El MST es reconocido por ser uno de los movimientos sociales de la región que más importancia le dio desde su inicio a la pedagogía. Tienen su escuela de cuadros políticos, la Florestal Fernández, y está colaborando para crear en Venezuela la primera universidad campesina. A eso apuesta el movimiento, y el mismo Stedile dice que “si quieren saber quiénes liderarán el proyecto alternativo popular, no miren a los viejos. Todavía no son conocidos esos nuevos líderes. Se están formando ahora”.
Sobre el actual gobierno brasileño, Stedile dice que “el gobierno de Lula no es un gobierno de izquierda ni un gobierno popular. No lo digo yo, lo dice Lula. Lo apoyan sectores de izquierda, pero también la burguesía. Y entonces hay una medida que deja contentas a las bases, y otra medida que deja contenta a la burguesía. Nosotros creemos que la solución para nuestros problemas no es electoral. No buscamos popularidad. Si la buscáramos, no haríamos un movimiento social sino una banda de rock. Lo que el MST quiere es colaborar para que las clases populares acumulen fuerza, que aceleren su lucha, para hacer posible un reascenso de masas. ¿Cuánto falta todavía? No lo sabemos”.
The War on Terror is a Hoax
Endless Propaganda
By PAUL CRAIG ROBERTS
www.counterpunch.com
According to US government propaganda, terrorist cells are spread throughout America, making it necessary for the government to spy on all Americans and violate most other constitutional protections. Among President Bush’s last words as he left office was the warning that America would soon be struck again by Muslim terrorists.
If America were infected with terrorists, we would not need the government to tell us. We would know it from events. As there are no events, the US government substitutes warnings in order to keep alive the fear that causes the public to accept pointless wars, the infringement of civil liberty, national ID cards, and inconveniences and harassments when they fly.
The most obvious indication that there are no terrorist cells is that not a single neocon has been assassinated.
I do not approve of assassinations, and am ashamed of my country’s government for engaging in political assassination. The US and Israel have set a very bad example for al Qaeda to follow.
The US deals with al Qaeda and Taliban by assassinating their leaders, and Israel deals with Hamas by assassinating its leaders. It is reasonable to assume that al Qaeda would deal with the instigators and leaders of America’s wars in the Middle East in the same way.
Today every al Qaeda member is aware of the complicity of neoconservatives in the death and devastation inflicted on Muslims in Iraq, Afghanistan, Lebanon and Gaza. Moreover, neocons are highly visible and are soft targets compared to Hamas and Hezbollah leaders. Neocons have been identified in the media for years, and as everyone knows, multiple listings of their names are available online.
Neocons do not have Secret Service protection. Dreadful to contemplate, but it would be child’s play for al Qaeda to assassinate any and every neocon. Yet, neocons move around freely, a good indication that the US does not have a terrorist problem.
If, as neocons constantly allege, terrorists can smuggle nuclear weapons or dirty bombs into the US with which to wreak havoc upon our cities, terrorists can acquire weapons with which to assassinate any neocon or former government official.
Yet, the neocons, who are the Americans most hated by Muslims, remain unscathed.
The “war on terror” is a hoax that fronts for American control of oil pipelines, the profits of the military-security complex, the assault on civil liberty by fomenters of a police state, and Israel’s territorial expansion.
There were no al Qaeda in Iraq until the Americans brought them there by invading and overthrowing Saddam Hussein, who kept al Qaeda out of Iraq. The Taliban is not a terrorist organization, but a movement attempting to unify Afghanistan under Muslim law. The only Americans threatened by the Taliban are the Americans Bush sent to Afghanistan to kill Taliban and to impose a puppet state on the Afghan people.
Hamas is the democratically elected government of Palestine, or what little remains of Palestine after Israel’s illegal annexations. Hamas is a terrorist organization in the same sense that the Israeli government and the US government are terrorist organizations. In an effort to bring Hamas under Israeli hegemony, Israel employs terror bombing and assassinations against Palestinians. Hamas replies to the Israeli terror with homemade and ineffectual rockets.
Hezbollah represents the Shi’ites of southern Lebanon, another area in the Middle East that Israel seeks for its territorial expansion.
The US brands Hamas and Hezbollah “terrorist organizations” for no other reason than the US is on Israel’s side of the conflict. There is no objective basis for the US Department of State’s “finding” that Hamas and Hezbollah are terrorist organizations. It is merely a propagandistic declaration.
Americans and Israelis do not call their bombings of civilians terror. What Americans and Israelis call terror is the response of oppressed people who are stateless because their countries are ruled by puppets loyal to the oppressors. These people, dispossessed of their own countries, have no State Departments, Defense Departments, seats in the United Nations, or voices in the mainstream media. They can submit to foreign hegemony or resist by the limited means available to them.
The fact that Israel and the United States carry on endless propaganda to prevent this fundamental truth from being realized indicates that it is Israel and the US that are in the wrong and the Palestinians, Lebanese, Iraqis, and Afghans who are being wronged.
The retired American generals who serve as war propagandists for Fox “News” are forever claiming that Iran arms the Iraqi and Afghan insurgents and Hamas. But where are the arms? To deal with American tanks, insurgents have to construct homemade explosive devices out of artillery shells. After six years of conflict the insurgents still have no weapon against the American helicopter gunships. Contrast this “arming” with the weaponry the US supplied to the Afghans three decades ago when they were fighting to drive out the Soviets.
The films of Israel’s murderous assault on Gaza show large numbers of Gazans fleeing from Israeli bombs or digging out the dead and maimed, and none of these people is armed. A person would think that by now every Palestinian would be armed, every man, woman, and child. Yet, all the films of the Israeli attack show an unarmed population. Hamas has to construct homemade rockets that are little more than a sign of defiance. If Hamas were armed by Iran, Israel’s assault on Gaza would have cost Israel its helicopter gunships, its tanks, and hundreds of lives of its soldiers.
Hamas is a small organization armed with small caliber rifles incapable of penetrating body armor. Hamas is unable to stop small bands of Israeli settlers from descending on West Bank Palestinian villages, driving out the Palestinians, and appropriating their land.
The great mystery is: why after 60 years of oppression are the Palestinians still an unarmed people? Clearly, the Muslim countries are complicit with Israel and the US in keeping the Palestinians unarmed.
The unsupported assertion that Iran supplies sophisticated arms to the Palestinians is like the unsupported assertion that Saddam Hussein had weapons of mass destruction. These assertions are propagandistic justifications for killing Arab civilians and destroying civilian infrastructure in order to secure US and Israeli hegemony in the Middle East.
Paul Craig Roberts was Assistant Secretary of the Treasury in the Reagan administration. He is coauthor of The Tyranny of Good Intentions.He can be reached at: PaulCraigRoberts@yahoo.com
By PAUL CRAIG ROBERTS
www.counterpunch.com
According to US government propaganda, terrorist cells are spread throughout America, making it necessary for the government to spy on all Americans and violate most other constitutional protections. Among President Bush’s last words as he left office was the warning that America would soon be struck again by Muslim terrorists.
If America were infected with terrorists, we would not need the government to tell us. We would know it from events. As there are no events, the US government substitutes warnings in order to keep alive the fear that causes the public to accept pointless wars, the infringement of civil liberty, national ID cards, and inconveniences and harassments when they fly.
The most obvious indication that there are no terrorist cells is that not a single neocon has been assassinated.
I do not approve of assassinations, and am ashamed of my country’s government for engaging in political assassination. The US and Israel have set a very bad example for al Qaeda to follow.
The US deals with al Qaeda and Taliban by assassinating their leaders, and Israel deals with Hamas by assassinating its leaders. It is reasonable to assume that al Qaeda would deal with the instigators and leaders of America’s wars in the Middle East in the same way.
Today every al Qaeda member is aware of the complicity of neoconservatives in the death and devastation inflicted on Muslims in Iraq, Afghanistan, Lebanon and Gaza. Moreover, neocons are highly visible and are soft targets compared to Hamas and Hezbollah leaders. Neocons have been identified in the media for years, and as everyone knows, multiple listings of their names are available online.
Neocons do not have Secret Service protection. Dreadful to contemplate, but it would be child’s play for al Qaeda to assassinate any and every neocon. Yet, neocons move around freely, a good indication that the US does not have a terrorist problem.
If, as neocons constantly allege, terrorists can smuggle nuclear weapons or dirty bombs into the US with which to wreak havoc upon our cities, terrorists can acquire weapons with which to assassinate any neocon or former government official.
Yet, the neocons, who are the Americans most hated by Muslims, remain unscathed.
The “war on terror” is a hoax that fronts for American control of oil pipelines, the profits of the military-security complex, the assault on civil liberty by fomenters of a police state, and Israel’s territorial expansion.
There were no al Qaeda in Iraq until the Americans brought them there by invading and overthrowing Saddam Hussein, who kept al Qaeda out of Iraq. The Taliban is not a terrorist organization, but a movement attempting to unify Afghanistan under Muslim law. The only Americans threatened by the Taliban are the Americans Bush sent to Afghanistan to kill Taliban and to impose a puppet state on the Afghan people.
Hamas is the democratically elected government of Palestine, or what little remains of Palestine after Israel’s illegal annexations. Hamas is a terrorist organization in the same sense that the Israeli government and the US government are terrorist organizations. In an effort to bring Hamas under Israeli hegemony, Israel employs terror bombing and assassinations against Palestinians. Hamas replies to the Israeli terror with homemade and ineffectual rockets.
Hezbollah represents the Shi’ites of southern Lebanon, another area in the Middle East that Israel seeks for its territorial expansion.
The US brands Hamas and Hezbollah “terrorist organizations” for no other reason than the US is on Israel’s side of the conflict. There is no objective basis for the US Department of State’s “finding” that Hamas and Hezbollah are terrorist organizations. It is merely a propagandistic declaration.
Americans and Israelis do not call their bombings of civilians terror. What Americans and Israelis call terror is the response of oppressed people who are stateless because their countries are ruled by puppets loyal to the oppressors. These people, dispossessed of their own countries, have no State Departments, Defense Departments, seats in the United Nations, or voices in the mainstream media. They can submit to foreign hegemony or resist by the limited means available to them.
The fact that Israel and the United States carry on endless propaganda to prevent this fundamental truth from being realized indicates that it is Israel and the US that are in the wrong and the Palestinians, Lebanese, Iraqis, and Afghans who are being wronged.
The retired American generals who serve as war propagandists for Fox “News” are forever claiming that Iran arms the Iraqi and Afghan insurgents and Hamas. But where are the arms? To deal with American tanks, insurgents have to construct homemade explosive devices out of artillery shells. After six years of conflict the insurgents still have no weapon against the American helicopter gunships. Contrast this “arming” with the weaponry the US supplied to the Afghans three decades ago when they were fighting to drive out the Soviets.
The films of Israel’s murderous assault on Gaza show large numbers of Gazans fleeing from Israeli bombs or digging out the dead and maimed, and none of these people is armed. A person would think that by now every Palestinian would be armed, every man, woman, and child. Yet, all the films of the Israeli attack show an unarmed population. Hamas has to construct homemade rockets that are little more than a sign of defiance. If Hamas were armed by Iran, Israel’s assault on Gaza would have cost Israel its helicopter gunships, its tanks, and hundreds of lives of its soldiers.
Hamas is a small organization armed with small caliber rifles incapable of penetrating body armor. Hamas is unable to stop small bands of Israeli settlers from descending on West Bank Palestinian villages, driving out the Palestinians, and appropriating their land.
The great mystery is: why after 60 years of oppression are the Palestinians still an unarmed people? Clearly, the Muslim countries are complicit with Israel and the US in keeping the Palestinians unarmed.
The unsupported assertion that Iran supplies sophisticated arms to the Palestinians is like the unsupported assertion that Saddam Hussein had weapons of mass destruction. These assertions are propagandistic justifications for killing Arab civilians and destroying civilian infrastructure in order to secure US and Israeli hegemony in the Middle East.
Paul Craig Roberts was Assistant Secretary of the Treasury in the Reagan administration. He is coauthor of The Tyranny of Good Intentions.He can be reached at: PaulCraigRoberts@yahoo.com
2/2/09
"El progresismo gobierna América Latina anestesiando a los movimientos de base"
Entrevista a Raúl Zibechi
Amador Fernández-Savater
Público/Rebelión
Versión completa de la entrevista aparecida en el diario Público
Militó en el movimiento estudiantil afín a los Tupamaros, vivió los años 80 exiliado en España, volvió luego a Uruguay donde ahora ejerce como periodista en el seminario uruguayo Brecha y su último libro se titula Territorios en resistencia (Lavaca editora). Su pasión vital es pensar junto a las experiencias colectivas que inventan posibilidades de vida más allá del mercado y del Estado.
Lo que ocurre en América Latina es un faro para la izquierda mundial. Pero, ¿qué ilumina y qué nos impide ver la luz de ese faro? ¿Y si esa hegemonía de la izquierda se basara en un vaciado de los movimientos de base?
¿Qué relación hay entre la llegada al poder de los gobiernos progresistas en América Latina y las luchas de los movimientos de base?
Mucha, pero indirecta salvo en el caso de Bolivia. Los movimientos actuales nacieron en el período neoliberal, son hijos de la acumulación por desposesión, la resistieron y consiguieron deslegimitar el modelo. Sobre esa oleada antineoliberal que se lleva por delante gobiernos y partidos conservadores, va cobrando fuerza el progresismo y la izquierda se beneficia de esa nueva coyuntura generada por los movimientos. Pero esas fuerzas políticas no son en absoluto ajenas a los movimientos. En algunos casos lucharon junto a ellos, o tuvieron una relación más ambigua con los movimientos, pero nunca se les enfrentaron sino que los apoyaron, por lo menos a nivel declarativo. No es lo mismo el caso de Venezuela, Ecuador y Bolivia, donde los movimientos hacen entrar en crisis al sistema de partidos, que los casos de Brasil o Uruguay donde hay muchas contituidades institucionales y de partidos. Argentina sería un caso intermedio. Lo interesante es que en los tres primeros, el sistema político entró en crisis aunque no la dominación.
¿Y qué hizo la izquierda al llegar al poder?
Allí donde había redes clientelares, los nuevos gobiernos progresistas las barren e instalan a las instituciones estatales en su lugar, conquistando así las bases de apoyo y modificando los modos de hacer de las derechas. Pero para hacerlo deben, primero, asumir demandas de los movimientos y, segundo, colocar en el lugar de los caudillos paternalistas locales a personal de los propios movimientos, ya sea como funcionarios estatales o como miembros de ONGs. Por tanto, las nuevas gobernabilidades son una construcción conjunta entre movimientos y estados.
Me ha impresionado la experiencia del SOCAT uruguayo, esa nueva gobernabilidad que “clona” la forma de los movimientos para mejor desactivar su contenido. Misma retórica (empoderamiento, horizontalidad, participación, etc.). Aparentemente misma organización (redes, protagonismo social). ¡Parecería la historia de los “ultracuerpos” o de los “Dobles malvados”! ¿Cómo desactiva concretamente el clon la potencia política del original?
Mira, este es un proceso muy largo que arranca en los 90, con el neoliberalismo y a la vez con la llegada de las izquierdas a muchos gobiernos municipales en toda la región. Es un tema para estudiarlo en detalle. Aquí la educación popular jugó un papel importante en la formación de los cuadros de las ONGs. También la Universidad, que sobre todo en sectores como trabajo social está muy emparentada con la educación popular. Si tu miras quiénes son y qué estudian los agentes del SOCAT, vas a concluir que son jóvenes, sobre todo mujeres, que han pasado algunos años por la militancia social más que por la política, que tienen experiencia directa en los barrios pobres. Por otro lado, estudian a Paulo Freire pero también a Gramsci y a Bordieu, o sea leen los mismos autores que leen los militantes sociales y portan sus mismos códigos, visten, hablan y tienen hábitos de vida iguales a los de los activistas de base.
Las iniciativas municipales y las ONGs se hacen cargo de actividades barriales que antes se auto-organizaban (comedores, guarderías, etc.). Eso produce dos efectos tremendos. Por un lado, una enorme confusión cuando llegan a los barrios como funcionarios del Estado o de ONGs que trabajan para el Estado. Por otro, se apropian de los saberes del abajo, esos que James Scott decía que aseguran la autonomía de los dominados, y los ponen al servicio de los gobiernos progres. Ambos efectos, cuando uno los ve en un barrio, son demoledores. Por ejemplo, las jóvenes funcionarias estatales tienen voz y voto en asambleas de pobres porque las consideran parte del barrio. Para mi eso fue un golpe tremendo. Pero para la población es normal, porque más allá de que sean funcionarios tienen un compromiso real con los pobres y ese compromiso es insustituible por ningún salario y por ninguna cualificación.
¿Ocurre lo mismo con la cooperación al desarrollo?
Está el caso de Ecuador, que ha sido muy bien estudiado por el antropólogo catalán Víctor Bretón. Allí en pocos años la cooperación consiguió sustituir una camada de activistas y militantes de base, combativos, excelentes organizadores, por otra camada de personas especializadas en hacer trámites ante organismos internacionales, en presentar proyectos, identificar qué necesidades de los de abajo pueden ser interesantes para las financiadoras. Con ello consiguen crear una casta de funcionarios internacionales que viajan, conocen el mundo, hablan idiomas y, sobre todo, se distancian de sus bases al mismo tiempo que les consiguen fondos para proyectos. Lo interesante del estudio de Bretón es que analiza el caso de la provincia de Chimborazo luego del levantamiento de 1990 organizado por la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador). Era la provincia más combativa y hasta allí llegaron decenas de ONGs que en pocos años modificaron el mapa del movimiento indígena, creando organizaciones de segundo grado que fueron minando la estructura del movimiento hasta casi destruir a la CONAIE.
¿Dirías que la nueva gobernabilidad sobre los territorios es una estrategia biopolítica?
Sí, porque la disciplina que actúa sobre los cuerpos y en espacios cerrados fue desbordada: los pobres desertan de la escuela, del cuartel y de la fábrica y la familia ya no contiene ni disciplina. Entonces hacen falta mecanismos capilares que actúen sobre el territorio y sobre la población, ya no impidiendo, ya no negando, sino modulando los movimiento porque los movimiento ya es un dato de la realidad. Lo penoso es que ni la izquierda ni la academia quieren pensar estas nuevas formas de dominación.
¿Por qué es clave el papel de los militantes, o ex-militantes de izquierda, de gente formada “desde abajo”, en esa nueva gobernabilidad?
Porque el Estado tiene funcionarios preparados para disciplinar pero no para trabajar a cielo abierto. El típico funcionario estatal es como el maestro que espera que lleguen los niños a la escuela, espacio cerrado, para hacer su trabajo. Y así con todo, el hospital, el cuartel… Pero no están preparados para ir a los territorios de la pobreza porque son territorios en resistencia. El Estado siempre acudió como policía, pero de esa manera ejerce un control muy parcial, discontinuo. Entonces los militantes aparecen con los mismos códigos que los pobres de ese barrio y empiezan a ayudar a los niños con la tarea escolar, llevan el aula a la casa. Lo mismo con la salud, les enseñan a cepillarse los dientes, a lavarse, a estar bien vestidos para conseguir un trabajo. Parece ridículo pero así funciona, todo revestido con un discurso sobre ciudadanía y derechos. Dicho de otro modo, el Estado actual para controlar, para hacer ’seguridad’ en el sentido de Foucault, necesita a la militancia de izquierda que se cree el cuento de ayudar a los pobres a cambio de un salario que no es maravilloso, pero que les asegura su sobrevivencia en lo que saben hacer, algo que desde la militancia es imposible. El sistema sabe algo muy importante: que la militancia es para quien la practica una forma de ascenso social, no siempre material sino sobre todo de reconocimiento simbólico. Y ahora es el Estado el que les brinda ese ascenso.
¿Qué papel cumple aquí la polaridad izquierda-derecha?
Es la forma de justificar las nuevas formas de dominación a cielo abierto, que decía Deleuze. La derecha es funcional a la izquierda, porque es el ogro que justifica cualquier cosa. En Uruguay la izquierda coló una ley de seguridad ciudadana que ni la dictadura se había atrevido a poner. Y en Brasil las favelas son patrulladas por los militares, que además construyen centros sociales e interactúan con la comunidad. Todo eso lo pueden hacer sin mayor oposición, no sólo porque han aprendido los modos, sino también porque se justifica con la creencia de que con las derechas sería peor. Y tal vez sea así: ahí está Uribe para mostrarlo.
¿Son posibles otras relaciones, polémicas, productivas y no anestesiantes, entre Estado, instituciones y movimientos?
Sinceramente, no lo sé. Me gustaría que así fuera, pero la realidad dice que quien no entra en el juego se queda muy aislado. Ahí está el caso de los zapatistas que no quieren nada con el Estado, cero relación. El precio es el tremendo aislamiento: las comunidades no están mal, pero la Otra Campaña no crece. Por otro lado, están los Sin Tierra de Brasil, que apostaron a una relación más fluida con Lula pero sin perder su autonomía. Pero también están aislados, con los mismos problemas, aunque no de un modo tan evidente como los zapatistas.
Cada vez creo más que el tema hay que plantearlo en otros términos que rehuyan la disyuntiva Estado sí o Estado no. Aquí apareció una nueva forma de dominación, como en su momento fue el panóptico o la cadena de montaje. Mi impresión es que esta nueva forma de dominación responde a nuevos problemas, digamos los temas del 68, es decir, el desborde del disciplinamiento. Pero no creamos que en dos días la gente va a aprender a neutralizar este nuevo mecanismo. Entramos en otra historia que requerirá aprendizajes nuevos. Me parece que tenemos que pensar en la aparición de la fábrica fordista y el tiempo que demandó neutralizar la cadena de montaje. Dos generaciones de obreros y, sobre todo, nuevas formas de lucha y de organización.
Las nuevas gobernabilidades son las respuestas al triunfo de los movimientos, o sea que por un tiempo ellos tendrán la iniciativa. En América Latina, estos gobiernos colocaron al Estado en un nuevo lugar y también a la gente, porque ahora hay una nueva conciencia de derechos, pero no tanto en el sentido formal tradicional, sino en cuanto a que el Estado les “debe” ciertas cosas y si no lo hace pierde su legitimidad. Es como el retorno de una cierta lógica del Estado del Bienestar pero sin Estado del Bienestar, porque no hay derechos sino prestaciones. Una ilusión, como fue la fábrica de Ford, una ilusión de integración del obrero en el sistema, que se está empezando a evaporar porque los propios “capataces”, o sea los y las trabajadores sociales más comprometidos, están percibiendo el engaño.
Más sobre Territorios en resistencia: http://lavaca.org/especiales/editora/territorios-en-resistencia.html
Todos los libros de Raúl Zibechi, incluido Territorios en resistencia, pueden conseguirse a través de la librería Traficantes de Sueños (www.traficantes.net), Embajadores 35 (Madrid).
Amador Fernández-Savater
Público/Rebelión
Versión completa de la entrevista aparecida en el diario Público
Militó en el movimiento estudiantil afín a los Tupamaros, vivió los años 80 exiliado en España, volvió luego a Uruguay donde ahora ejerce como periodista en el seminario uruguayo Brecha y su último libro se titula Territorios en resistencia (Lavaca editora). Su pasión vital es pensar junto a las experiencias colectivas que inventan posibilidades de vida más allá del mercado y del Estado.
Lo que ocurre en América Latina es un faro para la izquierda mundial. Pero, ¿qué ilumina y qué nos impide ver la luz de ese faro? ¿Y si esa hegemonía de la izquierda se basara en un vaciado de los movimientos de base?
¿Qué relación hay entre la llegada al poder de los gobiernos progresistas en América Latina y las luchas de los movimientos de base?
Mucha, pero indirecta salvo en el caso de Bolivia. Los movimientos actuales nacieron en el período neoliberal, son hijos de la acumulación por desposesión, la resistieron y consiguieron deslegimitar el modelo. Sobre esa oleada antineoliberal que se lleva por delante gobiernos y partidos conservadores, va cobrando fuerza el progresismo y la izquierda se beneficia de esa nueva coyuntura generada por los movimientos. Pero esas fuerzas políticas no son en absoluto ajenas a los movimientos. En algunos casos lucharon junto a ellos, o tuvieron una relación más ambigua con los movimientos, pero nunca se les enfrentaron sino que los apoyaron, por lo menos a nivel declarativo. No es lo mismo el caso de Venezuela, Ecuador y Bolivia, donde los movimientos hacen entrar en crisis al sistema de partidos, que los casos de Brasil o Uruguay donde hay muchas contituidades institucionales y de partidos. Argentina sería un caso intermedio. Lo interesante es que en los tres primeros, el sistema político entró en crisis aunque no la dominación.
¿Y qué hizo la izquierda al llegar al poder?
Allí donde había redes clientelares, los nuevos gobiernos progresistas las barren e instalan a las instituciones estatales en su lugar, conquistando así las bases de apoyo y modificando los modos de hacer de las derechas. Pero para hacerlo deben, primero, asumir demandas de los movimientos y, segundo, colocar en el lugar de los caudillos paternalistas locales a personal de los propios movimientos, ya sea como funcionarios estatales o como miembros de ONGs. Por tanto, las nuevas gobernabilidades son una construcción conjunta entre movimientos y estados.
Me ha impresionado la experiencia del SOCAT uruguayo, esa nueva gobernabilidad que “clona” la forma de los movimientos para mejor desactivar su contenido. Misma retórica (empoderamiento, horizontalidad, participación, etc.). Aparentemente misma organización (redes, protagonismo social). ¡Parecería la historia de los “ultracuerpos” o de los “Dobles malvados”! ¿Cómo desactiva concretamente el clon la potencia política del original?
Mira, este es un proceso muy largo que arranca en los 90, con el neoliberalismo y a la vez con la llegada de las izquierdas a muchos gobiernos municipales en toda la región. Es un tema para estudiarlo en detalle. Aquí la educación popular jugó un papel importante en la formación de los cuadros de las ONGs. También la Universidad, que sobre todo en sectores como trabajo social está muy emparentada con la educación popular. Si tu miras quiénes son y qué estudian los agentes del SOCAT, vas a concluir que son jóvenes, sobre todo mujeres, que han pasado algunos años por la militancia social más que por la política, que tienen experiencia directa en los barrios pobres. Por otro lado, estudian a Paulo Freire pero también a Gramsci y a Bordieu, o sea leen los mismos autores que leen los militantes sociales y portan sus mismos códigos, visten, hablan y tienen hábitos de vida iguales a los de los activistas de base.
Las iniciativas municipales y las ONGs se hacen cargo de actividades barriales que antes se auto-organizaban (comedores, guarderías, etc.). Eso produce dos efectos tremendos. Por un lado, una enorme confusión cuando llegan a los barrios como funcionarios del Estado o de ONGs que trabajan para el Estado. Por otro, se apropian de los saberes del abajo, esos que James Scott decía que aseguran la autonomía de los dominados, y los ponen al servicio de los gobiernos progres. Ambos efectos, cuando uno los ve en un barrio, son demoledores. Por ejemplo, las jóvenes funcionarias estatales tienen voz y voto en asambleas de pobres porque las consideran parte del barrio. Para mi eso fue un golpe tremendo. Pero para la población es normal, porque más allá de que sean funcionarios tienen un compromiso real con los pobres y ese compromiso es insustituible por ningún salario y por ninguna cualificación.
¿Ocurre lo mismo con la cooperación al desarrollo?
Está el caso de Ecuador, que ha sido muy bien estudiado por el antropólogo catalán Víctor Bretón. Allí en pocos años la cooperación consiguió sustituir una camada de activistas y militantes de base, combativos, excelentes organizadores, por otra camada de personas especializadas en hacer trámites ante organismos internacionales, en presentar proyectos, identificar qué necesidades de los de abajo pueden ser interesantes para las financiadoras. Con ello consiguen crear una casta de funcionarios internacionales que viajan, conocen el mundo, hablan idiomas y, sobre todo, se distancian de sus bases al mismo tiempo que les consiguen fondos para proyectos. Lo interesante del estudio de Bretón es que analiza el caso de la provincia de Chimborazo luego del levantamiento de 1990 organizado por la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador). Era la provincia más combativa y hasta allí llegaron decenas de ONGs que en pocos años modificaron el mapa del movimiento indígena, creando organizaciones de segundo grado que fueron minando la estructura del movimiento hasta casi destruir a la CONAIE.
¿Dirías que la nueva gobernabilidad sobre los territorios es una estrategia biopolítica?
Sí, porque la disciplina que actúa sobre los cuerpos y en espacios cerrados fue desbordada: los pobres desertan de la escuela, del cuartel y de la fábrica y la familia ya no contiene ni disciplina. Entonces hacen falta mecanismos capilares que actúen sobre el territorio y sobre la población, ya no impidiendo, ya no negando, sino modulando los movimiento porque los movimiento ya es un dato de la realidad. Lo penoso es que ni la izquierda ni la academia quieren pensar estas nuevas formas de dominación.
¿Por qué es clave el papel de los militantes, o ex-militantes de izquierda, de gente formada “desde abajo”, en esa nueva gobernabilidad?
Porque el Estado tiene funcionarios preparados para disciplinar pero no para trabajar a cielo abierto. El típico funcionario estatal es como el maestro que espera que lleguen los niños a la escuela, espacio cerrado, para hacer su trabajo. Y así con todo, el hospital, el cuartel… Pero no están preparados para ir a los territorios de la pobreza porque son territorios en resistencia. El Estado siempre acudió como policía, pero de esa manera ejerce un control muy parcial, discontinuo. Entonces los militantes aparecen con los mismos códigos que los pobres de ese barrio y empiezan a ayudar a los niños con la tarea escolar, llevan el aula a la casa. Lo mismo con la salud, les enseñan a cepillarse los dientes, a lavarse, a estar bien vestidos para conseguir un trabajo. Parece ridículo pero así funciona, todo revestido con un discurso sobre ciudadanía y derechos. Dicho de otro modo, el Estado actual para controlar, para hacer ’seguridad’ en el sentido de Foucault, necesita a la militancia de izquierda que se cree el cuento de ayudar a los pobres a cambio de un salario que no es maravilloso, pero que les asegura su sobrevivencia en lo que saben hacer, algo que desde la militancia es imposible. El sistema sabe algo muy importante: que la militancia es para quien la practica una forma de ascenso social, no siempre material sino sobre todo de reconocimiento simbólico. Y ahora es el Estado el que les brinda ese ascenso.
¿Qué papel cumple aquí la polaridad izquierda-derecha?
Es la forma de justificar las nuevas formas de dominación a cielo abierto, que decía Deleuze. La derecha es funcional a la izquierda, porque es el ogro que justifica cualquier cosa. En Uruguay la izquierda coló una ley de seguridad ciudadana que ni la dictadura se había atrevido a poner. Y en Brasil las favelas son patrulladas por los militares, que además construyen centros sociales e interactúan con la comunidad. Todo eso lo pueden hacer sin mayor oposición, no sólo porque han aprendido los modos, sino también porque se justifica con la creencia de que con las derechas sería peor. Y tal vez sea así: ahí está Uribe para mostrarlo.
¿Son posibles otras relaciones, polémicas, productivas y no anestesiantes, entre Estado, instituciones y movimientos?
Sinceramente, no lo sé. Me gustaría que así fuera, pero la realidad dice que quien no entra en el juego se queda muy aislado. Ahí está el caso de los zapatistas que no quieren nada con el Estado, cero relación. El precio es el tremendo aislamiento: las comunidades no están mal, pero la Otra Campaña no crece. Por otro lado, están los Sin Tierra de Brasil, que apostaron a una relación más fluida con Lula pero sin perder su autonomía. Pero también están aislados, con los mismos problemas, aunque no de un modo tan evidente como los zapatistas.
Cada vez creo más que el tema hay que plantearlo en otros términos que rehuyan la disyuntiva Estado sí o Estado no. Aquí apareció una nueva forma de dominación, como en su momento fue el panóptico o la cadena de montaje. Mi impresión es que esta nueva forma de dominación responde a nuevos problemas, digamos los temas del 68, es decir, el desborde del disciplinamiento. Pero no creamos que en dos días la gente va a aprender a neutralizar este nuevo mecanismo. Entramos en otra historia que requerirá aprendizajes nuevos. Me parece que tenemos que pensar en la aparición de la fábrica fordista y el tiempo que demandó neutralizar la cadena de montaje. Dos generaciones de obreros y, sobre todo, nuevas formas de lucha y de organización.
Las nuevas gobernabilidades son las respuestas al triunfo de los movimientos, o sea que por un tiempo ellos tendrán la iniciativa. En América Latina, estos gobiernos colocaron al Estado en un nuevo lugar y también a la gente, porque ahora hay una nueva conciencia de derechos, pero no tanto en el sentido formal tradicional, sino en cuanto a que el Estado les “debe” ciertas cosas y si no lo hace pierde su legitimidad. Es como el retorno de una cierta lógica del Estado del Bienestar pero sin Estado del Bienestar, porque no hay derechos sino prestaciones. Una ilusión, como fue la fábrica de Ford, una ilusión de integración del obrero en el sistema, que se está empezando a evaporar porque los propios “capataces”, o sea los y las trabajadores sociales más comprometidos, están percibiendo el engaño.
Más sobre Territorios en resistencia: http://lavaca.org/especiales/editora/territorios-en-resistencia.html
Todos los libros de Raúl Zibechi, incluido Territorios en resistencia, pueden conseguirse a través de la librería Traficantes de Sueños (www.traficantes.net), Embajadores 35 (Madrid).
Israeli War Crimes
Under the Black Flag
By URI AVNERY
A Spanish judge has instituted a judicial inquiry against seven Israeli political and military personalities on suspicion of war crimes and crimes against humanity. The case: the 2002 dropping of a one ton bomb on the home of Hamas leader Salah Shehade. Apart from the intended victim, 14 people, most of them children, were killed.
For those who have forgotten: the then commander of the Israeli Air Force, Dan Halutz, was asked at the time what he feels when he drops a bomb on a residential building. His unforgettable answer: “A slight bump to the wing.” When we in Gush Shalom accused him of a war crime, he demanded that we be put on trial for high treason. He was joined by the Prime Minister, Ariel Sharon, who accused us of wanting to “turn over Israeli army officers to the enemy”. The Attorney General notified us officially that he did not intend to open an investigation against those responsible for the bombing.
I should be happy, therefore, that at long last somebody is ready to put that action to a judicial test (even if he seems to have been thwarted by political pressure.) But I am sorry that this has happened in Spain, not in Israel.
* * *
ISRAELI TV VIEWERS have lately been exposed to a bizarre sight: army officers appearing with their faces hidden, as usual for criminals when the court prohibits their identification. Pedophiles, for example, or attackers of old women.
On the orders of the military censors, this applies to all officers, from battalion commanders down, who have been involved in the Gaza war. Since the faces of brigade commanders and above are generally known, the order does not apply to them.
Immediately after the cease-fire, the Minister of Defense, Ehud Barak, promoted a special law that would give unlimited backing by the state to all officers and soldiers who took part in the Gaza war and who might be accused abroad of war crimes. This seems to confirm the Hebrew adage: “On the head of the thief, the hat is burning”.
* * *
I DO NOT object to trials abroad. The main thing is that war criminals, like pirates, should be brought to justice. It is not so important where they are caught. (This rule was applied by the State of Israel when it abducted Adolf Eichmann in Argentina and hanged him in Israel for heinous crimes committed outside the territory of Israel and, indeed, before the state even existed.)
But as an Israeli patriot, I would prefer suspected Israeli war criminals to be put on trial in Israel. That is necessary for the country, for all decent officers and soldiers of the Israeli army, for the education of future generations of citizens and soldiers.
There is no need to rely on international law alone. There are Israeli laws against war crimes. Enough to mention the immortal phrase coined by Justice Binyamin Halevy, serving as a military judge, in the trial of the border policemen who were responsible for the 1956 massacre in Kafr Kassem, when dozens of children, women and men were mown down for violating a curfew which they did not even know about.
The judge announced that even in wartime, there are orders over which flies “the black flag of illegality”. These are orders which are “manifestly” illegal – that is to say, orders which every normal person can tell are illegal, without having to consult a lawyer.
War criminals dishonor the army whose uniform they wear – whether they are generals or common soldiers. As a combat soldier on the day the Israeli Defense Army was officially created, I am ashamed of them and demand that they be cast out and be put on trial in Israel.
My list of suspects includes politicians, soldiers, rabbis and lawyers.
* * *
THERE IS not the slightest doubt that in the Gaza war, crimes were committed. The question is to what extent and by whom.
Example: the soldiers call on the residents of a house to leave it. A woman and her four children come out, waving white handkerchiefs. It is absolutely clear that they are not armed fighters. A soldier in a near-by tank stands up, points his rifle and shoots them dead at short range. According to testimonies that seem to be beyond doubt, this happened more than once.
Another example: the shelling of the United Nations school full of refugees, from which there was no shooting – as admitted by the army, after the original pretexts were disproved.
These are ”simple” cases. But the spectrum of cases is far wider. A serious judicial investigation has to start right from the top: the politicians and senior officers who decided on the war and confirmed its plans must be investigated about their decisions. In Nuremberg it was laid down that the starting of a war of aggression is a crime.
An objective investigation has to find out whether the decision to start the war was justified, or if there existed another way of stopping the launching of rockets against Israeli territory. Without doubt, no country can or should tolerate the bombing of its towns and villages from beyond the border. But could this be prevented by talking with the Gaza authorities? Was our government’s decision to boycott Hamas, the winner of the democratic Palestinian elections, the real cause of this war? Did the imposition of the blockade on a million and a half Gaza Strip inhabitants contribute to the launching of the Qassams? In brief: were the alternatives considered before it was decided to start a deadly war?
The war plan included a massive attack on the civilian population of the Strip. The real aims of a war can be understood less from the official declarations of its initiators, than from their actions. If in this war some 1300 men, women and children were killed, the great majority of whom were not fighters; if about 5000 people were injured, most of them children; if some 2500 homes were partly or wholly destroyed; if the infrastructure of life was totally demolished – all this clearly could not have happened accidentally. It must have been a part of the war plan.
The things said during the war by politicians and officers make it clear that the plan had at least two aims, which might be considered war crimes: (1) To cause widespread killing and destruction, in order to “fix a price tag”. “to burn into their consciousness”, “to reinforce deterrence”, and most of all – to get the population to rise up against Hamas and overthrow their government. Clearly this affects mainly the civilian population. (2) To avoid casualties to our army at (literally) any price by destroying any building and killing any human being in the area into which our troops were about to move, including destroying homes over the heads of their inhabitants, preventing medical teams from reaching the victims, killing people indiscriminately. In certain cases, inhabitants were warned that they must flee, but this was mainly an alibi-action: there was nowhere to flee to, and often fire was opened on people trying to escape.
An independent court will have to decide whether such a war-plan is in accordance with national and international law, or whether it was ab initio a crime against humanity and a war-crime.
This was a war of a regular army with huge capabilities against a guerrilla force. In such a war, too, not everything is permissible. Arguments like “The Hamas terrorists were hiding within the civilian population” and “They used the population as human shields” may be effective as propaganda but are irrelevant: that is true for every guerrilla war. It must be taken into account when a decision to start such a war is being considered.
In a democratic state, the military takes its orders from the political establishment. Good. But that does not include “manifestly” illegal orders, over which the black flag of illegality is waving. Since the Nuremberg trials, there is no more room for the excuse that “I was only obeying orders”.
Therefore, the personal responsibility of all involved - from the Chief of Staff, the Front Commander and the Division Commander right down to the last soldier - must be examined. From the statements of soldiers one must deduce that many believed that their job was “to kill as many Arabs as possible”. Meaning: no distinction between fighters and non-fighters. That is a completely illegal order, whether given explicitly or by a wink and a nudge. The soldiers understood this to be “the spirit of the commander”.
* * *
AMONG THOSE suspected of war crimes, the rabbis have a place of honor.
Those who incite to war crimes and call upon soldiers, directly or indirectly, to commit war crimes may be guilty of a war crime themselves.
When one speaks of “rabbis”, one thinks of old men with long white beards and big hats, who give tongue to venerable wisdom. But the rabbis who accompanied the troops are a very different species.
In the last decades, the state-financed religious educational system has churned out “rabbis” who are more like medieval Christian priests than the Jewish sages of Poland or Morocco. This system indoctrinates its pupils with a violent tribal cult, totally ethnocentric, which sees in the whole of world history nothing but an endless story of Jewish victimhood. This is a religion of a Chosen People, indifferent to others, a religion without compassion for anyone who is not Jewish, which glorifies the God-decreed genocide described in the Biblical book of Joshua.
The products of this education are now the “rabbis” who instruct the religious youths. With their encouragement, a systematic effort has been made to take over the Israeli army from within. Kippa-wearing officers have replaced the Kibbutzniks, who not so long ago were dominant in the army. Many of the lower and middle-ranking officers now belong to this group.
The most outstanding example is the “Chief Army Rabbi”, Colonel Avichai Ronsky, who has declared that his job is to reinforce the “fighting spirit” of the soldiers. He is a man of the extreme right, not far from the spirit of the late Rabbi Meir Kahane, whose party was outlawed in Israel for its fascist ideology. Under the auspices of the army rabbinate, religious-fascist brochures of the ultra-right “rabbis” were distributed to the soldiers.
This material includes political incitement, such as the statement that the Jewish religion prohibits “giving up even one millimeter of Eretz Israel”, that the Palestinians, like the Biblical Philistines (from whom the name Palestine derives), are a foreign people who invaded the country, and that any compromise (such as indicated in the official government program) is a mortal sin. The distribution of political propaganda violates, of course, army law.
The rabbis openly called upon the soldiers to be cruel and merciless towards the Arabs. To treat them mercifully, they stated, is a “terrible, awful immorality”. When such material is distributed to religious soldiers going into war, it is easy to see why things happened the way they did.
* * *
THE PLANNERS of this war knew that the shadow of war crimes was hovering over the planned operation. Witness: the Attorney General (whose official title is “Legal Advisor to the Government”) was a partner to the planning. This week the Chief Army Attorney, Colonel Avichai Mandelblut, disclosed that his officers were attached throughout the war to all the commanders, from the Chief of Staff down to the Division Commander.
All this together leads to the inescapable conclusion that the legal advisors bear direct responsibility for the decisions taken and implemented, from the massacre of the civilian police recruits at their graduating ceremony to the shelling of the UN installations. Every attorney who was a partner to the deliberations before an order was given is responsible for its consequences, unless he can prove that he objected to it.
The Chief Army Attorney, who is supposed to give the army professional and objective advice, speaks about “the monstrous enemy” and tries to justify the actions of the army by saying that it was fighting against “an unbridled enemy, who declared that he ‘loves death’ and finds shelter behind the backs of women and children”. Such language is, perhaps, pardonable in a pep-talk of a war-drunk combat commander, like the battalion chief who ordered his soldiers to commit suicide rather than be captured, but totally unacceptable when it comes from the chief legal officer of the army.
* * *
WE MUST pursue all the legal processes in Israel and call for an independent investigation and the indictment of suspected perpetrators. We must demand this even if the chances of it happening are slim indeed.
If these efforts fail, nobody will be able to object to trials abroad, either in an international court or in the courts of those nations that respect human rights and international law.
Until then, the black flag will still be waving.
Uri Avnery is an Israeli writer and peace activist with Gush Shalom. He is a contributor to CounterPunch's book The Politics of Anti-Semitism.
By URI AVNERY
A Spanish judge has instituted a judicial inquiry against seven Israeli political and military personalities on suspicion of war crimes and crimes against humanity. The case: the 2002 dropping of a one ton bomb on the home of Hamas leader Salah Shehade. Apart from the intended victim, 14 people, most of them children, were killed.
For those who have forgotten: the then commander of the Israeli Air Force, Dan Halutz, was asked at the time what he feels when he drops a bomb on a residential building. His unforgettable answer: “A slight bump to the wing.” When we in Gush Shalom accused him of a war crime, he demanded that we be put on trial for high treason. He was joined by the Prime Minister, Ariel Sharon, who accused us of wanting to “turn over Israeli army officers to the enemy”. The Attorney General notified us officially that he did not intend to open an investigation against those responsible for the bombing.
I should be happy, therefore, that at long last somebody is ready to put that action to a judicial test (even if he seems to have been thwarted by political pressure.) But I am sorry that this has happened in Spain, not in Israel.
* * *
ISRAELI TV VIEWERS have lately been exposed to a bizarre sight: army officers appearing with their faces hidden, as usual for criminals when the court prohibits their identification. Pedophiles, for example, or attackers of old women.
On the orders of the military censors, this applies to all officers, from battalion commanders down, who have been involved in the Gaza war. Since the faces of brigade commanders and above are generally known, the order does not apply to them.
Immediately after the cease-fire, the Minister of Defense, Ehud Barak, promoted a special law that would give unlimited backing by the state to all officers and soldiers who took part in the Gaza war and who might be accused abroad of war crimes. This seems to confirm the Hebrew adage: “On the head of the thief, the hat is burning”.
* * *
I DO NOT object to trials abroad. The main thing is that war criminals, like pirates, should be brought to justice. It is not so important where they are caught. (This rule was applied by the State of Israel when it abducted Adolf Eichmann in Argentina and hanged him in Israel for heinous crimes committed outside the territory of Israel and, indeed, before the state even existed.)
But as an Israeli patriot, I would prefer suspected Israeli war criminals to be put on trial in Israel. That is necessary for the country, for all decent officers and soldiers of the Israeli army, for the education of future generations of citizens and soldiers.
There is no need to rely on international law alone. There are Israeli laws against war crimes. Enough to mention the immortal phrase coined by Justice Binyamin Halevy, serving as a military judge, in the trial of the border policemen who were responsible for the 1956 massacre in Kafr Kassem, when dozens of children, women and men were mown down for violating a curfew which they did not even know about.
The judge announced that even in wartime, there are orders over which flies “the black flag of illegality”. These are orders which are “manifestly” illegal – that is to say, orders which every normal person can tell are illegal, without having to consult a lawyer.
War criminals dishonor the army whose uniform they wear – whether they are generals or common soldiers. As a combat soldier on the day the Israeli Defense Army was officially created, I am ashamed of them and demand that they be cast out and be put on trial in Israel.
My list of suspects includes politicians, soldiers, rabbis and lawyers.
* * *
THERE IS not the slightest doubt that in the Gaza war, crimes were committed. The question is to what extent and by whom.
Example: the soldiers call on the residents of a house to leave it. A woman and her four children come out, waving white handkerchiefs. It is absolutely clear that they are not armed fighters. A soldier in a near-by tank stands up, points his rifle and shoots them dead at short range. According to testimonies that seem to be beyond doubt, this happened more than once.
Another example: the shelling of the United Nations school full of refugees, from which there was no shooting – as admitted by the army, after the original pretexts were disproved.
These are ”simple” cases. But the spectrum of cases is far wider. A serious judicial investigation has to start right from the top: the politicians and senior officers who decided on the war and confirmed its plans must be investigated about their decisions. In Nuremberg it was laid down that the starting of a war of aggression is a crime.
An objective investigation has to find out whether the decision to start the war was justified, or if there existed another way of stopping the launching of rockets against Israeli territory. Without doubt, no country can or should tolerate the bombing of its towns and villages from beyond the border. But could this be prevented by talking with the Gaza authorities? Was our government’s decision to boycott Hamas, the winner of the democratic Palestinian elections, the real cause of this war? Did the imposition of the blockade on a million and a half Gaza Strip inhabitants contribute to the launching of the Qassams? In brief: were the alternatives considered before it was decided to start a deadly war?
The war plan included a massive attack on the civilian population of the Strip. The real aims of a war can be understood less from the official declarations of its initiators, than from their actions. If in this war some 1300 men, women and children were killed, the great majority of whom were not fighters; if about 5000 people were injured, most of them children; if some 2500 homes were partly or wholly destroyed; if the infrastructure of life was totally demolished – all this clearly could not have happened accidentally. It must have been a part of the war plan.
The things said during the war by politicians and officers make it clear that the plan had at least two aims, which might be considered war crimes: (1) To cause widespread killing and destruction, in order to “fix a price tag”. “to burn into their consciousness”, “to reinforce deterrence”, and most of all – to get the population to rise up against Hamas and overthrow their government. Clearly this affects mainly the civilian population. (2) To avoid casualties to our army at (literally) any price by destroying any building and killing any human being in the area into which our troops were about to move, including destroying homes over the heads of their inhabitants, preventing medical teams from reaching the victims, killing people indiscriminately. In certain cases, inhabitants were warned that they must flee, but this was mainly an alibi-action: there was nowhere to flee to, and often fire was opened on people trying to escape.
An independent court will have to decide whether such a war-plan is in accordance with national and international law, or whether it was ab initio a crime against humanity and a war-crime.
This was a war of a regular army with huge capabilities against a guerrilla force. In such a war, too, not everything is permissible. Arguments like “The Hamas terrorists were hiding within the civilian population” and “They used the population as human shields” may be effective as propaganda but are irrelevant: that is true for every guerrilla war. It must be taken into account when a decision to start such a war is being considered.
In a democratic state, the military takes its orders from the political establishment. Good. But that does not include “manifestly” illegal orders, over which the black flag of illegality is waving. Since the Nuremberg trials, there is no more room for the excuse that “I was only obeying orders”.
Therefore, the personal responsibility of all involved - from the Chief of Staff, the Front Commander and the Division Commander right down to the last soldier - must be examined. From the statements of soldiers one must deduce that many believed that their job was “to kill as many Arabs as possible”. Meaning: no distinction between fighters and non-fighters. That is a completely illegal order, whether given explicitly or by a wink and a nudge. The soldiers understood this to be “the spirit of the commander”.
* * *
AMONG THOSE suspected of war crimes, the rabbis have a place of honor.
Those who incite to war crimes and call upon soldiers, directly or indirectly, to commit war crimes may be guilty of a war crime themselves.
When one speaks of “rabbis”, one thinks of old men with long white beards and big hats, who give tongue to venerable wisdom. But the rabbis who accompanied the troops are a very different species.
In the last decades, the state-financed religious educational system has churned out “rabbis” who are more like medieval Christian priests than the Jewish sages of Poland or Morocco. This system indoctrinates its pupils with a violent tribal cult, totally ethnocentric, which sees in the whole of world history nothing but an endless story of Jewish victimhood. This is a religion of a Chosen People, indifferent to others, a religion without compassion for anyone who is not Jewish, which glorifies the God-decreed genocide described in the Biblical book of Joshua.
The products of this education are now the “rabbis” who instruct the religious youths. With their encouragement, a systematic effort has been made to take over the Israeli army from within. Kippa-wearing officers have replaced the Kibbutzniks, who not so long ago were dominant in the army. Many of the lower and middle-ranking officers now belong to this group.
The most outstanding example is the “Chief Army Rabbi”, Colonel Avichai Ronsky, who has declared that his job is to reinforce the “fighting spirit” of the soldiers. He is a man of the extreme right, not far from the spirit of the late Rabbi Meir Kahane, whose party was outlawed in Israel for its fascist ideology. Under the auspices of the army rabbinate, religious-fascist brochures of the ultra-right “rabbis” were distributed to the soldiers.
This material includes political incitement, such as the statement that the Jewish religion prohibits “giving up even one millimeter of Eretz Israel”, that the Palestinians, like the Biblical Philistines (from whom the name Palestine derives), are a foreign people who invaded the country, and that any compromise (such as indicated in the official government program) is a mortal sin. The distribution of political propaganda violates, of course, army law.
The rabbis openly called upon the soldiers to be cruel and merciless towards the Arabs. To treat them mercifully, they stated, is a “terrible, awful immorality”. When such material is distributed to religious soldiers going into war, it is easy to see why things happened the way they did.
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THE PLANNERS of this war knew that the shadow of war crimes was hovering over the planned operation. Witness: the Attorney General (whose official title is “Legal Advisor to the Government”) was a partner to the planning. This week the Chief Army Attorney, Colonel Avichai Mandelblut, disclosed that his officers were attached throughout the war to all the commanders, from the Chief of Staff down to the Division Commander.
All this together leads to the inescapable conclusion that the legal advisors bear direct responsibility for the decisions taken and implemented, from the massacre of the civilian police recruits at their graduating ceremony to the shelling of the UN installations. Every attorney who was a partner to the deliberations before an order was given is responsible for its consequences, unless he can prove that he objected to it.
The Chief Army Attorney, who is supposed to give the army professional and objective advice, speaks about “the monstrous enemy” and tries to justify the actions of the army by saying that it was fighting against “an unbridled enemy, who declared that he ‘loves death’ and finds shelter behind the backs of women and children”. Such language is, perhaps, pardonable in a pep-talk of a war-drunk combat commander, like the battalion chief who ordered his soldiers to commit suicide rather than be captured, but totally unacceptable when it comes from the chief legal officer of the army.
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WE MUST pursue all the legal processes in Israel and call for an independent investigation and the indictment of suspected perpetrators. We must demand this even if the chances of it happening are slim indeed.
If these efforts fail, nobody will be able to object to trials abroad, either in an international court or in the courts of those nations that respect human rights and international law.
Until then, the black flag will still be waving.
Uri Avnery is an Israeli writer and peace activist with Gush Shalom. He is a contributor to CounterPunch's book The Politics of Anti-Semitism.
América Latina es la única región que pasó de las propuestas a las respuestas
Frente a la dominación del capitalismo
Aldo Arnao Franco
CONACAMI/Minga Informativa
Camille Chalmers, miembro de la Coordinación internacional de Jubileo Sur, sostuvo que en la región estamos viviendo un proceso de cambio y que a diferencia de otras partes del mundo América Latina es la única región donde se ha pasado de la resistencia frente a la dominación del capitalismo transnacionalizado, neoliberal a la construcción de alternativas concretas.
Fue durante la presentación de los avances en el camino de la integración de los pueblos de Latinoamérica, realizada en el marco del encuentro que sostuvieron los movimientos sociales que participan del Foro Social Mundial con los presidentes, Rafael Correa de Ecuador, Fernando Lugo de Paraguay, Evo Morales de Bolivia y Hugo Chávez de Venezuela, realizado en el gimnasio de la Universidad Estatal de Para, en Brasil.
El representante de Jubileo Sur explicó que las conquistas actuales no se lograron de la noche a la mañana sino que estas están enraízadas en un largo y continuo proceso heroico de luchas de nuestros Pueblos. Luchas contra la invasión de los ejércitos europeos y contra el genocidio de los pueblos originarios. Luchas contra la esclavitud. Luchas contra distintas formas de colonialismo. Luchas contra el neocolonialismo y varias formas de dominación imperialista.
En ese sentido aseguró que las victorias populares actuales nacen de un largo proceso de acumulación de fuerzas, en el cual desempeñó y sigue desempeñando un papel clave la resistencia y las innovaciones políticas de la revolución cubana.
Asimismo, sostuvo que fueron muchos los pasos de un proceso caracterizado por una gran riqueza y diversidad en las formas de luchas y en el proceso de construcción de los sujetos históricos reivindicativos y que se inscriben en la contestación del orden dominante.
Puso como ejemplo el caso de Bolivia con la lucha permanente de los obreros, de los mineros, de los cocaleros, la articulación que nació de las convergencias en la lucha de Cochabamba por el derecho al agua, el derrocamiento sucesivo de 3 gobiernos neoliberales vendidos y la victoria del MAS de Diciembre del 2005. La recién aprobación de la nueva constitución es un paso importante para todos los pueblos del continente.
Se refirió además al despertar de nuevas formas de movilización con la campaña de 1992 con motivo de los 500 años de resistencia indígena, negra y popular. El grito de los zapatistas del 1ro de enero de 1994. El novedoso proceso de movilización socio-política que dio luz a organizaciones muy creativas como el Movimiento sin tierra de Brasil, la CONAIE y múltiples experiencias en casi todos los países del continente que renovaron los métodos de lucha e introdujeron nuevas formas de hacer política cuestionando los paradigmas tradicionales autoritarios.
“Hemos aprendido lecciones importantes a partir de la irrupción de nuevas formas de articulación entre Gobiernos y movimientos sociales, en la invención de nuevas formas de articulación entre luchas políticas y culturas populares, y en la decisión acertada de poner la luchas de las masas como prioridad venciendo las tendencias a la burocratización, inventando nuevas y auténticas formas de prácticas de democracia popular participativas”, consideró.
Otro de los momentos, a los que hizo referencia fue el proceso de lucha contra el ALCA, el cual, dijo, ofreció un maravilloso espacio de cuestionamiento del sistema de dominación y de construcción de unidad entre las fuerzas progresistas en el continente.
“Permitió una convergencia inédita que fue animada por una intensa lucha ideológica con las propuestas alternativas sintetizadas por la Alianza Social Continental, los procesos de movilizaciones articuladas por los encuentros hemisféricos de la Habana y desde (1998) se produjo un rápida acumulación que con la colaboración de varios gobiernos progresistas (a partir de la victoria bolivariana en Venezuela y otras después del año 2002) permitió vencer el miedo a la supuesta invencibilidad del imperialismo. Hemos vencido este proyecto monstruoso de recolonización que enterramos en la gran cumbre popular de noviembre 2005 en mar del Plata”, manifestó.
Camille Chalmers reconoció que en América Latina se ha experimentamos un salto cualitativo con la ruptura de la dominación imperialista sobre el juego electoral y descubriendo la capacidad de construir amplios frentes políticos anti-neoliberales que rompen con la tradición de colaboración y de sometimiento de una parte de las fuerzas políticas tradicionales con la dominación del imperio y de las oligarquías locales. Muestra de ello es la victoria de Hugo Chávez en 1998 y el transcurso de los años 2000 (Ecuador y Bolivia), que se han materializado en proyectos sociales que rompen con la dominación neoliberal y modifican las relaciones de fuerzas en beneficio de las masas explotadas, oprimidas, marginalizadas.
“Señalaremos la recuperación de la dignidad y la posibilidad de reunir condiciones para la construcción de nuevos proyectos económicos sociales nacionales, la recuperación de la soberanía sobre les recursos económicos estratégicos, la recuperación de nuestros territorios en la lucha contra las bases militares del imperio, un inicio de reversión de los procesos de privatización y de saqueo, la emergencia (insuficiente hasta ahora) de un nuevo modelo de desarrollo no basado en la dominación de las fuerzas del capital, la experimentación de nuevas formas institucionales ampliando los espacios de participación de las clases explotadas y dominadas”, sostuvo ante los mandatarios presentes en el Gimnasio de la Universidad Estatal de Pará.
Continuó reconociendo los avances logrados con las nuevas constituciones de Venezuela, Ecuador y Bolivia con las que se hace frente a la destrucción del estado neocolonial al servicio del saqueo, promoviendo la creación de nuevos Estados Plurinacionales reforzando el espacio público y el control de los aparatos del Estado por la población.
En ese sentido destacó la importancia del ALBA como una ruptura con la visión liberal y neoclásica de la integración de los mercados bajo la modalidad de una integración subalterna al mercado capitalista mundial. Al crecimiento del ALBA le sumó la importancia de los Tratados Comerciales de los Pueblos entre Cuba Venezuela y Bolivia y que ahora cuenta con la participación formal de 6 países (Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Honduras, La Dominique).
Pero no solo resaltó la importancia de la integración comercial a través del ALBA, sino su acción en campos como la lucha contra el analfabetismo en Venezuela y en Bolivia, la recuperación de la vista por más de 1 millón 500 mil personas de 23 países distintos, con nuevos proyectos culturales y de comunicación como Tele Sur, la ampliación de proyectos de formación académica. “Todo esto abre espacios estratégicos nuevos de lucha contra el pensamiento único y la dominación de las transnacionales sobre los medios de comunicación. La declaración de Tintorero y la creación del Concejo de Movimientos sociales en el ALBA es una innovación importante que nuestros movimientos tienen que apropiarse. La carta de los movimientos sociales del ALBA es un paso en adelante que debemos saludar”, dijo.
Respecto a la deuda externa de los países de la región, indicó que hay un gran avance y una muestra de ello es la realización de la auditoria ecuatoriana, que es una victoria para nuestros pueblos que ven con expectativa la auditoria anunciada en otros países.
Resaltó también la importancia del papel asumido por las mujeres, por los pueblos originarios en su lucha por el derecho al agua y a un ambiente sano, o en la lucha contra las transnacionales, los OGM y los agro combustibles.
Además, reconoció como uno de los avances más importantes de los tiempos que vivimos, al debate sobre la construcción de un nuevo socialismo enraizado en la tradición y el pensamiento marxista pero capaz de superar los errores y las graves deficiencias de las experiencias llamadas del socialismo real del siglo veinte especialmente en Europa.
“Nuestros movimientos en sido capaces de nutrirse de nuevas corrientes que apuntan aspectos centrales de la dominación capitalista como son el patriarcado y la destrucción del medio ambiente. Los aportes fundamentales del feminismo, de las luchas ecologistas y del cuestionamiento civilizacional a partir del buen vivir de los pueblos originarios son una fuente inagotable de enriquecimiento de nuestros movimientos. La construcción del socialismo esta a la orden se esta debatiendo en nuestras organizaciones. Esta discusión florece en un momento de crisis profunda del sistema capitalista mundial hundido en sus contradicciones internas y sumergido por el salvajismo y las destrucciones de la gestión neoliberal”,precisó.
Finalmente aseguró que estamos avanzando, pero aún queda por recorrer un largo camino porque la ofensiva destructiva del capital transnacional contra nuestros pueblos, contra nuestro planeta, contra civilizaciones construidas por miles de años de sabiduría popular, sigue y se está intensificando.
“La reinvención de nuevas formas de relacionamiento entre gobiernos progresistas y movimientos sociales es una de los elementos claves para acelerar el proceso de acumulación de fuerzas orientadas hacia la destrucción del sistema capitalista y la edificación de sociedades socialistas nuevas y de hombres y mujeres nuevos”, concluyó.
Aldo Arnao Franco
CONACAMI/Minga Informativa
Camille Chalmers, miembro de la Coordinación internacional de Jubileo Sur, sostuvo que en la región estamos viviendo un proceso de cambio y que a diferencia de otras partes del mundo América Latina es la única región donde se ha pasado de la resistencia frente a la dominación del capitalismo transnacionalizado, neoliberal a la construcción de alternativas concretas.
Fue durante la presentación de los avances en el camino de la integración de los pueblos de Latinoamérica, realizada en el marco del encuentro que sostuvieron los movimientos sociales que participan del Foro Social Mundial con los presidentes, Rafael Correa de Ecuador, Fernando Lugo de Paraguay, Evo Morales de Bolivia y Hugo Chávez de Venezuela, realizado en el gimnasio de la Universidad Estatal de Para, en Brasil.
El representante de Jubileo Sur explicó que las conquistas actuales no se lograron de la noche a la mañana sino que estas están enraízadas en un largo y continuo proceso heroico de luchas de nuestros Pueblos. Luchas contra la invasión de los ejércitos europeos y contra el genocidio de los pueblos originarios. Luchas contra la esclavitud. Luchas contra distintas formas de colonialismo. Luchas contra el neocolonialismo y varias formas de dominación imperialista.
En ese sentido aseguró que las victorias populares actuales nacen de un largo proceso de acumulación de fuerzas, en el cual desempeñó y sigue desempeñando un papel clave la resistencia y las innovaciones políticas de la revolución cubana.
Asimismo, sostuvo que fueron muchos los pasos de un proceso caracterizado por una gran riqueza y diversidad en las formas de luchas y en el proceso de construcción de los sujetos históricos reivindicativos y que se inscriben en la contestación del orden dominante.
Puso como ejemplo el caso de Bolivia con la lucha permanente de los obreros, de los mineros, de los cocaleros, la articulación que nació de las convergencias en la lucha de Cochabamba por el derecho al agua, el derrocamiento sucesivo de 3 gobiernos neoliberales vendidos y la victoria del MAS de Diciembre del 2005. La recién aprobación de la nueva constitución es un paso importante para todos los pueblos del continente.
Se refirió además al despertar de nuevas formas de movilización con la campaña de 1992 con motivo de los 500 años de resistencia indígena, negra y popular. El grito de los zapatistas del 1ro de enero de 1994. El novedoso proceso de movilización socio-política que dio luz a organizaciones muy creativas como el Movimiento sin tierra de Brasil, la CONAIE y múltiples experiencias en casi todos los países del continente que renovaron los métodos de lucha e introdujeron nuevas formas de hacer política cuestionando los paradigmas tradicionales autoritarios.
“Hemos aprendido lecciones importantes a partir de la irrupción de nuevas formas de articulación entre Gobiernos y movimientos sociales, en la invención de nuevas formas de articulación entre luchas políticas y culturas populares, y en la decisión acertada de poner la luchas de las masas como prioridad venciendo las tendencias a la burocratización, inventando nuevas y auténticas formas de prácticas de democracia popular participativas”, consideró.
Otro de los momentos, a los que hizo referencia fue el proceso de lucha contra el ALCA, el cual, dijo, ofreció un maravilloso espacio de cuestionamiento del sistema de dominación y de construcción de unidad entre las fuerzas progresistas en el continente.
“Permitió una convergencia inédita que fue animada por una intensa lucha ideológica con las propuestas alternativas sintetizadas por la Alianza Social Continental, los procesos de movilizaciones articuladas por los encuentros hemisféricos de la Habana y desde (1998) se produjo un rápida acumulación que con la colaboración de varios gobiernos progresistas (a partir de la victoria bolivariana en Venezuela y otras después del año 2002) permitió vencer el miedo a la supuesta invencibilidad del imperialismo. Hemos vencido este proyecto monstruoso de recolonización que enterramos en la gran cumbre popular de noviembre 2005 en mar del Plata”, manifestó.
Camille Chalmers reconoció que en América Latina se ha experimentamos un salto cualitativo con la ruptura de la dominación imperialista sobre el juego electoral y descubriendo la capacidad de construir amplios frentes políticos anti-neoliberales que rompen con la tradición de colaboración y de sometimiento de una parte de las fuerzas políticas tradicionales con la dominación del imperio y de las oligarquías locales. Muestra de ello es la victoria de Hugo Chávez en 1998 y el transcurso de los años 2000 (Ecuador y Bolivia), que se han materializado en proyectos sociales que rompen con la dominación neoliberal y modifican las relaciones de fuerzas en beneficio de las masas explotadas, oprimidas, marginalizadas.
“Señalaremos la recuperación de la dignidad y la posibilidad de reunir condiciones para la construcción de nuevos proyectos económicos sociales nacionales, la recuperación de la soberanía sobre les recursos económicos estratégicos, la recuperación de nuestros territorios en la lucha contra las bases militares del imperio, un inicio de reversión de los procesos de privatización y de saqueo, la emergencia (insuficiente hasta ahora) de un nuevo modelo de desarrollo no basado en la dominación de las fuerzas del capital, la experimentación de nuevas formas institucionales ampliando los espacios de participación de las clases explotadas y dominadas”, sostuvo ante los mandatarios presentes en el Gimnasio de la Universidad Estatal de Pará.
Continuó reconociendo los avances logrados con las nuevas constituciones de Venezuela, Ecuador y Bolivia con las que se hace frente a la destrucción del estado neocolonial al servicio del saqueo, promoviendo la creación de nuevos Estados Plurinacionales reforzando el espacio público y el control de los aparatos del Estado por la población.
En ese sentido destacó la importancia del ALBA como una ruptura con la visión liberal y neoclásica de la integración de los mercados bajo la modalidad de una integración subalterna al mercado capitalista mundial. Al crecimiento del ALBA le sumó la importancia de los Tratados Comerciales de los Pueblos entre Cuba Venezuela y Bolivia y que ahora cuenta con la participación formal de 6 países (Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Honduras, La Dominique).
Pero no solo resaltó la importancia de la integración comercial a través del ALBA, sino su acción en campos como la lucha contra el analfabetismo en Venezuela y en Bolivia, la recuperación de la vista por más de 1 millón 500 mil personas de 23 países distintos, con nuevos proyectos culturales y de comunicación como Tele Sur, la ampliación de proyectos de formación académica. “Todo esto abre espacios estratégicos nuevos de lucha contra el pensamiento único y la dominación de las transnacionales sobre los medios de comunicación. La declaración de Tintorero y la creación del Concejo de Movimientos sociales en el ALBA es una innovación importante que nuestros movimientos tienen que apropiarse. La carta de los movimientos sociales del ALBA es un paso en adelante que debemos saludar”, dijo.
Respecto a la deuda externa de los países de la región, indicó que hay un gran avance y una muestra de ello es la realización de la auditoria ecuatoriana, que es una victoria para nuestros pueblos que ven con expectativa la auditoria anunciada en otros países.
Resaltó también la importancia del papel asumido por las mujeres, por los pueblos originarios en su lucha por el derecho al agua y a un ambiente sano, o en la lucha contra las transnacionales, los OGM y los agro combustibles.
Además, reconoció como uno de los avances más importantes de los tiempos que vivimos, al debate sobre la construcción de un nuevo socialismo enraizado en la tradición y el pensamiento marxista pero capaz de superar los errores y las graves deficiencias de las experiencias llamadas del socialismo real del siglo veinte especialmente en Europa.
“Nuestros movimientos en sido capaces de nutrirse de nuevas corrientes que apuntan aspectos centrales de la dominación capitalista como son el patriarcado y la destrucción del medio ambiente. Los aportes fundamentales del feminismo, de las luchas ecologistas y del cuestionamiento civilizacional a partir del buen vivir de los pueblos originarios son una fuente inagotable de enriquecimiento de nuestros movimientos. La construcción del socialismo esta a la orden se esta debatiendo en nuestras organizaciones. Esta discusión florece en un momento de crisis profunda del sistema capitalista mundial hundido en sus contradicciones internas y sumergido por el salvajismo y las destrucciones de la gestión neoliberal”,precisó.
Finalmente aseguró que estamos avanzando, pero aún queda por recorrer un largo camino porque la ofensiva destructiva del capital transnacional contra nuestros pueblos, contra nuestro planeta, contra civilizaciones construidas por miles de años de sabiduría popular, sigue y se está intensificando.
“La reinvención de nuevas formas de relacionamiento entre gobiernos progresistas y movimientos sociales es una de los elementos claves para acelerar el proceso de acumulación de fuerzas orientadas hacia la destrucción del sistema capitalista y la edificación de sociedades socialistas nuevas y de hombres y mujeres nuevos”, concluyó.
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