Entre la Synarchie tecnocrática y la Unión Nacional Sinarquista
El PAN de Felipe Calderón es una convergencia de organizaciones clandestinas
Gaston Pardo
Red Voltaire
Para los analistas de la derecha en México, ésta aparece en su inicio como un archipiélago de grupos políticos, por cuyos canales se mueven élites regionales que aspiran a influir en la integración del poder en México por los dos medios que reconoce el sociólogo alemán Max Weber: por medio de los mecanismos electorales previstos por las leyes ad hoc, y por medio de la integración soterrada a los equipos del poder de miembros de las élites ahora rebasadas por la nueva burguesía de los negocios ilícitos.
El Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales sobre el que ha prevenido Pierre Hillard, de la Red Voltaire (Hacia la construcción de una comunidad de América del Norte), entra en la escena para privatizar, mediante su control de los círculos panistas, todo lo que es aún privatizable. Una mirada a los grupos de derecha es necesaria para explicar los motivos de los cambios que han abierto el paso al CMAI.
Felipe Calderón Hinojosa alcanzó la presidencia de la república por la acción de grupos elitistas descritos en el libro Cuba 88 obra de Luis Calderón Vega, grupos nacidos en la Unión Nacional de Estudiantes Católicos que entre 1937 y 1939 intervinieron en la formación de la organización secreta denominada la Base, como se revela en la comparación de los nombres de quienes intervinieron en la UNEC con los de los cuadros medios panistas activos hasta los años sesentas. Sus herederos siguen siendo el motor del PAN y de la nueva variable del neopanismo ligada al CMAI, que acaba de reinstaurar Felipe Calderón para preparar la privatización de los energéticos.
Las élites panistas han dejado de confrontarse con las que el partido oficial (PRI) en sus distintas etapas formó en los años transcurridos de 1929 fecha de su fundación hasta 2000, cuando el PAN ganó la presidencia de la república. El nuevo establishment ha abierto el camino al modus operandi de élites priistas que conviven muy a gusto con las impulsadas por el PAN, aunque en el inner circle del presidente Felipe Calderón se mueve una élite de estructura clánica, que va de José María Basagoiti, de quien se rumorea que es el empresario fundador del Yunque, a César Nava, ex secretario particular de Calderón y desde hace unas semanas flamante secretario general del PAN.
Este nuevo entreveramiento elitista ha podido surgir porque su contraparte, la socialdemocracia latinoamericana, la mexicana en especial, ha quedado dliluida en el social liberalismo, lejos aún de la fórmula democrática, fragilizada además por la debilidad de la clase obrera y de las organizaciones sindicales y deslegitimada por su renuncia a la transformación social. La Fundación Friedrich Ebert en México, por ejemplo, se dedica a dar lecciones a los sindicatos mexicanos sobre como ser buenos movimientos globalizadores en lugar de fomentar al menos el espíritu reformista entre la alta burocracia sindical.
Con su izquierda mediatizada por la corrupción, que está mucho más generalizada en México que en los países del norte, como dice José Vidal-Beneyto, la derecha mexicana encuentra el campo propicio para manejar las cosas a su antojo. De tal mamera y a falta de una opción política más servil frente a los intereses anglosajones, la derecha mexicana prepara el terreno para privatizar los energéticos, para poner los sistemas de seguridad y los dispositivos de defensa de la nación a merced de la estrategia de seguridad norteamericana y del Comando norte, y para reprimir a propios y extraños dentro de las fronteras nacionales. Los pactos secretos en los que se consagra el sometimiento de la élite política norteamericana tiene cada día más agujeros porque la mística mentirosa del combate al terrorismo (un terrorismo que sólo existe en la mente perversa de la familia Bush y los suyos) será abatida con un gobernante de nuevo tipo, incapaz de ver en las élites derechistas mexicanas a cómplices en potencia.
Conformación de las élites reaccionarias
En los altos cargos de la administración pública mexicana, en cualquier etapa de la historia moderna, han sido inevitables ciertos apellidos, como De Teresa, Legorreta, Ortiz Monasterio, Sodi, Reyes Retana, Ruiz de Chavez, Vicencio, cuyas figuras actuantes jamás alcanzarían el poder por la vía electoral, pero que en cambio aseguran sus vías de acceso por los mecanismos exclusivos de las élites. Estas pululan en las sociedades de ideas, numerosas aún aunque sus ideas sean escasas, en los partidos políticos de todos los tamaños y en los grupos de presión que si bien la teoría política los diferencia de manera tajante de los partidos políticos, esa diferencia tiende ahora a hacerse invisible. Esta clasificación de los grupos de derecha mexicanos que figura en wikipedia es la que mejor expresa las ambiciones diseñadas bajo la forma de principios y valores:
* La derecha conservadora, interesada en la preservación de ciertos valores morales de la tradición católica, tal como eran reivindicados por las corrientes influidas por los conservadores españoles como Ramiro de Maeztu, Juan Vázquez de Mella, Juan Donoso Cortés, José Antonio Primo de Rivera. Bajo estas vertientes ideológicas fueron emplazadas en México las organizaciones católicas, secretas o no.
* La derecha liberal, defensora del liberalismo económico y generalmente opuesta a la acción del Estado como regulador de la actividad de los particulares; a esta corriente pertenecen los nuevos grupos secretos unificados de 1968 en adelante bajo el auspicio de ideólogos como Leo Strauss, satanista nietzscheano importado del bunker neoliberal bushista. El Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales, lobby sionista de México, es el mayor tentáculo del bushismo en México para la privatización y para comprometer a la nación en los engranajes "antiterroristas" de los straussianos. Al respecto se recomienda la lectura del artículo citado de Pierre Hillard, aparecido en el Réseau Voltaire.
* La ultraderecha es el término peyorativo usado por militantes de izquierda para describir a grupos que sostienen versiones extremas de los dos anteriores puntos y esfrecuentemente acusada de influir y orientar en los gobiernos panistas en términos caracterizados por las "teorías de la conspiracion". La corriente hispanista se ha debilitado en beneficio de la que deriva de los animadores de la Sociedad Mont Pélerin, formada en México bajo el auspicio del gobierno Ernesto Zedillo (1988- 1994).
La wikipedia expresa, no obstante, que esta clasificación es insuficiente porque no incluye a todos los grupos mexicanos de derecha. Por ejemplo, a conservadores mexicanos célebres como el hispanista Lucas Alamán, que fueron partidarios en el periodo inicial del México independiente del proteccionismo económico y de un sistema financiero al servicio de la acumulación racional de riqueza. La derecha mexicana como categoría social es, en parte, una construcción histórica que obedece a la asunción del poder por los liberales del siglo XIX y que se consolidó durante las primeras décadas del siglo XX con el presidencialismo posrevolucionario. No ha hecho escuela Alamán entre los derechistas del momento si bien hay uno que otro por allí que se reclama de su causa.
Contundente es el psicoanalista Fernando González al situar esta diversidad en su libro vital para la comprensión de la guerra cristera (Matar y morir por Cristo Rey, editado por la UNAM en 2001) como cultura: "...son, pues, distintas culturas católicas funcionando, pero también entreverándose. Cultura(s) católica(s) que permite(n), al mismo tiempo las catacumbas y la vida pública, de la cual se ha hablado y escrito muy poco hasta la fecha". El también sociólogo doctor González explica por primera vez en un libro el origen de las organizaciones católicas de carácter secreto que localiza en la U (Unión de Católicos Mexicanos), fundada por el sacerdote Luis María Martínez -que en 1936 sería ungido arzobispo primado de México-, y por Alberto Abascal, padre de don Salvador abascal, quien habría de ser un fundador de la Unión Nacional Sinarquista. A ella perteneció también Mauro González, padre de Efraín González Luna, futuro integrante del equipo de fundadores del PAN, entre otros.
Del monarquismo al republicanismo conservador
Cuando la rebelión independentista de corte popular (por la extracción social de su tropa más que por su orientación política, afín a los realistas autonomistas por lo menos en el principio), los mismos grupos referidos apoyaron la lucha independentista como es el caso de Los guadalupes protegidos por el cura José María Morelos en cuanto la Constitución de Cádiz fue ratificada en España para aplicarse también en sus dominios. Al ver amenazados sus privilegios en la medida que la constitución gaditana era bastante liberal en comparación con el estado anterior de la ley, la élite aristocrática novohispana se mostró favorable a separar a la colonia de la metrópoli. Por ello, cuando la revolución popular (cada vez más radical, como lo muestran los documentos producidos por José María Morelos y Pavón y los diputados del Congreso de Chilpancingo) estuvo a punto de desaparecer (1813), algunos de aquellos que en un principio habían combatido a los insurgentes adoptaron la bandera independentista.
Organizaciones de derecha en el México moderno
El pensamiento animador del militantismo católico sobrevive un siglo y desemboca en la guerra cristera de 1926 a 1929. Las asociaciones secretas fundan la verdadera naturaleza de la insurrección y de quienes la prepararon, como es el caso del eminente jesuita que algunos dicen que es francés y otros belga, Bernardo Bergöend. De tal manera, por la ingerencia jesuítica se explica la continuidad entre la insurrección cristera y la formación de la Unión Nacional Sinarquista en México en 1937 "por la Falange Española, al servicio de los nazis", quienes, según la ciencia ficción política de Mario Gill, aparentemente tiraban de los hilos; por la compañía de Jesús, opino yo porque sólo ésta podía aspirar a que sus acuerdos jesuítico - masónicos trazados con el gobierno no fuesen alterados por una nueva sublevación cristera. La nueva sublevación después de esos acuerdos aún secretos de 1929 era un riesgo que los jesuitas no deseaban afrontar. De allí que fuese necesario mediatizar a los cristerios no sin antes delatar al gobierno a sus reductos más radicales que fueron sometidos a una gran represión y al asesinato. Motivo por el cual en 1937 fueron arincanados en la UNS, donde el apostolado de la oración sustituyó al apostolado de las armas.
Los cristeros intransigentes se habían negado a aceptar la política de reconciliación ordenada por el Vaticano. A los empecinados insurrectos los encabezaba nada menos que Bernard Bergöend, quien había sido el arquitecto sinarquista de la insurrección cristera. Él había fundado en los años veintes la Liga la OCA (Organización–Cooperación–Acción), que en los treintas se convirtió en la Base secreta de la Unión Nacional Sinarquista y del PAN, partido que ahora tiene en sus manos la presidencia de México.
De 1933 a 1934 se creó el Consejo Falange–Iglesia, a partir de la OCA, también conocido como el Consejo de la Hispanidad, o simplemente como La Base. Según Jean Meyer, la Unión Nacional Sinarquista era la Sección 11 de La Base. La sección obrera se llamaba Operarios Guadalupanos, controlada por Antonio Santa Cruz, a quien el historiador Meyer se refiere como el jefe de La Base. Entre 1934 y 1938 ocurrió en México otra insurrección cristera menos intensa, y en 1937, en medio de esta guerra, se formó oficialmente la Unión Nacional Sinarquista.
El puente ideológico - religioso entre los cristeros y la Unión Nacional Sinarquista se deja ver claramente en dos libros. El primero, escrito por el sacerdote benedictino Alcuin Heibel, publicado en febrero de 1943, titulado Sinarquismo: La esperanza de los pobres de México. Esta es una apología del sinarquismo y un encubrimiento de los nexos entre el sinarquismo, los nazis y la Falange Española; pero por otro lado, destaca el vínculo entre el sinarquismo y los elementos franquistas en la Iglesia.
Heibel caracteriza al sinarquismo mexicano como un movimiento social cristiano. "El sinarquismo ha sido un acontecimiento natural y cristiano". Es un "movimiento completamente cristiano y mexicano". Como tales, "los sinarquistas no están conectados con ningún ’ismo", de Rusia, Alemania o España". "Los sinarquistas no son antiestadounidenses, y ciertamente no son nazis ni falangistas". "De 1935 a 1940, la mano de hierro implacable de Cárdenas, en estrecha alianza con la izquierda totalitaria parecía querer extinguir la vida mexicana (sic). El pueblo, que se negó a perecer, reaccionó con toda la fuerza de su alma, procurando algo que le pusiera fin a la anarquía revolucionaria. El 23 de mayo de 1937, fundaron el sinarquismo". Este es el período de la segunda insurrección cristera, o "la Segunda" que de 1934 a 1938 combatió a la educación denominada socialista", sobre la que sólo hay un libro especializado, que fue editado por la Universidad Autónoma de Puebla.
El otro texto es Sinarquismo: ¿un fascismo mexicano? de Jean Meyer, quien a diferencia de Heibel, sí caracteriza como fascista a la Unión Nacional Sinarquista, concluye que los sinarquistas eran fundamentalmente "populistas nacionalistas y católicos".
¿Qué es el sinarquismo?
Sinarquismo es el nombre que adoptó en el siglo 20 una secta francmasónica conocida con el nombre de martinista, que se basaba en el culto del emperador Napoleón Bonaparte. Lo que significa que el martinismo aportó el capitulo esotérico del fenómeno sociopolítico que sería reconocido con el nombre de bonapartismo, la concepción fascinante del gobierno. En sentido contrario a lo que han supuesto de buena fe muchos estudiosos, el sinarquismo mexicano, obra fundamental del jesuitismo, no es una derivación del proyecto martinista, tal como se deduce de los vínculos sucesivos que van del fascismo tecnocrático francés a la UNS. El nivel limitado de las investigaciones historiográficas hasta el momento no permite decir otra cosa, si bien la convicción de la maestra Marivilia Carrasco es en favor de que esa relación histórica sinárquica con la UNS sí existe.
Un análisis de Executive Intelligence Review EIR parece ser convincente cuando habla de un vínculo entre la synarchie y la UNS. Sin embargo, Marivilia Carrasco si bien está de acuerdo en la existencia del proyecto sinárquico adoptado por los tecnócratas franceses en plena Segunda Guerra Mundial, niega que sea demostrable la hipótesis de los sinarcas que habrían figurado en el gobierno de Vichy (que duró de julio de 1940 a agosto de 1944) con la UNS formada en 1937, antes de que el gobierno de Petain se constituyera.
"El sinarquismo tecnocrático y martinista fue el rasgo central de la organización de los gobiernos fascistas de Italia, Alemania, España, y de Vichy y Laval en Francia en ese período, y también se extendió por México, y por toda América Central y del Sur, como un conducto español del partido nazi. El Partido Acción Nacional (PAN) de México nació con síntomas de esta infiltración. Y ahora los seguidores del finado Leo Strauss y de Alexandre Kojève son típicos del mismo". Esta aseveración de EIR es igualmente indemostrable por no haber evidencia de que los gobiernos fascistas hayan cargado con la influencia sinárquica.
¿Es posible que los integrantes del tecnocratismo francés se hayan encaramado en el poder en el gobierno de Vichy con los fascistas? Hay quienes dan en Francia respuesta positiva a este pregunta pero sin evidencias serias.
La posible conspiración secreta tiene realmente sobre las facciones nominalmente izquierdistas como entre las de extrema derecha que están bajo la influencia del consejo editorial del Wall Street Journal, la Sociedad Mont Pélerin, el American Enterprise Institute y el Instituto Hudson, y la mentada extrema derecha integrista al interior del clero católico. La autoridad subyacente detrás de estas sectas es una red contemporánea de bancos privados siguiendo el modelo veneciano medieval conocido como fondi. La conspiración del denominado sinarquista Banque Worms por EIR en la época de la guerra en 1940, tan sólo es típica del papel de tales intereses bancarios que intrigaban a la sombra de varios gobiernos fascistas de entonces.
Los sinarquistas surgieron de unos antecedentes, según wikipedia y EIR, enraizados entre los círculos inmediatos de Napoleón; los oficiales veteranos de las campañas bélicas napoleónicas diseminaron el ritual de la secta por todo el mundo. Georg Wilhelm Friedrich Hegel, un apasionado admirador de la imagen del primer Bonaparte como emperador, fue el primero en ofrecer una doctrina fascista del Estado. Los escritos de Friedrich Nietzsche le sumaron a la teoría de Hegel la doctrina del terror dionisíaco del hombre–bestia, de los movimientos y regímenes fascistas del siglo 20. Los ideólogos fascistas más notables de esta academia después de la Segunda Guerra Mundial son Leo Strauss de la Universidad de Chicago, quien fue la inspiración de los actuales ideólogos neoconservadores estadounidenses y el copensador de Strauss en París, Alexandre Kojève.
La Base reorganizada.
Así como la UNS sigue existiendo hasta hoy, también existe la Base, que según algunos autores controla a los sinarquistas y al PAN y que se supone que aún está viva porque nadie ha extendido su fe de defunción; es un hecho que en 1955, tres años después de que James Jesús Angleton mandara a William F. Buckley, Jr. a montar la primera oficina de la CIA en la Ciudad de México y un año después de la reorganización de la UNS que describe Mario Gill, la Base se reorganizó para convertirse en la Organización Nacional del Yunque (ONY). Esta aseveración no parece encajar con la realidad: no hay continuidad cronológica entre ambas entidades clericales.
Tampoco hay acuerdo con esta interpretación que del libro del militante comunista Mario Gill da EIR.. Quienes formaron la Base nada tuvieron que ver con el grupo de difícil identificación denominado El Yunque, de manufactura reciente, que por cierto no reúne las características de una organización secreta, que son: compromiso exaltante de no identificar la propia militancia, la militancia de otros en el mismo núcleo y no mencionar los objetivos de la asociación. Quien es militante de una organización que se ciñe a estas normas forma parte de una organización secreta y obviamente el denominado Yunque no lo es porque todo el mundo conoce como tales a sus miembros en todas partes.
Lo que al parecer ha sucedido es que a raíz del Concilio Vaticano II en 1965, surgió el conflicto entre dos facciones. La primera es la de los Tecos de Guadalajara que atacaba a los papas que patrocinaron y emprendieron las reformas del Vaticano II avaladas por el servicio secreto exterior israelí. Ésta es la facción de la Sede vacante, título evocador del jesuita Joaquín Sáenz Arriaga, que rechazó las transformaciones litúgicas emprendidas por el papa Paulo VI, quien siendo secretario de Estado de Pío XII quedó comprometido en la operación anglosajona de espionaje y sabotaje denominada Stay Behind o Gladio.
Esa denuncia de la complicidad del cardenal Montini, futuro Paulo VI con las redes de Gladio la hizo Mary Ball-Martínez en su libro Undermining the Catholic Church. El hijo del fundador de la Unión popular, Anacleto González Flores fue el reconocido jefe doctrinario de los tecos. Esta facción la controla el cabecilla de una familia rica del Bajío, Antonio Leaño Álvarez del Castillo, propietario de la Universidad Autónoma de Guadalajara. Esa aseveración es evidencia recogida por Alvaro Delgado para incluirla en sus libros. El grupo derechista de Guadalajara se enfrentaría con la derecha de Puebla personificada en el Frente Universitario Anticomunista y el MURO, entre otras cosas por diferencias teológicas.
En el estado de Jalisco y en su capital Guadalajara, Carlos Cuesta Gallardo, también antiguo miembro de la Unión Nacional de Estudiantes Católicos, en los años treinta formó un grupo denominado Tecos, que serían los fundadores de la Universidad Autónoma de Guadalajara. Los Tecos son una organización semisecreta, formada asimismo por jesuitas, lo mismo que el MURO, cuyos miembros son conocidos de todos en la capital tapatía. Sin embargo, esta organización jugó un papel fundamental en el despliegue de la Operación Gladio y luego del Irán - contra de los anglosajones, actuando al lado de la Iglesia de la Unificación, del Reverendo Moon, en la represión de la izquierda en América Central.
Otras vertientes
La mayor parte de los grupos que se reclaman de la derecha política en México se supone que tienen como hilo conductor el proyecto de conciliar el catolicismo conservador con el pragmatismo neoliberal apoyado en el fundamentalismo protestante y judío. De hecho ha dejado de existir el integrismo católico que era la equivalencia del fundamentalismo protestante y sobre todo como consecuencia de la adopción, por la extrema derecha mexicana, del formulario económico y financiero anglosajón. Grandes gupos empresariales e industriales como la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) y la Confederación Nacional de Cámaras Industriales no son indiferentes a este proceso.
Un reconocido dirigente nacional del PRI, autor de un libro sobre el liberalismo que había sido miembro de la Base sinarquista, apoyó el nacimiento del Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO), grupo de la extrema derecha universitaria de los años sesenta, de acuerdo con el testimonio que dio Luis Felipe Coello, el brillante economista y editor que había presidido a la extrema derecha universitaria en 1961. El MURO contó también con el apoyo del presidente de la república Gustavo Díaz Ordaz y del arzobispo de Puebla Octaviano Márquez y Thoriz. el priísta había sido militante de la Base del sinarquismo.
A continuación se menciona agrupos que generalmente se identifican como de derecha; aunque ustedes podrán juzgar por la variedad y divergencia en objetivos de estos grupos que la categoría de derecha como tal carece de un significado unívoco.
Partido Acción Nacional
(PAN) 1939. Agrupamiento de fuerzas regionales cuyos ascendientes fueron con frecuencia familiares de dirigentes del Partido Católico Nacional; de la Unión Nacional de Estudiantes Católicos y de la Base, la organización secreta jesuítica que protagonizó, asimismo, el nacimiento de la Unión Nacional Sinarquista. También intervinieron en la formación del PAN las élites aristocráticas y las sobrevivencias nobiliarias regionales, que fácilmente han sido barridas con la implantación del capitalismo neoliberal, efectuada con el concurso de los panistas de nuevo cuño que tomaron por asalto la estructura partidista en un largo proceso comenzado en 1976. Con aquellos fundadores concurrieron profesores universitarios y profesionistas encabezados por don Manuel Gómez Morín.
Don Manuel, lo mismo que don Vicente Lombardo Toledano dirigente fundador del Partido Popular, se caracterizaban por su lealtad a las instituciones revolucionarias y al nacionalismo. Esto quedó claro cuando don Manuel siendo en 1944 asesor jurídico de don Eduardo Suárez, delegado mexicano a las conversaciones en Brettonn Woods que condujeron a la creación del Fondo Monetario Internacional, apoyaron sin cortapisas el modelo financiero naciente basado en el oro como traductor de las transacciones comerciales entre los países.
Respecto del PAN, el ya fallecido don Rafael Calvo Serer, miembro fundador del Opus Dei en España nos dio una opinión importante en una entrevista que sostuvimos en París en septiembre de 1974: “La tecnocracia católica que apoya al franquismo (algunos de ellos miembros del Opus Dei que apoyaban el proyecto monárquico franquista) puede identificarse a la ideología calvinista de los presbiterianos, que están seguros de que la riqueza es un premio que reciben por designio divino los virtuosos”.
Se puede extrapolar lo dicho para España por nuestro entrevistado con lo hecho por los integrantes de la antigua derecha universitaria en México, promotora desde diversos organismos empresariales y organizaciones sectoriales católicas del denominado neopanismo y luego del neoliberalismo: son calvinistas funcionales un día bautizados en la Iglesia católica. Se creyeron actores de la globalización y fueron globalizados. Llegaron al poder y desmantelaron la economía nacional. Quienes conocimos a esos actores juzgamos que son los responsables del desastre financiero y económico del país y que, además, han sido incompetentes para reorientar la educación y crear la élite financiera capaz de sortear la crisis sistémica que el modelo económico globalista generaría tarde o temprano, y que ya está a la vista.
El propósito de incluir el capítulo de las organizaciones "secretas" mexicanas, tal como se han comportado y comprometido con asociaciones internacionales a lo largo de su historia, han desembocado en proyectos internacionales identificados en otras partes del mundo como parta de un nuevo orden, proyecto del que asoman el Rito escocés, la organización Moon y los servicios de inteligencia anglosajones, la organización Mont Pélerin y la socialdemocracia.
Organización Nacional del Yunque
Si esta organización efectivamente existe, como lo han denunciado varios periodistas, es decir, como organización secreta, sería la responsable de haber torcido el antecedente hispánico de la derecha mexicana integrista, de haber preferido las orientaciones del fundamentalismo económico de los economistas judíos Friedrich Hayek y el satanista nietzscheano Leo Strauss, y de haberse puesto al servicio de los intereses geoestratégicos del fundamentalismo genocida norteamericano. Al respecto, hay varios análisis de la Sociedad Mont Pélerin y sus propósitos publicados por la Red Voltaire (http.www.voltairenet.org), como han sido expresados desde su reunión fundadora de Suiza y de cómo fue establecida en México auspiciada en el gobierno Zedillo por el nefasto economista Luis Pazos.
Movimiento Universitario de Renovadora Orientación
MURO Nacido en la Universidad Nacional de México y extendido a varias universidades privadas en la capital mexicana en 1961; fue su aparición un síntoma del terror que sembró en la clase media alta la Revolución castrista; quedó desmantelado en 1968 después de esporádicas apariciones, si bien multitudinarias, a favor del gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz. A partir de 1969 sus antiguos militantes dan el paso a la nueva derecha neoliberal, partidaria de la desregulación de la economía y las finanzas, siguiendo el modelo de la Sociedad Mont Pélerin y el culto satánico de Leo Strauss Después del desplazamiento de sus cuadros profesionales a los cargos medios y superiores de los centros empresariales, adoptó la ideología neoliberal, cristiana renacida (reborn christians) - judía y con ella alteró la trayectoria social cristiana del PAN. Sus militantes encaramados en el poder, donde se han engolosinado, son resposables del desastre de la economía nacional por negligencia en el manejo de los asuntos públicos desde el año 2000.
El MURO participó de manera decisiva en el movimiento estudiantil de huelga de 1966 que consiguió la renuncia del rector de la Universidad Nacional de México, Ignacio Chávez; así quedó desmembrado el diseño jesuítico de la Federación Universitaria de Sociedades de Alumnos que habría suplido con la protección de Chávez a la Federación Estudiantil Universitaria. La FEU desde años atrás era el canal comunicativo entre el gobierno y el movimiento estudiantil. Al lado del MURO participó en la huelga la extrema izquierda del momento, generando así un fenómeno de doble ideología que sería característico de los dispositivos cibernéticos y las ecuaciones de control social puestos en marcha por la operación Gladio.
Se repetiría el diseño de la doble ideología con la coalición de grupos denominado Vertebra, que encabezó el dirigente empresarial Carlos Abascal a fines del siglo XX.
Calderón reorganiza su Gobierno para hacer reformas anti nacionales
Dice el Movimiento de Solidaridad Iberoamericana en su boletín Reseña Estratégica que Felipe Calderón ha comenzado el año administrativo con una significativa reorganización de su Gobierno, cuya novedad es fortalecerlo designado a miembros de su equipo personal de trabajo en puestos decisivos de la política nacional. El caso más notable, es la designación como titular de la estratégica Secretaría de Interior del joven de origen español Juan Camilo Mouriño, quien se hizo poderoso siendo el jefe de la coordinación de asesores de la Presidencia en el transcurrido primer año de gobierno. Los cambios alcanzaron a la social y políticamente relevante Secretaría de Desarrollo Social, con la designación de Ernesto Cordero, quien venía fungiendo como subsecretario de egresos de la Secretaría de Finanzas.
German Martínez, el nuevo presidente del partido político en el poder, el PAN, es también parte del equipo personal del Presidente. Se espera que habrá otros cambios. Lo relevante es que se trata de una reorganización de direccionalidad política para lograr dos reformas que afectan estratégicamente el futuro del país: la energética y la laboral. Privatizar las fuentes de energía y restringir al mínimo los derechos de la clase trabajadora.
No obstante que el nuevo alto cargo de Interior ha repetido que no se pretende privatizar las estratégicas industrias energéticas nacionales, PEMEX y la Comisión Federal de Electricidad, la verdad es que sí promueven desde las oficinas del gobierno, a sectores legislativos y empresariales, una "apertura a la inversión privada" para cumplir el cometido de la globalización neoliberal de imponer una abdicación de la responsabilidad del Estado en la inversión en dichos sectores, logrando con ello, de facto, una privatización que por mecanismos que le dan la vuelta a las disposiciones constitucionales.
El nombramiento de Juan Camilo Mouriño ha despertado la máxima suspicacia política sobre la constitucionalidad de su nombramiento, pues es del todo oscuro si se trata de un mexicano por nacimiento o por naturalización. De acuerdo con las leyes fundamentales del Estado, sólo puede aceptar el cargo al que lo elevó Felipe Calderón si es mexicano por nacimiento, lo cual al parecer no ser el caso.
La suspicacia es mayúscula, toda vez que los prósperos negocios de la familia Mouriño en el estado de Campeche donde se asentaron, están vinculado a la industria petrolera con amplias ramificaciones en España. En aquel país, por su lado, también existe desde varios años atrás la sospecha en torno a la actividad empresarial del padre, si bien sólo ha quedado en ello.
Juan Camilo Mouriño se unió al destino político de Felipe Calderón Hinojosa con mucha anticipación, cuando en la a la LVIII Legislatura de 2000 a 2003 siendo el segundo el coordinador de la fracción panista en la Cámara de diputados, el primero fue presidente de la Comisión de Energía desde donde impulsó la discusión por la reforma constitucional que permitiera la inversión privada en PEMEX y CFE. Fue designado coordinador general de Asesoría y Enlace Institucional de la Secretaría de Energía, cuando Calderón Hinojosa fue titular de ésta, después fue nombrado subsecretario de Electricidad de esa dependencia, cargo al que ambos renunciaron en 2005. Antes de ser el encargado de la Oficina de la Presidencia (dic.2006-enero 2008) fue coordinador general de la precampaña de Felipe Calderón y en la campaña presidencial; en marzo de 2005 quedó como vicecoordinador.
[1]]]
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[1] [[Reseña Estratégica, Movimiento de Solidaridad Iberoamericana 25 de enero de 2008.
Recomendable para entender la corrupción extrema que han sembrado las piadosas organizaciones secretas: El Engaño, prédica y práctica del PAN, Alvaro Delgado, editorial Grijalbo, México, 2007.
Tecpatl
2/12/08
Sign the Lipan Apache Petition to Stop Construction of the Border Wall
Sign the Lipan Apache Petition to Stop Construction of the Border Wall
Saturday, 09 February 2008
Please go online to sign the following petition in support of the
Lipan Apaches' efforts to stop the building of the border wall (and
further millitarization of their territories) on their land.
http://www.petitiononline.com/dawnnlp1
http://www.larazaunida.com/index.php?option=com_content&task=view&id=808&It
RESOLUTION
LIPAN APACHE COMMUNITIES OF THE LOWER RIO GRANDE
INDIGENOUS COMMUNITIES OF THE LOWER RIO GRANDE
RESOLUTION CONDEMNING THE CONSTRUCTION OF A BORDER WALL
ALONG THE INTERNATIONAL BOUNDARY ZONE CONNECTING THE UNITED STATES OF
MÉXICO AND THE UNITED STATES OF AMERICA
WHEREAS, the Charter of the United Nations, the International Covenant
on Economic, Social and Cultural Rights, the International Covenant on
Civil and Political Rights, as well as the Vienna Declaration and
Programme of Action, affirm the fundamental importance of the right to
self-determination of all peoples through which they freely determine
their political status and freely pursue their economic, social, and
cultural development1, and
WHEREAS, Indigenous peoples are equal to all other peoples, including
all peoples residing in the United States of America, while
recognizing the right of all peoples to be different, to consider
themselves different, and to be respected as such, and
WHEREAS, there is an urgent need to respect and promote the rights of
indigenous peoples which derive from their political, economic and
social structures as well as from their cultures, spiritual
traditions, histories and philosophies, especially their rights to
their lands, territories, and resources, and
WHEREAS, there is also an urgent need to respect and promote the
rights of indigenous peoples affirmed in treaties, agreements and
other constructive arrangements with States,[1] including the Treaty
of Guadalupe-Hidalgo, and
WHEREAS, there is an urgent need to respect and promote the rights of
the Lipan Apache people, specifically the rights of Dr. Eloisa Garcia
Tamez a Lipan Apache woman and defender of her elders, and the
cultural, economic, social, and political rights of her children,
grandchildren, and future generations as the aboriginal peoples of El
Calaboz, in the San Pedro de Carricitos Land Grant, and
WHEREAS, the indigenous Lipan Apache people of the San Pedro de
Carricitos Land Grant were recognized as indigenous first peoples of
their territories by the Spanish and Texas empresarios in the area
designated "Apacheria", and
WHEREAS, the Lipan Apache people of the San Pedro de Carricitos
porciones (customary indigenous lands) described in this manner in the
Texas Land Office, a legal entity recognized by the State of Texas as
a legitimate archive of Texas land records: "San Pedro de Carricitos
land grant consisted of 12,730.59 acres in Cameron County. It was
granted by Mexico, October 30, 1833. Pedro Bouchard applies for
himself and Ramon Garcia for the heirs of Matias Garcia and the heirs
of Jose Maria Villarreal and the heirs of Miguel Cabazos for three
leagues originally granted to Pedro Villarreal in 1784. Witnesses
prove occupation, cultivation and pasturage of said tract for many
years prior to March 2, 1836, and never heard of any adverse
claimants. All the papers and other documents formerly presented to
the Board were lost by shipwreck. Recommended. Confirmed by the
Legislature, Act of February 10, 1852. Decree of District Court of
Cameron County, January 24, 1872," and
WHEREAS, the Lipan Apache people of South Texas have a long history of
genocide and oppression imposed upon them by settler societies and
have been forced to the peripheries of said society, as a marginalized
ethnic group in their own territories, and
WHEREAS, Dr. Eloisa Garcia Tamez and her daughter, Margo Tamez, refuse
to be further harassed, intimidated, and oppressed by the settler
society's insistence on the increased militarization of their
traditional and aboriginal lands which has had negative and persistent
lethal impacts on Apache lifeways, ecologies, agricultural ways,
religious practices, and their future generations' possibility to
practice their Native American culture, and to be the stewards of the
ancient plant medicines, and their sacred sites and burial grounds,
and
WHEREAS, Dr. Eloisa Garcia Tamez and her daughter, Margo Tamez,
recognize the threat of increased injuries and deaths in their lands
as experienced on the border by Jumano Apache families of Redford,
Texas and T'ohono O'odham families in Arizona who lost loved ones to
U.S. Marines and U.S. Border Patrol armed personnel, and
WHEREAS, there is a favorable impact of demilitarizing the lands and
territories of indigenous peoples, upon peace, economic and social
progress, development, understanding, and friendly relations among
nations and peoples of the world, and
WHEREAS, last year the United States Congress appropriated 1.2 billion
dollars for the construction of a wall along the United States
(US)-Mexico border to help eliminate migration and drug trafficking;
WHEREAS, the United States Department of Homeland Security
(Department) has recently proceeded with the plan to construct a
border wall by giving property owners along the US-Mexico border a 30
day notice asking owners to sign waivers allowing access to Department
personnel or else the federal government will file a law suit so that
federal employees can have unimpeded access to private land; and,
WHEREAS, Article 13 of the United Nations Universal Declaration of
Human Rights that states "Everyone has the right to freedom of
movement and residence within the borders of each state," and
"Everyone has the right to leave any country, including his (or her)
own, and to return to his (or her) country," and
WHEREAS, the border wall represents a human rights crisis for
indigenous and other peoples living along the international boundary
zone between the United States of México and America and this human
rights crisis has resulted in over 4,000 migrant deaths in recent
years;[2] and
WHEREAS, the border wall will have devastating consequences on local
economies, the environment, and human rights, and will result in
landowners and farmers losing land and critical access to river water
irrigation and will adversely affect the relationship between the
United States of México and America and indigenous nations; and
WHEREAS, military policies, immigration policies, and United States
foreign policy, including economic policies outlined in treaties,
agreements and other constructive agreements like the North American
Free Trade Agreement, directly impact state and local government
policies, including but not limited to, the provision of services to
address the migration of individuals into the United States local
economies; and
WHEREAS, billions of federal dollars intended for the border wall
should be invested in health care, housing, education, job training,
and infrastructure that will provide a visible and tangible return to
the country, such as increasing opportunities, reducing poverty,
diabetes, childhood obesity, and other preventable maladies;[3] and
WHEREAS, the federal government has reserved for itself "the authority
to waive all legal requirements" which, in the sole discretion of the
Secretary of Homeland Security, have been deemed "necessary to ensure
expeditious construction" of the border wall[4] and it is prepared to
use its powers of eminent domain to supersede the property rights of
indigenous peoples and other landowners along the international
boundary zone; and
WHEREAS, the federal government, through its power to waive in their
entirety the Endangered Species Act, the Migratory Bird Treaty Act,
the National Environmental Policy Act, the Coastal Zone Management
Act, the Clean Water Act, the Clean Air Act, the National Historic
Preservation Act, the Archeological Resources Protection Act, the Safe
Drinking Water Act, the Noise Control Act, the Solid Waste Disposal
Act, the Wild and Scenic Rivers Act, the Farmland Protection Policy
Act, the Administrative Procedures Act, the Fish and Wildlife
Coordination Act, and countless other democratically established laws,
ordinances, statutes, and judicial decisions, would construct a border
wall that would slice through the heart of numerous wildlife refuges,
parks, sanctuaries and other similar tracts established to protect
wildlife in their respective natural environments and other historical
sites along the international boundary zone; and
WHEREAS, no region of the United States of America has a greater
interest in border security than the communities along the
international boundary zone between the United States of México and
America.
NOW THEREFORE, BE IT RESOLVED by the Indigenous People and their
allies who hereby express their opposition to the United States of
America Federal Government funding and construction of the border
wall, which would be imposed upon the international boundary zone
connecting the United States of México and the United States of
America, directly impacting indigenous peoples, an infrastructure
project that would not coincide with a humane strategy for
comprehensive immigration reform and increased security for the United
States but would instead cause untold death and damage of historic
proportions to indigenous cultures inherent to sustainable futures,
human life, wildlife, water rights, ecosystems, endangered species
sacred to indigenous people of the region, local and state economies,
private properties, land grant entitlements of indigenous people,
sacred indigenous burial and ceremonial sites, historical properties
and sites, farmland, and international relations between the United
States of Mexico, the United States of America, and indigenous nations
and communities.
Saturday, 09 February 2008
Please go online to sign the following petition in support of the
Lipan Apaches' efforts to stop the building of the border wall (and
further millitarization of their territories) on their land.
http://www.petitiononline.com/dawnnlp1
http://www.larazaunida.com/index.php?option=com_content&task=view&id=808&It
RESOLUTION
LIPAN APACHE COMMUNITIES OF THE LOWER RIO GRANDE
INDIGENOUS COMMUNITIES OF THE LOWER RIO GRANDE
RESOLUTION CONDEMNING THE CONSTRUCTION OF A BORDER WALL
ALONG THE INTERNATIONAL BOUNDARY ZONE CONNECTING THE UNITED STATES OF
MÉXICO AND THE UNITED STATES OF AMERICA
WHEREAS, the Charter of the United Nations, the International Covenant
on Economic, Social and Cultural Rights, the International Covenant on
Civil and Political Rights, as well as the Vienna Declaration and
Programme of Action, affirm the fundamental importance of the right to
self-determination of all peoples through which they freely determine
their political status and freely pursue their economic, social, and
cultural development1, and
WHEREAS, Indigenous peoples are equal to all other peoples, including
all peoples residing in the United States of America, while
recognizing the right of all peoples to be different, to consider
themselves different, and to be respected as such, and
WHEREAS, there is an urgent need to respect and promote the rights of
indigenous peoples which derive from their political, economic and
social structures as well as from their cultures, spiritual
traditions, histories and philosophies, especially their rights to
their lands, territories, and resources, and
WHEREAS, there is also an urgent need to respect and promote the
rights of indigenous peoples affirmed in treaties, agreements and
other constructive arrangements with States,[1] including the Treaty
of Guadalupe-Hidalgo, and
WHEREAS, there is an urgent need to respect and promote the rights of
the Lipan Apache people, specifically the rights of Dr. Eloisa Garcia
Tamez a Lipan Apache woman and defender of her elders, and the
cultural, economic, social, and political rights of her children,
grandchildren, and future generations as the aboriginal peoples of El
Calaboz, in the San Pedro de Carricitos Land Grant, and
WHEREAS, the indigenous Lipan Apache people of the San Pedro de
Carricitos Land Grant were recognized as indigenous first peoples of
their territories by the Spanish and Texas empresarios in the area
designated "Apacheria", and
WHEREAS, the Lipan Apache people of the San Pedro de Carricitos
porciones (customary indigenous lands) described in this manner in the
Texas Land Office, a legal entity recognized by the State of Texas as
a legitimate archive of Texas land records: "San Pedro de Carricitos
land grant consisted of 12,730.59 acres in Cameron County. It was
granted by Mexico, October 30, 1833. Pedro Bouchard applies for
himself and Ramon Garcia for the heirs of Matias Garcia and the heirs
of Jose Maria Villarreal and the heirs of Miguel Cabazos for three
leagues originally granted to Pedro Villarreal in 1784. Witnesses
prove occupation, cultivation and pasturage of said tract for many
years prior to March 2, 1836, and never heard of any adverse
claimants. All the papers and other documents formerly presented to
the Board were lost by shipwreck. Recommended. Confirmed by the
Legislature, Act of February 10, 1852. Decree of District Court of
Cameron County, January 24, 1872," and
WHEREAS, the Lipan Apache people of South Texas have a long history of
genocide and oppression imposed upon them by settler societies and
have been forced to the peripheries of said society, as a marginalized
ethnic group in their own territories, and
WHEREAS, Dr. Eloisa Garcia Tamez and her daughter, Margo Tamez, refuse
to be further harassed, intimidated, and oppressed by the settler
society's insistence on the increased militarization of their
traditional and aboriginal lands which has had negative and persistent
lethal impacts on Apache lifeways, ecologies, agricultural ways,
religious practices, and their future generations' possibility to
practice their Native American culture, and to be the stewards of the
ancient plant medicines, and their sacred sites and burial grounds,
and
WHEREAS, Dr. Eloisa Garcia Tamez and her daughter, Margo Tamez,
recognize the threat of increased injuries and deaths in their lands
as experienced on the border by Jumano Apache families of Redford,
Texas and T'ohono O'odham families in Arizona who lost loved ones to
U.S. Marines and U.S. Border Patrol armed personnel, and
WHEREAS, there is a favorable impact of demilitarizing the lands and
territories of indigenous peoples, upon peace, economic and social
progress, development, understanding, and friendly relations among
nations and peoples of the world, and
WHEREAS, last year the United States Congress appropriated 1.2 billion
dollars for the construction of a wall along the United States
(US)-Mexico border to help eliminate migration and drug trafficking;
WHEREAS, the United States Department of Homeland Security
(Department) has recently proceeded with the plan to construct a
border wall by giving property owners along the US-Mexico border a 30
day notice asking owners to sign waivers allowing access to Department
personnel or else the federal government will file a law suit so that
federal employees can have unimpeded access to private land; and,
WHEREAS, Article 13 of the United Nations Universal Declaration of
Human Rights that states "Everyone has the right to freedom of
movement and residence within the borders of each state," and
"Everyone has the right to leave any country, including his (or her)
own, and to return to his (or her) country," and
WHEREAS, the border wall represents a human rights crisis for
indigenous and other peoples living along the international boundary
zone between the United States of México and America and this human
rights crisis has resulted in over 4,000 migrant deaths in recent
years;[2] and
WHEREAS, the border wall will have devastating consequences on local
economies, the environment, and human rights, and will result in
landowners and farmers losing land and critical access to river water
irrigation and will adversely affect the relationship between the
United States of México and America and indigenous nations; and
WHEREAS, military policies, immigration policies, and United States
foreign policy, including economic policies outlined in treaties,
agreements and other constructive agreements like the North American
Free Trade Agreement, directly impact state and local government
policies, including but not limited to, the provision of services to
address the migration of individuals into the United States local
economies; and
WHEREAS, billions of federal dollars intended for the border wall
should be invested in health care, housing, education, job training,
and infrastructure that will provide a visible and tangible return to
the country, such as increasing opportunities, reducing poverty,
diabetes, childhood obesity, and other preventable maladies;[3] and
WHEREAS, the federal government has reserved for itself "the authority
to waive all legal requirements" which, in the sole discretion of the
Secretary of Homeland Security, have been deemed "necessary to ensure
expeditious construction" of the border wall[4] and it is prepared to
use its powers of eminent domain to supersede the property rights of
indigenous peoples and other landowners along the international
boundary zone; and
WHEREAS, the federal government, through its power to waive in their
entirety the Endangered Species Act, the Migratory Bird Treaty Act,
the National Environmental Policy Act, the Coastal Zone Management
Act, the Clean Water Act, the Clean Air Act, the National Historic
Preservation Act, the Archeological Resources Protection Act, the Safe
Drinking Water Act, the Noise Control Act, the Solid Waste Disposal
Act, the Wild and Scenic Rivers Act, the Farmland Protection Policy
Act, the Administrative Procedures Act, the Fish and Wildlife
Coordination Act, and countless other democratically established laws,
ordinances, statutes, and judicial decisions, would construct a border
wall that would slice through the heart of numerous wildlife refuges,
parks, sanctuaries and other similar tracts established to protect
wildlife in their respective natural environments and other historical
sites along the international boundary zone; and
WHEREAS, no region of the United States of America has a greater
interest in border security than the communities along the
international boundary zone between the United States of México and
America.
NOW THEREFORE, BE IT RESOLVED by the Indigenous People and their
allies who hereby express their opposition to the United States of
America Federal Government funding and construction of the border
wall, which would be imposed upon the international boundary zone
connecting the United States of México and the United States of
America, directly impacting indigenous peoples, an infrastructure
project that would not coincide with a humane strategy for
comprehensive immigration reform and increased security for the United
States but would instead cause untold death and damage of historic
proportions to indigenous cultures inherent to sustainable futures,
human life, wildlife, water rights, ecosystems, endangered species
sacred to indigenous people of the region, local and state economies,
private properties, land grant entitlements of indigenous people,
sacred indigenous burial and ceremonial sites, historical properties
and sites, farmland, and international relations between the United
States of Mexico, the United States of America, and indigenous nations
and communities.
Washington defiende uso de la tortura
El secretario de Justicia se niega a iniciar la investigación penal ni en el Congreso
Washington defiende uso de la tortura
William Fisher
IPS
El secretario de Justicia de Estados Unidos, Michael Mukasey, se negó este jueves a iniciar una investigación penal dentro de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) por el uso del "submarino" o simulación de ahogamiento en los interrogatorios a sospechosos de terrorismo.
Mukasey tampoco investigará cualquier otro tipo de tortura --por él llamadas "técnicas de interrogación intensificadas"-- ni dejará que el Congreso legislativo tenga acceso un memorando preparado por la Oficina de Consejo Legal del Departamento de Justicia en el que se concluye que estas prácticas eran legales.
Esa oficina sostuvo que el llamado en inglés "waterboarding", tortura muy utilizada pro las dictaduras latinoamericanas en los años 70 y 80, fue "legal en ese momento", dijo Mukasey al Comité Judicial de la Cámara de Representantes, pero subrayó que los documentos relacionados con esa conclusión eran clasificados.
El funcionario sostuvo que no era viable ninguna investigación debido a que los procedimientos ya habían sido considerados legítimos por el Departamento.
En la audiencia en el Congreso de octubre, Mukasey se negó a opinar si el subarino era o no una tortura.
Mukasey pidió al Congreso que renovara la Ley de Vigilancia de Inteligencia Exterior (FISA, por sus siglas en inglés), que vencerá la próxima semana y que concede inmunidad retroactiva a las compañías privadas de telecomunicaciones que cooperaron con el gobierno para interceptar, sin necesidad de órdenes judiciales, llamadas telefónicas y mensajes de correo electrónico que las autoridades sospechaban estaban vinculadas con actividades terroristas.
El secretario indicó que las empresas participaron a pedido del gobierno y estaban convencidas de que sus esfuerzos eran "necesarios y legales".
El tema de darle inmunidad a las compañías de telecomunicaciones está en el centro del actual debate del Senado sobre la renovación de la FISA. Según esa ley, el gobierno puede obtener órdenes de tribunales especiales para interceptar llamadas y correo privado.
La audiencia en el Congreso fue realizada en momentos en que las técnicas usadas por Estados Unidos para interrogar sospechoso de terrorismo eran otra vez cuestionadas, tras un período de relativo silencio.
La polémica renació con los comentarios el miércoles del portavoz de la Casa Blanca, Tony Fratto, quien señaló que el submarino es legal, y que el presidente George W. Bush podría autorizar a la CIA a reanudar su uso en circunstancias extraordinarias.
Fratto dijo que esas circunstancias extraordinarias podrían ser "creer que un ataque puede ser inminente".
Activistas por los derechos humanos lanzaron duras críticas a estas declaraciones.
"El submarino es de hecho una forma de tortura", dijo a IPS la activista Mary Shaw, de la oficina estadounidense de Amnistía Internacional.
"Por esta razón, el Manual de Campo del Ejército expresamente prohíbe su uso. Claramente viola las leyes estadounidenses e internacionales contra el trato cruel, inhumano o degradante. No hay excepciones, no importa cuándo haya ocurrido o bajo qué circunstancias", añadió.
Shaw informó que Amnistía exhortó al Congreso para que apruebe una ley que garantice pautas uniformes de interrogatorio para cualquier prisionero bajo custodia de Estados Unidos, en cualquier parte del mundo.
"Al votar que todos los agentes de Estados Unidos se sometan a las técnicas de interrogatorio permitidas en el Manual de Campo del Ejército, el Congreso puede dar un paso significativo para prevenir la tortura y todo tipo de maltrato en el futuro, y para restaurar la moral de este país en el mundo", sostuvo.
Los comentarios de la Casa Blanca fueron hechos un día después de que el director general de la CIA, Michael Hayden, declaró en el Congreso que la agencia había usado el submarino en 2002 y en 2003 contra tres prisioneros pertenecientes a la red terrorista Al Qaeda, incluyendo al autoproclamado autor ideológico de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, jeque Mohammed.
En un nuevo testimonio el jueves, Hayden reconoció: "En mi opinión, y en la opinión de mis abogados en el Departamento de Justicia, no es seguro que esa técnica pueda ser considerada legal bajo el actual estatuto".
Washington defiende uso de la tortura
William Fisher
IPS
El secretario de Justicia de Estados Unidos, Michael Mukasey, se negó este jueves a iniciar una investigación penal dentro de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) por el uso del "submarino" o simulación de ahogamiento en los interrogatorios a sospechosos de terrorismo.
Mukasey tampoco investigará cualquier otro tipo de tortura --por él llamadas "técnicas de interrogación intensificadas"-- ni dejará que el Congreso legislativo tenga acceso un memorando preparado por la Oficina de Consejo Legal del Departamento de Justicia en el que se concluye que estas prácticas eran legales.
Esa oficina sostuvo que el llamado en inglés "waterboarding", tortura muy utilizada pro las dictaduras latinoamericanas en los años 70 y 80, fue "legal en ese momento", dijo Mukasey al Comité Judicial de la Cámara de Representantes, pero subrayó que los documentos relacionados con esa conclusión eran clasificados.
El funcionario sostuvo que no era viable ninguna investigación debido a que los procedimientos ya habían sido considerados legítimos por el Departamento.
En la audiencia en el Congreso de octubre, Mukasey se negó a opinar si el subarino era o no una tortura.
Mukasey pidió al Congreso que renovara la Ley de Vigilancia de Inteligencia Exterior (FISA, por sus siglas en inglés), que vencerá la próxima semana y que concede inmunidad retroactiva a las compañías privadas de telecomunicaciones que cooperaron con el gobierno para interceptar, sin necesidad de órdenes judiciales, llamadas telefónicas y mensajes de correo electrónico que las autoridades sospechaban estaban vinculadas con actividades terroristas.
El secretario indicó que las empresas participaron a pedido del gobierno y estaban convencidas de que sus esfuerzos eran "necesarios y legales".
El tema de darle inmunidad a las compañías de telecomunicaciones está en el centro del actual debate del Senado sobre la renovación de la FISA. Según esa ley, el gobierno puede obtener órdenes de tribunales especiales para interceptar llamadas y correo privado.
La audiencia en el Congreso fue realizada en momentos en que las técnicas usadas por Estados Unidos para interrogar sospechoso de terrorismo eran otra vez cuestionadas, tras un período de relativo silencio.
La polémica renació con los comentarios el miércoles del portavoz de la Casa Blanca, Tony Fratto, quien señaló que el submarino es legal, y que el presidente George W. Bush podría autorizar a la CIA a reanudar su uso en circunstancias extraordinarias.
Fratto dijo que esas circunstancias extraordinarias podrían ser "creer que un ataque puede ser inminente".
Activistas por los derechos humanos lanzaron duras críticas a estas declaraciones.
"El submarino es de hecho una forma de tortura", dijo a IPS la activista Mary Shaw, de la oficina estadounidense de Amnistía Internacional.
"Por esta razón, el Manual de Campo del Ejército expresamente prohíbe su uso. Claramente viola las leyes estadounidenses e internacionales contra el trato cruel, inhumano o degradante. No hay excepciones, no importa cuándo haya ocurrido o bajo qué circunstancias", añadió.
Shaw informó que Amnistía exhortó al Congreso para que apruebe una ley que garantice pautas uniformes de interrogatorio para cualquier prisionero bajo custodia de Estados Unidos, en cualquier parte del mundo.
"Al votar que todos los agentes de Estados Unidos se sometan a las técnicas de interrogatorio permitidas en el Manual de Campo del Ejército, el Congreso puede dar un paso significativo para prevenir la tortura y todo tipo de maltrato en el futuro, y para restaurar la moral de este país en el mundo", sostuvo.
Los comentarios de la Casa Blanca fueron hechos un día después de que el director general de la CIA, Michael Hayden, declaró en el Congreso que la agencia había usado el submarino en 2002 y en 2003 contra tres prisioneros pertenecientes a la red terrorista Al Qaeda, incluyendo al autoproclamado autor ideológico de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, jeque Mohammed.
En un nuevo testimonio el jueves, Hayden reconoció: "En mi opinión, y en la opinión de mis abogados en el Departamento de Justicia, no es seguro que esa técnica pueda ser considerada legal bajo el actual estatuto".
"State Secret" Privilege Used to Block Lawsuit on Behalf of Torture Victims
"State Secret" Privilege Used to Block Lawsuit on Behalf of Torture Victims
By Maya Harris, ACLU Northern California
Posted on February 10, 2008, Printed on February 12, 2008
http://www.alternet.org/story/76543/
Binyam Mohamed, an Ethiopian citizen and legal resident of the United Kingdom, was abducted in 2002 by masked men and flown, blindfolded, from Pakistan to Morocco. For 18 months, Mohamed was regularly beaten into unconsciousness by his interrogators. After a scalpel was used to cut into his body, hot, stinging liquid was poured into his wounds.
Mohamed is just one victim of the CIA's "extraordinary rendition" program, which the Bush administration has defended openly, yet is now arguing it cannot discuss without endangering national security.
The government is calling for the dismissal of an ACLU lawsuit -- brought on behalf of Mohamed and four other rendition victims -- against the San Jose Boeing subsidiary Jeppesen Dataplan Inc. for its alleged participation in the rendition program. The Bush administration has intervened in the case and is invoking the "state secrets" privilege to avoid accountability for its illegal torture policies. A hearing on the government's motion was held Feb. 5 in San Jose and we are awaiting a decision.
The "state secrets" privilege has historically been used to exclude discrete pieces of evidence from lawsuits in order to protect national security, not to throw out entire cases. But the Bush administration has begun to misuse the privilege by routinely waving the "state secrets" flag in an effort to quash lawsuits that might expose its illegal conduct. In addition to this case, the "state secrets" claim has been raised in an effort to throw out other torture and illegal wiretapping suits.
Far from being a "secret," the rendition program is infamous around the world and has been spoken about repeatedly by government officials. (Watch the video explaining the ACLU's case and the practice of rendition.)
During a Sept. 6, 2006, speech, President Bush acknowledged that among the "thousands of terrorists" captured by U.S. and allied forces, a "small number" had been "transferred to an environment where they can be held secretly, questioned by experts." Those individuals were "held and questioned outside the United States, in a separate program operated by the Central Intelligence Agency," he said.
Though the administration contends that the rendition program operates within the law and that detainees are sent to countries that the government claims will not commit torture, the truth is that "extraordinary rendition" involves the kidnapping and transportation of alleged terror suspects to detention and interrogation facilities in countries where the use of torture is common and well-documented.
Jeppesen's involvement -- like the rendition program itself -- is widely known. Jeppesen has been a main provider of flight and logistical support services for aircraft used by the CIA for the clandestine rendition flights. There is ample evidence of Jeppesen's involvement, including traceable flight plans.
In addition, Sean Belcher, a former Jeppesen employee, has given sworn testimony that the flights were discussed openly at Jeppesen. Belcher said that at a meeting on Aug. 11, 2006, Bob Overby, director of Jeppesen International Trip Planning Service at Jeppesen's San Jose office, said, "We do all the extraordinary rendition flights."
Belcher said Overby described these as "torture flights," adding, "let's face it, some of these flights end up this way," or words to that effect. Overby, Belcher said, noted that Jeppesen was well-compensated for its efforts.
To dismiss this lawsuit before Jeppesen has even answered the complaint is both unjust and premature. If there is evidence in the case that must be withheld for national security reasons, the judicial system is equipped to exercise such safeguards within the context of a trial. But there is a wealth of information already in the public domain that should propel this lawsuit forward.
It comes down to this: We live in a country founded on the rule of law and respect for the dignity of human beings. A government that practices disappearance and torture -- and companies that profit from it -- must be held accountable.
The CIA's rendition program is illegal and inhumane. It -- and the lives it has destroyed -- is no secret. Its victims deserve their day in court.
Maya Harris is the Executive Director of the American Civil Liberties Union of Northern California. This opinion was originally printed in the Sacramento Bee. Resources related to the lawsuit, including legal documents, multimedia, and background information, are available on the ACLU of Northern California website.
© 2008 Independent Media Institute. All rights reserved.
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By Maya Harris, ACLU Northern California
Posted on February 10, 2008, Printed on February 12, 2008
http://www.alternet.org/story/76543/
Binyam Mohamed, an Ethiopian citizen and legal resident of the United Kingdom, was abducted in 2002 by masked men and flown, blindfolded, from Pakistan to Morocco. For 18 months, Mohamed was regularly beaten into unconsciousness by his interrogators. After a scalpel was used to cut into his body, hot, stinging liquid was poured into his wounds.
Mohamed is just one victim of the CIA's "extraordinary rendition" program, which the Bush administration has defended openly, yet is now arguing it cannot discuss without endangering national security.
The government is calling for the dismissal of an ACLU lawsuit -- brought on behalf of Mohamed and four other rendition victims -- against the San Jose Boeing subsidiary Jeppesen Dataplan Inc. for its alleged participation in the rendition program. The Bush administration has intervened in the case and is invoking the "state secrets" privilege to avoid accountability for its illegal torture policies. A hearing on the government's motion was held Feb. 5 in San Jose and we are awaiting a decision.
The "state secrets" privilege has historically been used to exclude discrete pieces of evidence from lawsuits in order to protect national security, not to throw out entire cases. But the Bush administration has begun to misuse the privilege by routinely waving the "state secrets" flag in an effort to quash lawsuits that might expose its illegal conduct. In addition to this case, the "state secrets" claim has been raised in an effort to throw out other torture and illegal wiretapping suits.
Far from being a "secret," the rendition program is infamous around the world and has been spoken about repeatedly by government officials. (Watch the video explaining the ACLU's case and the practice of rendition.)
During a Sept. 6, 2006, speech, President Bush acknowledged that among the "thousands of terrorists" captured by U.S. and allied forces, a "small number" had been "transferred to an environment where they can be held secretly, questioned by experts." Those individuals were "held and questioned outside the United States, in a separate program operated by the Central Intelligence Agency," he said.
Though the administration contends that the rendition program operates within the law and that detainees are sent to countries that the government claims will not commit torture, the truth is that "extraordinary rendition" involves the kidnapping and transportation of alleged terror suspects to detention and interrogation facilities in countries where the use of torture is common and well-documented.
Jeppesen's involvement -- like the rendition program itself -- is widely known. Jeppesen has been a main provider of flight and logistical support services for aircraft used by the CIA for the clandestine rendition flights. There is ample evidence of Jeppesen's involvement, including traceable flight plans.
In addition, Sean Belcher, a former Jeppesen employee, has given sworn testimony that the flights were discussed openly at Jeppesen. Belcher said that at a meeting on Aug. 11, 2006, Bob Overby, director of Jeppesen International Trip Planning Service at Jeppesen's San Jose office, said, "We do all the extraordinary rendition flights."
Belcher said Overby described these as "torture flights," adding, "let's face it, some of these flights end up this way," or words to that effect. Overby, Belcher said, noted that Jeppesen was well-compensated for its efforts.
To dismiss this lawsuit before Jeppesen has even answered the complaint is both unjust and premature. If there is evidence in the case that must be withheld for national security reasons, the judicial system is equipped to exercise such safeguards within the context of a trial. But there is a wealth of information already in the public domain that should propel this lawsuit forward.
It comes down to this: We live in a country founded on the rule of law and respect for the dignity of human beings. A government that practices disappearance and torture -- and companies that profit from it -- must be held accountable.
The CIA's rendition program is illegal and inhumane. It -- and the lives it has destroyed -- is no secret. Its victims deserve their day in court.
Maya Harris is the Executive Director of the American Civil Liberties Union of Northern California. This opinion was originally printed in the Sacramento Bee. Resources related to the lawsuit, including legal documents, multimedia, and background information, are available on the ACLU of Northern California website.
© 2008 Independent Media Institute. All rights reserved.
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Entrevista a Ashanti Alston, líder histórica de las Panteras Negras
"Estados Unidos nunca ha sido una democracia"
Entrevista a Ashanti Alston, líder histórica de las Panteras Negras
Ossama Lotfy
Red Voltaire
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=62677
Figura histórica del Black Panther Party (BPP) y de la Black Liberation Army (BLA), Ashanti Alston sigue luchando por la transformación de la sociedad estadounidense y por la liberación de su comunidad de la opresión económica y del racismo. En entrevista concedida a la Red Voltaire, este militante menciona las formas actuales de lucha y expresa su admiración por los movimientos árabes de resistencia.
Red Voltaire: Para empezar, ¿puede hablarnos de su experiencia en el seno del Black Panther Party (BPP)?.
Ashanti Alston: Me llamo Ashanti Alston. Soy un ex miembro del Black Panther Party (BPP). También fui un soldado de la Black Liberation Army (BLA), una extensión del BPP [1]. Actualmente tengo 63 años. Comencé esta lucha revolucionaria durante la adolescencia temprana, a los 14 años. En 1967, participé en una serie de rebeliones de la comunidad negra de Estados Unidos, ya cansada de ver que no había manera de poner coto a la opresión racista de la que era víctima. Todo eso me convirtió en una persona políticamente consciente. Así que comencé a leer a Malcolm X [2] y a seguir con atención sus discursos. Entre 1969 et 1978, mis amigos y yo teníamos en mente algunos proyectos para el BPP.
Lo nuevo era que el BPP quería la liberación total de los afroamericanos y comprendía que esta no era sería posible sin que hubiese en Estados Unidos una revolución que destruyera todas las bases capitalistas del país. Por eso seguíamos con atención los sufrimientos de los demás oprimidos, así como los otros movimientos contestarios dentro y fuera de Estados Unidos, y actualmente a través del mundo entero.
Mi ciudad natal, una pequeña ciudad de Georgia, estaba verdaderamente divida por el racismo. Pero logramos reunir a algunos adolescentes y establecer una sección Black Panther, para organizar a la comunidad negra alrededor de comidas gratuitas, alrededor de «hunstrick». Queríamos lograr que la historia de los negros se estudiara en la enseñanza media. Y simplemente queríamos lograr una presencia ante la gente de nuestra comunidad, para que pudieran empezar a levantarse contra las brutalidades policíacas y las demás formas de racismo. No había pasado ni un año cuando mi mejor amigo y yo fuimos víctimas de una maniobra en la que nos acusaban del asesinato de un policía. Así que nos encerraron y tuvimos que luchar durante 4 años para demostrar nuestra inocencia.
En aquella época los derechos civiles que reclamaban los negros ya habían sido obtenidos desde 1965, poco antes de la creación del Black Panthers Party. ¿Qué más le aportaba el BPP a la comunidad negra?
Ashanti Alston: El movimiento por los derechos civiles [la South Christian Leader Conference (SCLC) de Martin Luther King] tenía problemas y estaba desunido. Eso permitió el nacimiento del movimiento Black Power [3]. Nosotros teníamos una comprensión más clara de la opresión económica que sufría la comunidad negra y de lo que había que hacer para liberarla. O sea, de la necesidad de controlar la economía y la política de nuestra comunidad.
El «Black Power» era una parte del movimiento negro que existía a través de todo país. Empezamos a estudiar en particular los análisis marxistas y el concepto de lucha de clases. Por primera vez comprendimos que había una clase dirigente que gobernaba a todos en este país. Muchos de nosotros comprendimos que no queríamos únicamente ser libres dentro de la sociedad estadounidense tal y cómo existía esta, sino en un modelo de sociedad socialista. Para nosotros se hacía cada vez más evidente que el verdadero poder en este país residía en los bancos y en las multinacionales, más allá de la Casa Blanca y el Pentágono. La lucha era por consiguiente más complicada de lo que parecía. Es por eso que, durante aquel período de la lucha, aprendimos mucho de otros militantes del mundo.
G. W. Bush declaró recientemente que él se inspiraba en Gandhi y en Martin Luther King [4]. Afirmó que la Casa Blanca estaba por la «filosofía de la no violencia». ¿Cómo es posible que un neoconservador belicista diga hoy esas cosas?
Ashanti Alston: Es posible que diga ese tipo de cosas cuando se vive en una sociedad fascista. Cuando vivimos en una sociedad que va aún más allá de lo que se describe en 1984, la novela de George Orwell, un presidente como George W. Bush puede decir que es partidario de la no violencia, aunque él represente la peor máquina de guerra que haya existido nunca en el mundo. Lo más triste es que George W. Bush y la clase dirigente en su conjunto tengan servicios de relaciones públicas en los medios masivos de difusión que, por su parte, tratan actualmente de convencer a millones de personas de que lo que Estados Unidos está haciendo en el mundo es justo. Ellos pueden convencer a esa gente diciéndole que eso es divinamente justo, invocando a Dios. Yo no diría que a Dios en sí mismo, sino utilizando la religión en ese sentido.
Es por eso que muchísima gente se moviliza a través del mundo para luchar contra ese imperio. Aunque mucha gente no lo sepa, hay medios de prensa alternativos como el de ustedes –Voltairenet.org– que son capaces de «encontrar las palabras» y de unir a la gente a su causa.
¿Por qué los políticos no logran desviar un movimiento como el Black Panther Party?
Ashanti Alston: Ellos tienen recursos, pero no sólo con la atracción del poder logran convencer a la gente. Tienen además los medios necesarios para corromper a mucha gente que lucha en nuestra comunidad, convenciéndolos de trabajar para ellos. Por ejemplo, están aquellos a quienes llaman «líderes de la comunidad negra», cuando en realidad han sido comprados por el sistema financiero y político. A cambio de ello, esos supuestos líderes elaboran políticas que parecen «militantes» cuando no hacen más que servir al sistema, porque evitan que se hable de los problemas de fondo, de los que tienen que ver con la economía y el capitalismo. En realidad llevan a la gente a convertirse en parte integrante del sistema. Hoy por hoy tenemos falsos líderes en la política y en el mundo de los negocios, al igual que en el mundo del deporte y del espectáculo, que han sido formados para que nos convenzan de mantenernos dentro del sistema. ¡Sin importar que el sistema sea decadente!
Siendo un ex activista Black Panther, usted no tiene acceso a los medios de prensa de su propio país. ¿Qué sucede con la comunidad negra en general?
Ashanti Alston: Sin dudas hoy resulta más difícil que en aquella época, porque no hay muchos medios negros independientes. Una de las razones que me hacen decir que hoy resulta más difícil es que el sistema autoriza a la gente a protestar, pero al mismo tiempo logra convencer a la gente de que los disidentes, como nosotros, ¡son locos!
Hoy se designa a los Black Panthers como un movimiento terrorista…
Ashanti Alston: Sí. Y cuando la gente empieza a creer nuestras voces son de terroristas y que eso no los ayuda, siguen de largo. Los medios ejercen un control tan grande sobre las emociones que ahogan nuestras voces: estas no logran tener un impacto significativo. Lo único que podemos hacer es persistir ya que, a pesar de todo, siempre habrá gente receptiva a nuestro mensaje. Es lo único que podemos hacer por derribar el sistema. Por su lado, ellos hacen de todo para que no podamos expresarnos más que a través de sus medios. Tratan de convencer cada día a más gente de unirse al sistema. Su mensaje es: «No traten de construir sus propios medios. Si quieren ser la voz de su pueblo, ¡únanse a los medios masivos!»
El Black Panther Party en Estados Unidos
Además del Black Panther Party, en los Estados Unidos de los año 60 hubo numerosos movimientos de oposición, en la contracultura de la América blanca (el rock, la beat generation, los hippies…) así como en la de la América negra (el free jazz, el Black Power…). ¿Qué queda de aquella revolución política y cultural?
Ashanti Alston: Una de las cosas que escribió Frantz Fanon [5] en su libro Les Damnés de la Terre es que «toda generación debe crear su propia forma de resistencia. Y esta tomará la forma particular de esa generación». Hoy en día la revolución se desarrolla, por ejemplo, mediante el hip hop. Esos artistas han encontrado la forma de seguir transciendo los sueños de la comunidad negra, de su voluntad de luchar por ser libre. Con el hip hop en particular, hay una generación de jóvenes adolescentes que se educa a sí misma, que aprende la historia de la lucha de los negros. Ese estilo musical habla del BPP y de la BLA. Esos jóvenes pueden decirle a usted que saben de todo eso, sobre todo la historia de los presos políticos.
Lo que actualmente sucede es algo particular. Aunque las formas de resistencia que nosotros conocimos fueron derrotadas, está llegando ahora el momento de una nueva forma de resistencia que no podrán destruir. Aunque quizás sea un combate permanente para el hip hop, que tiene que luchar contra el gangsta rap, según mi punto de vista.
Claro. Pero sigue existiendo el problema de los medios dominantes y de la televisión, que, en ese caso en particular, promueve más bien el gangsta rap debido a sus valores capitalistas. La separación mediante el espectáculo se ha convertido en algo comúnmente admitido. Eso era menos evidente en los años 60.
Ashanti Alston: Durante los años 60 sucedían tantas cosas a la vez, la música, la cultura negra, las artes y el baile [6]. Todo era una forma de resistencia en sí, al racismo y a la opresión, cualquiera que fuese. Esa resistencia era tan masiva que el sistema no tenía manera de incorporarla. Eso inspiró a muchísima gente. Cuando me uní al BPP, durante mi adolescencia, el estado de ánimo del partido era encender el radio y oír música en la que había gente que hablaba de revolución. No era como hoy, porque ahora el sistema aprendió a incorporar eso.
Hoy se sabe cómo el FBI se ensañó con el Black Panthers Party, ensañamiento que se extendió a los movimientos «radicales» mediante el «CointelPro». Sabiendo que todos los movimientos de oposición fueron siempre objeto de una vigilancia muy cercana, que en el mejor de los casos fueron desacreditados y, en el peor, eliminados, ¿puede decirse que Estados Unidos es realmente una democracia?
Ashanti Alston: Yo iría aún más lejos diciéndole que Estados Unidos nunca ha sido una democracia. Se establecieron en este continente mediante el exterminio de los pueblos indios que vivían en él. Fueron a África a secuestrar a millones de negros para convertirlos en esclavos, etc. Si recordamos que todo eso fue la base de lo que iba a convertirse en Estados Unidos, ¡no queda más remedio que reconocer que este país jamás podrá ser una democracia! En esas circunstancias, este país no puede ser más que una sociedad clasista basada en la opresión racial, aunque se hayan mantenido las apariencias de la democracia para servir a los intereses de la clase dominante. Por eso sigue existiendo tanta oposición entre blancos y negros, entre ricos y pobres, entre hombres y mujeres.
Ellos usan y abusan desde el principio de la palabra «democracia» para dar la impresión que Estados Unidos es un país lleno de humanidad. Pero esta sociedad siempre ha estado corrompida. Así que tenemos que tener cuidado de no creer en su propaganda. La gente que se encuentra en la parte baja de la escala social no ha vivido nunca la experiencia de la democracia. Y aunque hayan tenido derecho de participar en ella, nunca ha sido para otra cosa que para mantener ese estado de cosas.
¿Es la «Patriot Act» la continuación del «Cointel Pro»?
Ashanti Alston: La Patriot Act es sin dudas su continuación ya que el Cointel Program no estaba dirigido únicamente a contrarrestar el movimiento negro, sino a todos los que se resistían a la opresión en territorio estadounidense. ¡La Patriot Act es exactamente lo mismo! Para muchos de nosotros, los que nos mantenemos aún en la lucha de la comunidad negra y que estábamos ya presentes en los años 70, resulta evidente que la Patriot Act es la continuación de aquello. Pero para los que no pueden ver el vínculo que existe entre esos dos programas, la Patriot Act parece una nueva forma de opresión.
El sistema recurre a su fuerza represiva para tratar de acabar con toda forma de resistencia. Probablemente por eso es que se produjo, en enero de 2007, el arresto de 8 ex miembros del BPP de los años 70. ¡Los arrestados ya eran abuelos! Nosotros pensamos que eso se decidió para enviarle un mensaje muy preciso a la joven generación: «¡Antes de pensar en hacer algo parecido a lo que los Black Panthers trataron de hacer en la BLA, miren primero lo que les puede pasar a ustedes!» Eso es fascismo. «¡Nosotros reprimimos incluso antes de que ustedes hayan pensado en resistir!» No dejaremos que eso suceda, sea cual sea el nombre que tenga ese programa.
Los movimientos de protesta de los años 60, tanto culturales como políticos, se desarrollaron en un contexto particular, el de la guerra de Vietnam. Hoy en día, Estados Unidos parece estar atravesando una situación de crisis parecida, con Afganistán e Irak. Pero, ¿cuáles son las fuerzas disidentes en el terreno?
Ashanti Alston: Uno de los movimientos más visibles en Estados Unidos es el movimiento contra la guerra en Irak. En realidad, la gente que entró en ese movimiento para poner fin a la guerra en el extranjero proviene principalmente de la comunidad blanca, pero no reconocen la guerra desatada contra los ciudadanos de las clases pobres, en el interior mismo de Estados Unidos, porque eso trae de nuevo a colación la cuestión del racismo. A pesar de eso, ese movimiento sigue aglutinando a la gente. Hubo momentos en que 7 millones de personas salieron a las calles para protestar contra la guerra. Pero al mismo tiempo, los que están en la capa baja de la sociedad sienten que hay una guerra contra ellos. Si los que protestan quieren dar prueba de verdadera honestidad intelectual, deben reconocerlo.
Aparte de la oposición a la guerra contra Irak en sí misma, ¿realiza ese movimiento una verdadera crítica de las causas de esas guerras?
Ashanti Alston: Yo diría que mucha de la gente que está en contra de la guerra es lo que yo llamaría «liberales». No hacen críticas ni análisis lo suficientemente profundos sobre el sistema. Sólo están en contra de la guerra, no en contra del capitalismo que creó las condiciones para esa guerra. Muchos de ellos no están preparados para eso. Es más seguro pronunciarse solamente contra la guerra en Irak, en vez de poner en tela de juicio los fundamentos mismos de Estados Unidos, el imperio que ha permitido que tenga lugar esa guerra.
Entonces, ¿las ideas del movimiento antiguerra son equivalentes a las del Partido Demócrata?
Ashanti Alston: No están muy lejos del Partido Demócrata, pero tampoco lo están de los republicanos, en el sentido que ambos quieren que se mantenga el sistema. Sin embargo, el movimiento antiguerra tiene la posibilidad potencial de inclinarse a la izquierda y de convertirse en realmente revolucionario. Esos dirigentes tendrían que cambiar. La mayoría de los que lo dirigen no son verdaderamente críticos hacia la sociedad clasista, basada en la discriminación racial.
¿Hay otros movimientos contestatarios en Estados Unidos?
Ashanti Alston: Siempre existe una resistencia en Estados Unidos, pero no se oye hablar de ella por causa del poder de los medios masivos de difusión. Incluso para los que viven en los propios Estados Unidos resulta difícil enterarse de que hay gente luchando aquí. He tenido a menudo la oportunidad de hablar en universidades o ante mi comunidad. La mayoría es gente mal informada sobre las diferentes formas de resistencia que están actuando, ¡hasta entre los propios activistas! Así que me imagino lo que pasa entre la gente que vive fuera de Estados Unidos. ¡Todos deben pensar que estamos completamente sometidos al imperio!
El programa del Black Panther Party trató de ser popular y pragmático, para responder a las necesidades y a las difíciles condiciones de vida de la comunidad negra en los años 60 y 70 [7]. Treinta años después, ¿puede decirse que la situación de los ghettos negros estadounidenses ha cambiado?
Ashanti Alston: Las condiciones de los ghettos son desgraciadamente peores de lo que nunca fueron en los años 60. ¡Absolutamente peores! Hoy vemos los resultados del «aburguesamiento» [gentrification] y la tasa de encarcelamiento. Son dos cosas que están relacionadas.
El «aburguesamiento» es cuando los bancos y los políticos trabajan juntos para reorganizar las zonas que habitan las comunidades pobres en función de los intereses de la clase media y de las clases superiores. Ese «aburguesamiento» está destruyendo a nuestra comunidad y nos envía a otros lugares, con los mismos problemas de precariedad. En ese sentido, están dividiendo a nuestra comunidad y destruyéndola más rápidamente que en el pasado ya que también proveen armas y droga. Eso ha permitido que las figuras del Gansta rap, a deportistas de alto nivel y estrellas del entertainement inciten a los jóvenes a recurrir a cualquier medio con tal de hacerse ricos rápidamente. Por eso es que un artista como 50 Cent se ha hecho tan popular. Pero lo que sucede concretamente es que muchos de esos jóvenes acaban en prisión.
Así entran [a un sistema de trabajo obligatorio no remunerado] esa nueva forma de esclavitud que se desarrolla en prisión [8]. Los problemas de hoy son diferentes a los de antes porque las consecuencias desastrosas de ese precario modo de vida aparecieron muy rápidamente. El VIH sigue siendo un grave problema, al igual que la maternidad precoz. Las escuelas siguen destruyendo la mentalidad de los jóvenes obligados, que se ven obligados a asistir a ellas aunque no reciben allí educación alguna sino que, por el contrario, se les embrutece. Todos los métodos que utilizamos nosotros en los 60 y 70 deben ser revisados, repensados, para retomar nuestra lucha revolucionaria con más creatividad.
Usted menciona un punto importante y desconocido en el extranjero, el del trabajo forzado en las prisiones estadounidenses. Usted mismo pasó varios años en prisión por causa de su lucha revolucionaria en el seno del Black Liberation Army. Supongo que usted haya seguido la evolución de las condiciones de vida en prisión desde aquella época. ¿Cómo son actualmente?
Ashanti Alston: Yo estuve en prisión desde mediados de los años 70 hasta mediados de los 80, era la época del fin de un gran movimiento revolucionario existente en las propias prisiones. Aquello comenzó con el asesinato de George Jackson en la prisión de San Quintín, en agosto de 1971. El era uno de los más importantes líderes de aquel movimiento y lo mataron. A mediados de los años 70, pude comprobar el debilitamiento de la conciencia revolucionaria en la mayoría de los presos y un aumento de la cantidad de jóvenes que llegaba a las prisiones, algunos de ellos eran miembros de pandillas. Estaban condenados a penas más largas. Lo que el sistema carcelario estaba haciendo era lo mismo que estaba pasando afuera: les daban más bienes materiales a los presos. Bienes que los ayudaban a desviar su atención de la opresión. Ahora tienen televisión con todos los canales, la radio, cosas que se pueden comprar en las tiendas de las cárceles. Se hizo eso para que la gente evite pensar de forma revolucionaria. Es el mismo fenómeno que se producía en las calles.
En su opinión, ¿cuál es la primera prioridad de los excluidos de hoy? ¿Los «derechos sociales»?
Ashanti Alston: En mi opinión, la opresión lleva a la gente a luchar por sus derechos, pero eso se fundamenta siempre en la idea de que se espera cierta generosidad por parte del opresor. Usted quiere convencerlo de que haga algo que vaya en el sentido de la justicia. ¡Yo rechazo esa visión de las cosas! Para mí, lo más importante de todo, para los oprimidos, es cuidarse entre sí, que busquen la manera de trabajar entre sí para construir un movimiento revolucionario. En ese caso, la búsqueda de «los derechos» resultará un elemento muy secundario… ya que nosotros tenemos que rechazar la ideología del sistema, la ideología del supuesto «derecho» y utilizar eso para luchar con más vigor, convencidos de que podemos triunfar.
Durante el huracán Katrina, lo único que el gobierno fue capaz de hacer para enfrentar el desastre fue enviar el ejército, en vez de enviar verdadera ayuda para prestar auxilio a la gente. Nueva Orleáns sigue siendo hoy una ciudad devastada. ¿Qué enseñanza saca usted de la impotencia y del inmovilismo del gobierno estadounidense durante esa catástrofe?
Ashanti Alston: Creo que es el ejemplo perfecto de lo que estaba explicando hace un instante. El huracán Katrina no sólo nos reveló el inmovilismo y la impotencia del gobierno sino que nos enseñó que el gobierno no tiene intención de ayudar a los de abajo. Katrina no afectó solamente a los negros, aunque la mayoría eran negros, sino sobre todo a los pobres. No podemos tener fe en este gobierno ni en sus fuerzas militares para solucionar nuestros problemas. Lo que la gente debería retener de eso es nos necesitamos unos a otros, que no necesitamos a un gobierno o a ninguna autoridad.
Durante Katrina, la gente tuvo que ocuparse de sí misma y sobrevivir por sí misma. Durante el desastre, e incluso después, hubo ex miembros de los Black Panthers en el lugar de los hechos para ayudar a la gente a defender su barrio, a construir «clínicas» de emergencia, a organizar distribuciones de alimentos y para ayudarlos, más generalmente, a cuidar de sí mismos, porque era evidente que el gobierno no iba a venir a ayudarnos. También tuvieron que enfrentarse a las fuerzas militares que utilizaban sus armas contra la comunidad negra.
Usted es uno de los teóricos del anarquismo negro [9], que usted acaba de mencionar. ¿En qué se diferencia este del anarquismo que conocemos?
Ashanti Alston: El anarquismo negro es muy sensible a las formas de autoridad y de opresión en las que un solo grupo tiene el poder de gobernar las vidas de los demás. En ese sentido, tenemos bases comunes con los demás anarquismos. La diferencia es que nos concentramos especialmente en la condición de los negros en Estados Unidos y a través del mundo. En Estados Unidos, estamos particularmente concientes de que queremos poner fin a las acciones de la clase dirigente, pero estamos sobre todo concientes de que nos dirigimos a la clase obrera, tanto a los negros como a los blancos. En el anarquismo negro, damos una importancia de primer plano a la cultura negra, ya sea el jazz, el hip hop, las artes y la danza en general. Tenemos que utilizar esa fuerza para crear una sociedad más igualitaria en la que podamos reconocer que nos necesitamos unos a otros porque, mientras menos nos oprimamos entre nosotros, más capaces seremos de constituir una fuerza a favor del cambio.
Todos los movimientos contestatarios que lograron cambiar la sociedad estadounidense estaban basados en religiones monoteístas. ¿Puede existir en Estados Unidos un movimiento de ese tipo sin bases religiosas?
Ashanti Alston: Personalmente, yo pienso que no puede existir un movimiento sin una dimensión espiritual, incluyendo a los movimientos seculares. Pienso que hay que saber que Malcolm X y Martin Luther King –el verdadero, no el que presenta G. W. Bush– eran verdaderos revolucionarios. Eso quiere decir que tener convicciones espirituales o religiosas no es ni reaccionario ni negativo. Es una forma de analizar la situación. Lo mismo sucede con los zapatistas, que se apoyan en la teología de la liberación. Ellos recurrieron a esa dimensión para entender lo que les estaba sucediendo y reunir las bases de su propia comunidad para que pudieran vivir y luchar. Nosotros tendremos que aprender a lidiar con el problema de las diferencias de ideologías y creencias. Lo que debemos tener en común es la práctica y ciertos valores, como pronunciarnos contra el capitalismo y contra el racismo, por ejemplo.
Yo diría, por otra parte, que está la religión del opresor y la del oprimido. Hoy, cuando llegué a mi casa, antes de que usted llamara, estaba leyendo un libro sobre el cristianismo negro. En resumen, ellos utilizan La Biblia para liberarse, no para ver en ella una interpretación esclavista y aceptar su condición de sometidos. Hoy en día, no debemos condenar el Islam porque no estemos de acuerdo con la religión en sí misma sino que debemos preguntarnos cómo puede convertirse en un medio de resistencia contra el Imperio. Y ver todo lo que hace el movimiento musulmán, ese movimiento, en cuyo seno las mujeres luchan por hacerse escuchar más; ese movimiento en el que la gente busca la religión como referencia para crear un modelo social diferente al capitalismo. Muchas cosas están sucediendo y nosotros los criticamos y los condenamos sin comprenderlos realmente.
El Black Panthers Party y el mundo
El Black Panthers Party siempre dio muestras de simpatía por los demás movimientos de liberación del mundo entero, como el FLN, en Argelia, o la OLP de Yaser Arafat. ¿Qué piensa usted de los movimientos árabes musulmanes, como Hamas y el Hezbollah?
Ashanti Alston: Es interesante que usted me pregunte eso. Lo que muchos de nosotros, en el seno del BPP, estamos comenzando a saber sobre Hamas y el Hezbollah es que han trabajado durante años para desarrollarse por sí mismos y salvar a su pueblo. Han creado lo que aquí llamamos «programas de subsistencia». Es lo mismo que hicimos nosotros con el BPP. La gente está sorprendida de la fuerza que tienen el Hezbollah y Hamas. Pero es porque [esos movimientos] se mantienen al tanto de las necesidades de la población. Y eso fue una de las cosas más importantes que en su momento hicieron posible la existencia del BPP con sus «programas de subsistencia»: los desayunos gratuitos –free lunch programs–, la distribución de ropa y ayudar a la gente a manejar armas de fuego para poder defenderse de la brutalidad policial. Fue así como la gente empezó a apoyarnos y a identificarse con nosotros. Eso mismo es lo que sucede con el Hezbollah y el Hamas. ¡El problema es que hay gente que los rechaza por su religión! Volviendo al ejemplo del BPP, nosotros nos identificábamos con las teorías marxistas, socialistas y maoístas… y los medios utilizaron eso para empujar a la gente a rechazarnos. La gente debe saber que esos dos movimientos árabes han encontrado una vía de resistencia, y que hacen lo mejor que pueden.
Estamos de acuerdo en que el Hamas y el Hezbollah siguen un modo de acción comparable al del BPP. Al igual que este último, los califican de «movimiento terrorista» cuando en realidad garantizan la autodefensa de la población, ayuda mediante programas sociales y aspiran a la liberación de su pueblo. Entonces, ¿qué es lo realmente nuevo desde la época del BPP?
Ashanti Alston: Pienso que hay muchas similitudes, en el sentido en que son movimientos que existen para liberar a su pueblo, que ellos también entendieron la importancia de los programas de ayuda social para unir a su pueblo y para crear una fuerza social capaz de sobrevivir y de liberarse de la opresión nacional e internacional. De la misma manera, cuentan con jóvenes dispuestos a sacrificar sus vidas por esa causa. En muchos sentidos, me parece que tenemos muchas cosas en común. No sé cuál es exactamente su visión de la sociedad «ideal» que quisieran construir, pero apoyo en ellos la voluntad de emancipación. La necesitan mucho. No importa lo que haya alrededor. No importa que los cambios surjan en medio de la lucha. Al igual que otros movimientos, no se trata de grupos monolíticos, hay diferentes opiniones e ideas diferentes, y tendrán que reflexionar y luchar para tratar de encontrar las mejores ideas, mientras tratan de consolidarse como comunidad de resistencia.
Pero el Hezbollah logró resistir y ganar solo la guerra que Israel desató contra el Líbano durante el verano de 2006. ¿Por qué al BPP le resultó más difícil luchar contra su propio sistema, mientras que el Hezbollah logró ganar contra Israel?
Ashanti Alston: Buena pregunta. Sin dudas porque el BPP era muy joven. Y el tipo de lucha que estábamos librando era algo muy nuevo para nosotros. No teníamos experiencia alguna, aunque tratábamos de aprender lo mejor que pudimos. Por eso que establecimos lazos con otros movimientos, desde la Organización de Liberación de Palestina (OLP) hasta los movimientos africanos, hasta el Frente de Liberación Nacional de Vietnam. Queríamos aprender lo más rápido posible. Pero al mismo tiempo, el sistema también elaboraba estrategias lo más rápido posible para destruirnos. Ellos tenían experiencia. Ya habían destruido movimientos revolucionarios durante generaciones a través del mundo.
Sin embargo, se quedaron estupefactos ante el nacimiento de una revolución dentro de su propio territorio. Así que inventaron el CointelPro. Y como no teníamos experiencia alguna, las tácticas que utilizaron para dividirnos dieron resultado. Sin hablar de los medios de difusión que trabajan para penetrar en los corazones y las mentes de la comunidad negra y blanca con mensajes del tipo «Aléjense de esa gente. No los apoyen. ¡Son terroristas!». La situación del Hamas y del Hezbollah es diferente porque ellos pueden luchar de varias formas, han tenido altas y bajas durante dos décadas. Pienso que eso los ayuda en cierto sentido a ser capaces de desarrollar una forma innovadora de organización. Nosotros no fuimos capaces de hacerlo. Pero los éxitos del Hezbollah y el Hamas nos enseñan muchas cosas. Nosotros estamos reflexionando sobre lo que tenemos que hacer para volver a crear un movimiento con esa determinación.
En las mentes de muchos occidentales, el choque de civilizaciones, entre las civilizaciones judeocristiana y arabo-musulmana, es algo real, un antagonismo inevitable. ¿Cree usted que la historia de la lucha de los afroamericanos, tanto la del SCLC cristiano de Martin Luther King como la de la Nation of Islam de Malcolm X, pudiera servir para reconciliar a la sociedad estadounidense con el Islam?
Ashanti Alston: ¡Buena pregunta! En Estados Unidos, los musulmanes son principalmente negros, y los negros constituyen una gran comunidad. Sin embargo, la mayoría siguen siendo cristianos. Yo creo que actualmente el problema del miedo al Islam en Estados Unidos viene definitivamente de la Nation of Islam, y por otra parte del hecho que muchos jóvenes han salido al extranjero para aprender un Islam «de primera mano», muy riguroso… Pero la gente tiene que saber que los musulmanes de hoy en día no son diferentes de los cristianos, los budistas, los ateos… que son gente como los demás, que aspiran a la dignidad. Actualmente existe en la comunidad negra un importante potencial de reconciliación entre las dos religiones.
Mientras más protestemos y luchemos juntos, más crecerá el respeto entre nosotros. Además, la gente tiene modelos comunes en los que pueden sentir que existen, no sólo en la lucha revolucionaria sino también en el orgullo de vivir juntos. Está el ejemplo de Mohamed Ali y de otras figuras del Islam que dieron su apoyo a la comunidad negra. Con los dos ejemplos de Martin Luther King y de Malcolm X podría resultar sin dudas más fácil para los afroamericanos que para cualquier otra comunidad de Estados Unidos reconciliar el cristianismo y el Islam, ya que ambas religiones han desempeñado un papel significativo aquí. Nosotros podemos ser un modelo para las demás comunidades en Estados Unidos.
Ossama Lotfy
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Declaraciones recopiladas por Ossama Lotfy.
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[1] Ver Panthères noires: Histoire du Black Panther Party, por Tom Van Eersel. Uno de los pocos libros en francés que existen sobre el tema.
[2] The Autobiography of Malcolm X, Halex Haley yl Malcolm X, Research & Education Association, 1966.
[3] «Black Power» que se traduce literalmente como «Poder negro». La paternidad de este concepto pertenece a Robert F. William, escritor y dirigente negro de la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP). Pero los primeros en utilizar públicamente ese slogan fueron Willie Ricks y Stockely Carmichael, organizadores y voceros del Student Nonviolent Coordinating Comitee (SNAAC). Stockely Carmichael es conocido como militante del movimiento por los derechos civiles. Pero poco a poco se fue separando del movimiento «no violento» de Martin Luther King para incorporarse al Black Panther Party y se convirtió en su «Primer Ministro honorífico». Como reflejo del desacuerdo que existía dentro del movimiento negro sobre las vías a seguir –violencia o no violencia– y los objetivos a alcanzar –integración o separatismo– para lograr la liberación de la comunidad negra, la ambigüedad del slogan fue motivo de polémica. Su traducción exacta vendría siendo: «Poder (socioeconómico) para los negros». Pero los racistas de toda procedencia podían interpretarlo como «El poder para los negros». Fue esa una de las razones por las que Martin Luther King se negó siempre a convertirlo en slogan del movimiento por los derechos civiles.
[4] Martin Luther King, Autobiographie. Textos compilados por Clayborne Carson. (Bayard).
[5] Les Damnés de la Terre, por Frantz Fanon. Obra de referencia para los Black Panthers de aquella época y los anticolonialistas, incluso hoy en día.
[6] La Contre-culture. États-Unis années 60, Naissance de nouvelles utopies por Christiane Saint-Jean-Paulin, Éditions Autrement.
[7] Los programas del Black Panther Party, redactados en octubre de 1966 por los dos fundadores del partido: Huey P.Newton et Bobby Seale. Lo que queremos, en qué creemos, en 10 puntos. Ver Panteras Negras: Historia del Black Panther Party, Tom Van Eersel.
[8] Más de un millón de negros se encuentran en las prisiones estadounidenses por motivos diversos. En la práctica, están obligados a realizar trabajos forzados. Esa mano de obra se ha hecho indispensable para el funcionamiento de la economía estadounidense.
[9] Para más información sobre el anarquismo negro, consultar el sitio web de Ashanti Alston, www.anarchistpanthers.net.
Entrevista a Ashanti Alston, líder histórica de las Panteras Negras
Ossama Lotfy
Red Voltaire
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=62677
Figura histórica del Black Panther Party (BPP) y de la Black Liberation Army (BLA), Ashanti Alston sigue luchando por la transformación de la sociedad estadounidense y por la liberación de su comunidad de la opresión económica y del racismo. En entrevista concedida a la Red Voltaire, este militante menciona las formas actuales de lucha y expresa su admiración por los movimientos árabes de resistencia.
Red Voltaire: Para empezar, ¿puede hablarnos de su experiencia en el seno del Black Panther Party (BPP)?.
Ashanti Alston: Me llamo Ashanti Alston. Soy un ex miembro del Black Panther Party (BPP). También fui un soldado de la Black Liberation Army (BLA), una extensión del BPP [1]. Actualmente tengo 63 años. Comencé esta lucha revolucionaria durante la adolescencia temprana, a los 14 años. En 1967, participé en una serie de rebeliones de la comunidad negra de Estados Unidos, ya cansada de ver que no había manera de poner coto a la opresión racista de la que era víctima. Todo eso me convirtió en una persona políticamente consciente. Así que comencé a leer a Malcolm X [2] y a seguir con atención sus discursos. Entre 1969 et 1978, mis amigos y yo teníamos en mente algunos proyectos para el BPP.
Lo nuevo era que el BPP quería la liberación total de los afroamericanos y comprendía que esta no era sería posible sin que hubiese en Estados Unidos una revolución que destruyera todas las bases capitalistas del país. Por eso seguíamos con atención los sufrimientos de los demás oprimidos, así como los otros movimientos contestarios dentro y fuera de Estados Unidos, y actualmente a través del mundo entero.
Mi ciudad natal, una pequeña ciudad de Georgia, estaba verdaderamente divida por el racismo. Pero logramos reunir a algunos adolescentes y establecer una sección Black Panther, para organizar a la comunidad negra alrededor de comidas gratuitas, alrededor de «hunstrick». Queríamos lograr que la historia de los negros se estudiara en la enseñanza media. Y simplemente queríamos lograr una presencia ante la gente de nuestra comunidad, para que pudieran empezar a levantarse contra las brutalidades policíacas y las demás formas de racismo. No había pasado ni un año cuando mi mejor amigo y yo fuimos víctimas de una maniobra en la que nos acusaban del asesinato de un policía. Así que nos encerraron y tuvimos que luchar durante 4 años para demostrar nuestra inocencia.
En aquella época los derechos civiles que reclamaban los negros ya habían sido obtenidos desde 1965, poco antes de la creación del Black Panthers Party. ¿Qué más le aportaba el BPP a la comunidad negra?
Ashanti Alston: El movimiento por los derechos civiles [la South Christian Leader Conference (SCLC) de Martin Luther King] tenía problemas y estaba desunido. Eso permitió el nacimiento del movimiento Black Power [3]. Nosotros teníamos una comprensión más clara de la opresión económica que sufría la comunidad negra y de lo que había que hacer para liberarla. O sea, de la necesidad de controlar la economía y la política de nuestra comunidad.
El «Black Power» era una parte del movimiento negro que existía a través de todo país. Empezamos a estudiar en particular los análisis marxistas y el concepto de lucha de clases. Por primera vez comprendimos que había una clase dirigente que gobernaba a todos en este país. Muchos de nosotros comprendimos que no queríamos únicamente ser libres dentro de la sociedad estadounidense tal y cómo existía esta, sino en un modelo de sociedad socialista. Para nosotros se hacía cada vez más evidente que el verdadero poder en este país residía en los bancos y en las multinacionales, más allá de la Casa Blanca y el Pentágono. La lucha era por consiguiente más complicada de lo que parecía. Es por eso que, durante aquel período de la lucha, aprendimos mucho de otros militantes del mundo.
G. W. Bush declaró recientemente que él se inspiraba en Gandhi y en Martin Luther King [4]. Afirmó que la Casa Blanca estaba por la «filosofía de la no violencia». ¿Cómo es posible que un neoconservador belicista diga hoy esas cosas?
Ashanti Alston: Es posible que diga ese tipo de cosas cuando se vive en una sociedad fascista. Cuando vivimos en una sociedad que va aún más allá de lo que se describe en 1984, la novela de George Orwell, un presidente como George W. Bush puede decir que es partidario de la no violencia, aunque él represente la peor máquina de guerra que haya existido nunca en el mundo. Lo más triste es que George W. Bush y la clase dirigente en su conjunto tengan servicios de relaciones públicas en los medios masivos de difusión que, por su parte, tratan actualmente de convencer a millones de personas de que lo que Estados Unidos está haciendo en el mundo es justo. Ellos pueden convencer a esa gente diciéndole que eso es divinamente justo, invocando a Dios. Yo no diría que a Dios en sí mismo, sino utilizando la religión en ese sentido.
Es por eso que muchísima gente se moviliza a través del mundo para luchar contra ese imperio. Aunque mucha gente no lo sepa, hay medios de prensa alternativos como el de ustedes –Voltairenet.org– que son capaces de «encontrar las palabras» y de unir a la gente a su causa.
¿Por qué los políticos no logran desviar un movimiento como el Black Panther Party?
Ashanti Alston: Ellos tienen recursos, pero no sólo con la atracción del poder logran convencer a la gente. Tienen además los medios necesarios para corromper a mucha gente que lucha en nuestra comunidad, convenciéndolos de trabajar para ellos. Por ejemplo, están aquellos a quienes llaman «líderes de la comunidad negra», cuando en realidad han sido comprados por el sistema financiero y político. A cambio de ello, esos supuestos líderes elaboran políticas que parecen «militantes» cuando no hacen más que servir al sistema, porque evitan que se hable de los problemas de fondo, de los que tienen que ver con la economía y el capitalismo. En realidad llevan a la gente a convertirse en parte integrante del sistema. Hoy por hoy tenemos falsos líderes en la política y en el mundo de los negocios, al igual que en el mundo del deporte y del espectáculo, que han sido formados para que nos convenzan de mantenernos dentro del sistema. ¡Sin importar que el sistema sea decadente!
Siendo un ex activista Black Panther, usted no tiene acceso a los medios de prensa de su propio país. ¿Qué sucede con la comunidad negra en general?
Ashanti Alston: Sin dudas hoy resulta más difícil que en aquella época, porque no hay muchos medios negros independientes. Una de las razones que me hacen decir que hoy resulta más difícil es que el sistema autoriza a la gente a protestar, pero al mismo tiempo logra convencer a la gente de que los disidentes, como nosotros, ¡son locos!
Hoy se designa a los Black Panthers como un movimiento terrorista…
Ashanti Alston: Sí. Y cuando la gente empieza a creer nuestras voces son de terroristas y que eso no los ayuda, siguen de largo. Los medios ejercen un control tan grande sobre las emociones que ahogan nuestras voces: estas no logran tener un impacto significativo. Lo único que podemos hacer es persistir ya que, a pesar de todo, siempre habrá gente receptiva a nuestro mensaje. Es lo único que podemos hacer por derribar el sistema. Por su lado, ellos hacen de todo para que no podamos expresarnos más que a través de sus medios. Tratan de convencer cada día a más gente de unirse al sistema. Su mensaje es: «No traten de construir sus propios medios. Si quieren ser la voz de su pueblo, ¡únanse a los medios masivos!»
El Black Panther Party en Estados Unidos
Además del Black Panther Party, en los Estados Unidos de los año 60 hubo numerosos movimientos de oposición, en la contracultura de la América blanca (el rock, la beat generation, los hippies…) así como en la de la América negra (el free jazz, el Black Power…). ¿Qué queda de aquella revolución política y cultural?
Ashanti Alston: Una de las cosas que escribió Frantz Fanon [5] en su libro Les Damnés de la Terre es que «toda generación debe crear su propia forma de resistencia. Y esta tomará la forma particular de esa generación». Hoy en día la revolución se desarrolla, por ejemplo, mediante el hip hop. Esos artistas han encontrado la forma de seguir transciendo los sueños de la comunidad negra, de su voluntad de luchar por ser libre. Con el hip hop en particular, hay una generación de jóvenes adolescentes que se educa a sí misma, que aprende la historia de la lucha de los negros. Ese estilo musical habla del BPP y de la BLA. Esos jóvenes pueden decirle a usted que saben de todo eso, sobre todo la historia de los presos políticos.
Lo que actualmente sucede es algo particular. Aunque las formas de resistencia que nosotros conocimos fueron derrotadas, está llegando ahora el momento de una nueva forma de resistencia que no podrán destruir. Aunque quizás sea un combate permanente para el hip hop, que tiene que luchar contra el gangsta rap, según mi punto de vista.
Claro. Pero sigue existiendo el problema de los medios dominantes y de la televisión, que, en ese caso en particular, promueve más bien el gangsta rap debido a sus valores capitalistas. La separación mediante el espectáculo se ha convertido en algo comúnmente admitido. Eso era menos evidente en los años 60.
Ashanti Alston: Durante los años 60 sucedían tantas cosas a la vez, la música, la cultura negra, las artes y el baile [6]. Todo era una forma de resistencia en sí, al racismo y a la opresión, cualquiera que fuese. Esa resistencia era tan masiva que el sistema no tenía manera de incorporarla. Eso inspiró a muchísima gente. Cuando me uní al BPP, durante mi adolescencia, el estado de ánimo del partido era encender el radio y oír música en la que había gente que hablaba de revolución. No era como hoy, porque ahora el sistema aprendió a incorporar eso.
Hoy se sabe cómo el FBI se ensañó con el Black Panthers Party, ensañamiento que se extendió a los movimientos «radicales» mediante el «CointelPro». Sabiendo que todos los movimientos de oposición fueron siempre objeto de una vigilancia muy cercana, que en el mejor de los casos fueron desacreditados y, en el peor, eliminados, ¿puede decirse que Estados Unidos es realmente una democracia?
Ashanti Alston: Yo iría aún más lejos diciéndole que Estados Unidos nunca ha sido una democracia. Se establecieron en este continente mediante el exterminio de los pueblos indios que vivían en él. Fueron a África a secuestrar a millones de negros para convertirlos en esclavos, etc. Si recordamos que todo eso fue la base de lo que iba a convertirse en Estados Unidos, ¡no queda más remedio que reconocer que este país jamás podrá ser una democracia! En esas circunstancias, este país no puede ser más que una sociedad clasista basada en la opresión racial, aunque se hayan mantenido las apariencias de la democracia para servir a los intereses de la clase dominante. Por eso sigue existiendo tanta oposición entre blancos y negros, entre ricos y pobres, entre hombres y mujeres.
Ellos usan y abusan desde el principio de la palabra «democracia» para dar la impresión que Estados Unidos es un país lleno de humanidad. Pero esta sociedad siempre ha estado corrompida. Así que tenemos que tener cuidado de no creer en su propaganda. La gente que se encuentra en la parte baja de la escala social no ha vivido nunca la experiencia de la democracia. Y aunque hayan tenido derecho de participar en ella, nunca ha sido para otra cosa que para mantener ese estado de cosas.
¿Es la «Patriot Act» la continuación del «Cointel Pro»?
Ashanti Alston: La Patriot Act es sin dudas su continuación ya que el Cointel Program no estaba dirigido únicamente a contrarrestar el movimiento negro, sino a todos los que se resistían a la opresión en territorio estadounidense. ¡La Patriot Act es exactamente lo mismo! Para muchos de nosotros, los que nos mantenemos aún en la lucha de la comunidad negra y que estábamos ya presentes en los años 70, resulta evidente que la Patriot Act es la continuación de aquello. Pero para los que no pueden ver el vínculo que existe entre esos dos programas, la Patriot Act parece una nueva forma de opresión.
El sistema recurre a su fuerza represiva para tratar de acabar con toda forma de resistencia. Probablemente por eso es que se produjo, en enero de 2007, el arresto de 8 ex miembros del BPP de los años 70. ¡Los arrestados ya eran abuelos! Nosotros pensamos que eso se decidió para enviarle un mensaje muy preciso a la joven generación: «¡Antes de pensar en hacer algo parecido a lo que los Black Panthers trataron de hacer en la BLA, miren primero lo que les puede pasar a ustedes!» Eso es fascismo. «¡Nosotros reprimimos incluso antes de que ustedes hayan pensado en resistir!» No dejaremos que eso suceda, sea cual sea el nombre que tenga ese programa.
Los movimientos de protesta de los años 60, tanto culturales como políticos, se desarrollaron en un contexto particular, el de la guerra de Vietnam. Hoy en día, Estados Unidos parece estar atravesando una situación de crisis parecida, con Afganistán e Irak. Pero, ¿cuáles son las fuerzas disidentes en el terreno?
Ashanti Alston: Uno de los movimientos más visibles en Estados Unidos es el movimiento contra la guerra en Irak. En realidad, la gente que entró en ese movimiento para poner fin a la guerra en el extranjero proviene principalmente de la comunidad blanca, pero no reconocen la guerra desatada contra los ciudadanos de las clases pobres, en el interior mismo de Estados Unidos, porque eso trae de nuevo a colación la cuestión del racismo. A pesar de eso, ese movimiento sigue aglutinando a la gente. Hubo momentos en que 7 millones de personas salieron a las calles para protestar contra la guerra. Pero al mismo tiempo, los que están en la capa baja de la sociedad sienten que hay una guerra contra ellos. Si los que protestan quieren dar prueba de verdadera honestidad intelectual, deben reconocerlo.
Aparte de la oposición a la guerra contra Irak en sí misma, ¿realiza ese movimiento una verdadera crítica de las causas de esas guerras?
Ashanti Alston: Yo diría que mucha de la gente que está en contra de la guerra es lo que yo llamaría «liberales». No hacen críticas ni análisis lo suficientemente profundos sobre el sistema. Sólo están en contra de la guerra, no en contra del capitalismo que creó las condiciones para esa guerra. Muchos de ellos no están preparados para eso. Es más seguro pronunciarse solamente contra la guerra en Irak, en vez de poner en tela de juicio los fundamentos mismos de Estados Unidos, el imperio que ha permitido que tenga lugar esa guerra.
Entonces, ¿las ideas del movimiento antiguerra son equivalentes a las del Partido Demócrata?
Ashanti Alston: No están muy lejos del Partido Demócrata, pero tampoco lo están de los republicanos, en el sentido que ambos quieren que se mantenga el sistema. Sin embargo, el movimiento antiguerra tiene la posibilidad potencial de inclinarse a la izquierda y de convertirse en realmente revolucionario. Esos dirigentes tendrían que cambiar. La mayoría de los que lo dirigen no son verdaderamente críticos hacia la sociedad clasista, basada en la discriminación racial.
¿Hay otros movimientos contestatarios en Estados Unidos?
Ashanti Alston: Siempre existe una resistencia en Estados Unidos, pero no se oye hablar de ella por causa del poder de los medios masivos de difusión. Incluso para los que viven en los propios Estados Unidos resulta difícil enterarse de que hay gente luchando aquí. He tenido a menudo la oportunidad de hablar en universidades o ante mi comunidad. La mayoría es gente mal informada sobre las diferentes formas de resistencia que están actuando, ¡hasta entre los propios activistas! Así que me imagino lo que pasa entre la gente que vive fuera de Estados Unidos. ¡Todos deben pensar que estamos completamente sometidos al imperio!
El programa del Black Panther Party trató de ser popular y pragmático, para responder a las necesidades y a las difíciles condiciones de vida de la comunidad negra en los años 60 y 70 [7]. Treinta años después, ¿puede decirse que la situación de los ghettos negros estadounidenses ha cambiado?
Ashanti Alston: Las condiciones de los ghettos son desgraciadamente peores de lo que nunca fueron en los años 60. ¡Absolutamente peores! Hoy vemos los resultados del «aburguesamiento» [gentrification] y la tasa de encarcelamiento. Son dos cosas que están relacionadas.
El «aburguesamiento» es cuando los bancos y los políticos trabajan juntos para reorganizar las zonas que habitan las comunidades pobres en función de los intereses de la clase media y de las clases superiores. Ese «aburguesamiento» está destruyendo a nuestra comunidad y nos envía a otros lugares, con los mismos problemas de precariedad. En ese sentido, están dividiendo a nuestra comunidad y destruyéndola más rápidamente que en el pasado ya que también proveen armas y droga. Eso ha permitido que las figuras del Gansta rap, a deportistas de alto nivel y estrellas del entertainement inciten a los jóvenes a recurrir a cualquier medio con tal de hacerse ricos rápidamente. Por eso es que un artista como 50 Cent se ha hecho tan popular. Pero lo que sucede concretamente es que muchos de esos jóvenes acaban en prisión.
Así entran [a un sistema de trabajo obligatorio no remunerado] esa nueva forma de esclavitud que se desarrolla en prisión [8]. Los problemas de hoy son diferentes a los de antes porque las consecuencias desastrosas de ese precario modo de vida aparecieron muy rápidamente. El VIH sigue siendo un grave problema, al igual que la maternidad precoz. Las escuelas siguen destruyendo la mentalidad de los jóvenes obligados, que se ven obligados a asistir a ellas aunque no reciben allí educación alguna sino que, por el contrario, se les embrutece. Todos los métodos que utilizamos nosotros en los 60 y 70 deben ser revisados, repensados, para retomar nuestra lucha revolucionaria con más creatividad.
Usted menciona un punto importante y desconocido en el extranjero, el del trabajo forzado en las prisiones estadounidenses. Usted mismo pasó varios años en prisión por causa de su lucha revolucionaria en el seno del Black Liberation Army. Supongo que usted haya seguido la evolución de las condiciones de vida en prisión desde aquella época. ¿Cómo son actualmente?
Ashanti Alston: Yo estuve en prisión desde mediados de los años 70 hasta mediados de los 80, era la época del fin de un gran movimiento revolucionario existente en las propias prisiones. Aquello comenzó con el asesinato de George Jackson en la prisión de San Quintín, en agosto de 1971. El era uno de los más importantes líderes de aquel movimiento y lo mataron. A mediados de los años 70, pude comprobar el debilitamiento de la conciencia revolucionaria en la mayoría de los presos y un aumento de la cantidad de jóvenes que llegaba a las prisiones, algunos de ellos eran miembros de pandillas. Estaban condenados a penas más largas. Lo que el sistema carcelario estaba haciendo era lo mismo que estaba pasando afuera: les daban más bienes materiales a los presos. Bienes que los ayudaban a desviar su atención de la opresión. Ahora tienen televisión con todos los canales, la radio, cosas que se pueden comprar en las tiendas de las cárceles. Se hizo eso para que la gente evite pensar de forma revolucionaria. Es el mismo fenómeno que se producía en las calles.
En su opinión, ¿cuál es la primera prioridad de los excluidos de hoy? ¿Los «derechos sociales»?
Ashanti Alston: En mi opinión, la opresión lleva a la gente a luchar por sus derechos, pero eso se fundamenta siempre en la idea de que se espera cierta generosidad por parte del opresor. Usted quiere convencerlo de que haga algo que vaya en el sentido de la justicia. ¡Yo rechazo esa visión de las cosas! Para mí, lo más importante de todo, para los oprimidos, es cuidarse entre sí, que busquen la manera de trabajar entre sí para construir un movimiento revolucionario. En ese caso, la búsqueda de «los derechos» resultará un elemento muy secundario… ya que nosotros tenemos que rechazar la ideología del sistema, la ideología del supuesto «derecho» y utilizar eso para luchar con más vigor, convencidos de que podemos triunfar.
Durante el huracán Katrina, lo único que el gobierno fue capaz de hacer para enfrentar el desastre fue enviar el ejército, en vez de enviar verdadera ayuda para prestar auxilio a la gente. Nueva Orleáns sigue siendo hoy una ciudad devastada. ¿Qué enseñanza saca usted de la impotencia y del inmovilismo del gobierno estadounidense durante esa catástrofe?
Ashanti Alston: Creo que es el ejemplo perfecto de lo que estaba explicando hace un instante. El huracán Katrina no sólo nos reveló el inmovilismo y la impotencia del gobierno sino que nos enseñó que el gobierno no tiene intención de ayudar a los de abajo. Katrina no afectó solamente a los negros, aunque la mayoría eran negros, sino sobre todo a los pobres. No podemos tener fe en este gobierno ni en sus fuerzas militares para solucionar nuestros problemas. Lo que la gente debería retener de eso es nos necesitamos unos a otros, que no necesitamos a un gobierno o a ninguna autoridad.
Durante Katrina, la gente tuvo que ocuparse de sí misma y sobrevivir por sí misma. Durante el desastre, e incluso después, hubo ex miembros de los Black Panthers en el lugar de los hechos para ayudar a la gente a defender su barrio, a construir «clínicas» de emergencia, a organizar distribuciones de alimentos y para ayudarlos, más generalmente, a cuidar de sí mismos, porque era evidente que el gobierno no iba a venir a ayudarnos. También tuvieron que enfrentarse a las fuerzas militares que utilizaban sus armas contra la comunidad negra.
Usted es uno de los teóricos del anarquismo negro [9], que usted acaba de mencionar. ¿En qué se diferencia este del anarquismo que conocemos?
Ashanti Alston: El anarquismo negro es muy sensible a las formas de autoridad y de opresión en las que un solo grupo tiene el poder de gobernar las vidas de los demás. En ese sentido, tenemos bases comunes con los demás anarquismos. La diferencia es que nos concentramos especialmente en la condición de los negros en Estados Unidos y a través del mundo. En Estados Unidos, estamos particularmente concientes de que queremos poner fin a las acciones de la clase dirigente, pero estamos sobre todo concientes de que nos dirigimos a la clase obrera, tanto a los negros como a los blancos. En el anarquismo negro, damos una importancia de primer plano a la cultura negra, ya sea el jazz, el hip hop, las artes y la danza en general. Tenemos que utilizar esa fuerza para crear una sociedad más igualitaria en la que podamos reconocer que nos necesitamos unos a otros porque, mientras menos nos oprimamos entre nosotros, más capaces seremos de constituir una fuerza a favor del cambio.
Todos los movimientos contestatarios que lograron cambiar la sociedad estadounidense estaban basados en religiones monoteístas. ¿Puede existir en Estados Unidos un movimiento de ese tipo sin bases religiosas?
Ashanti Alston: Personalmente, yo pienso que no puede existir un movimiento sin una dimensión espiritual, incluyendo a los movimientos seculares. Pienso que hay que saber que Malcolm X y Martin Luther King –el verdadero, no el que presenta G. W. Bush– eran verdaderos revolucionarios. Eso quiere decir que tener convicciones espirituales o religiosas no es ni reaccionario ni negativo. Es una forma de analizar la situación. Lo mismo sucede con los zapatistas, que se apoyan en la teología de la liberación. Ellos recurrieron a esa dimensión para entender lo que les estaba sucediendo y reunir las bases de su propia comunidad para que pudieran vivir y luchar. Nosotros tendremos que aprender a lidiar con el problema de las diferencias de ideologías y creencias. Lo que debemos tener en común es la práctica y ciertos valores, como pronunciarnos contra el capitalismo y contra el racismo, por ejemplo.
Yo diría, por otra parte, que está la religión del opresor y la del oprimido. Hoy, cuando llegué a mi casa, antes de que usted llamara, estaba leyendo un libro sobre el cristianismo negro. En resumen, ellos utilizan La Biblia para liberarse, no para ver en ella una interpretación esclavista y aceptar su condición de sometidos. Hoy en día, no debemos condenar el Islam porque no estemos de acuerdo con la religión en sí misma sino que debemos preguntarnos cómo puede convertirse en un medio de resistencia contra el Imperio. Y ver todo lo que hace el movimiento musulmán, ese movimiento, en cuyo seno las mujeres luchan por hacerse escuchar más; ese movimiento en el que la gente busca la religión como referencia para crear un modelo social diferente al capitalismo. Muchas cosas están sucediendo y nosotros los criticamos y los condenamos sin comprenderlos realmente.
El Black Panthers Party y el mundo
El Black Panthers Party siempre dio muestras de simpatía por los demás movimientos de liberación del mundo entero, como el FLN, en Argelia, o la OLP de Yaser Arafat. ¿Qué piensa usted de los movimientos árabes musulmanes, como Hamas y el Hezbollah?
Ashanti Alston: Es interesante que usted me pregunte eso. Lo que muchos de nosotros, en el seno del BPP, estamos comenzando a saber sobre Hamas y el Hezbollah es que han trabajado durante años para desarrollarse por sí mismos y salvar a su pueblo. Han creado lo que aquí llamamos «programas de subsistencia». Es lo mismo que hicimos nosotros con el BPP. La gente está sorprendida de la fuerza que tienen el Hezbollah y Hamas. Pero es porque [esos movimientos] se mantienen al tanto de las necesidades de la población. Y eso fue una de las cosas más importantes que en su momento hicieron posible la existencia del BPP con sus «programas de subsistencia»: los desayunos gratuitos –free lunch programs–, la distribución de ropa y ayudar a la gente a manejar armas de fuego para poder defenderse de la brutalidad policial. Fue así como la gente empezó a apoyarnos y a identificarse con nosotros. Eso mismo es lo que sucede con el Hezbollah y el Hamas. ¡El problema es que hay gente que los rechaza por su religión! Volviendo al ejemplo del BPP, nosotros nos identificábamos con las teorías marxistas, socialistas y maoístas… y los medios utilizaron eso para empujar a la gente a rechazarnos. La gente debe saber que esos dos movimientos árabes han encontrado una vía de resistencia, y que hacen lo mejor que pueden.
Estamos de acuerdo en que el Hamas y el Hezbollah siguen un modo de acción comparable al del BPP. Al igual que este último, los califican de «movimiento terrorista» cuando en realidad garantizan la autodefensa de la población, ayuda mediante programas sociales y aspiran a la liberación de su pueblo. Entonces, ¿qué es lo realmente nuevo desde la época del BPP?
Ashanti Alston: Pienso que hay muchas similitudes, en el sentido en que son movimientos que existen para liberar a su pueblo, que ellos también entendieron la importancia de los programas de ayuda social para unir a su pueblo y para crear una fuerza social capaz de sobrevivir y de liberarse de la opresión nacional e internacional. De la misma manera, cuentan con jóvenes dispuestos a sacrificar sus vidas por esa causa. En muchos sentidos, me parece que tenemos muchas cosas en común. No sé cuál es exactamente su visión de la sociedad «ideal» que quisieran construir, pero apoyo en ellos la voluntad de emancipación. La necesitan mucho. No importa lo que haya alrededor. No importa que los cambios surjan en medio de la lucha. Al igual que otros movimientos, no se trata de grupos monolíticos, hay diferentes opiniones e ideas diferentes, y tendrán que reflexionar y luchar para tratar de encontrar las mejores ideas, mientras tratan de consolidarse como comunidad de resistencia.
Pero el Hezbollah logró resistir y ganar solo la guerra que Israel desató contra el Líbano durante el verano de 2006. ¿Por qué al BPP le resultó más difícil luchar contra su propio sistema, mientras que el Hezbollah logró ganar contra Israel?
Ashanti Alston: Buena pregunta. Sin dudas porque el BPP era muy joven. Y el tipo de lucha que estábamos librando era algo muy nuevo para nosotros. No teníamos experiencia alguna, aunque tratábamos de aprender lo mejor que pudimos. Por eso que establecimos lazos con otros movimientos, desde la Organización de Liberación de Palestina (OLP) hasta los movimientos africanos, hasta el Frente de Liberación Nacional de Vietnam. Queríamos aprender lo más rápido posible. Pero al mismo tiempo, el sistema también elaboraba estrategias lo más rápido posible para destruirnos. Ellos tenían experiencia. Ya habían destruido movimientos revolucionarios durante generaciones a través del mundo.
Sin embargo, se quedaron estupefactos ante el nacimiento de una revolución dentro de su propio territorio. Así que inventaron el CointelPro. Y como no teníamos experiencia alguna, las tácticas que utilizaron para dividirnos dieron resultado. Sin hablar de los medios de difusión que trabajan para penetrar en los corazones y las mentes de la comunidad negra y blanca con mensajes del tipo «Aléjense de esa gente. No los apoyen. ¡Son terroristas!». La situación del Hamas y del Hezbollah es diferente porque ellos pueden luchar de varias formas, han tenido altas y bajas durante dos décadas. Pienso que eso los ayuda en cierto sentido a ser capaces de desarrollar una forma innovadora de organización. Nosotros no fuimos capaces de hacerlo. Pero los éxitos del Hezbollah y el Hamas nos enseñan muchas cosas. Nosotros estamos reflexionando sobre lo que tenemos que hacer para volver a crear un movimiento con esa determinación.
En las mentes de muchos occidentales, el choque de civilizaciones, entre las civilizaciones judeocristiana y arabo-musulmana, es algo real, un antagonismo inevitable. ¿Cree usted que la historia de la lucha de los afroamericanos, tanto la del SCLC cristiano de Martin Luther King como la de la Nation of Islam de Malcolm X, pudiera servir para reconciliar a la sociedad estadounidense con el Islam?
Ashanti Alston: ¡Buena pregunta! En Estados Unidos, los musulmanes son principalmente negros, y los negros constituyen una gran comunidad. Sin embargo, la mayoría siguen siendo cristianos. Yo creo que actualmente el problema del miedo al Islam en Estados Unidos viene definitivamente de la Nation of Islam, y por otra parte del hecho que muchos jóvenes han salido al extranjero para aprender un Islam «de primera mano», muy riguroso… Pero la gente tiene que saber que los musulmanes de hoy en día no son diferentes de los cristianos, los budistas, los ateos… que son gente como los demás, que aspiran a la dignidad. Actualmente existe en la comunidad negra un importante potencial de reconciliación entre las dos religiones.
Mientras más protestemos y luchemos juntos, más crecerá el respeto entre nosotros. Además, la gente tiene modelos comunes en los que pueden sentir que existen, no sólo en la lucha revolucionaria sino también en el orgullo de vivir juntos. Está el ejemplo de Mohamed Ali y de otras figuras del Islam que dieron su apoyo a la comunidad negra. Con los dos ejemplos de Martin Luther King y de Malcolm X podría resultar sin dudas más fácil para los afroamericanos que para cualquier otra comunidad de Estados Unidos reconciliar el cristianismo y el Islam, ya que ambas religiones han desempeñado un papel significativo aquí. Nosotros podemos ser un modelo para las demás comunidades en Estados Unidos.
Ossama Lotfy
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Declaraciones recopiladas por Ossama Lotfy.
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[1] Ver Panthères noires: Histoire du Black Panther Party, por Tom Van Eersel. Uno de los pocos libros en francés que existen sobre el tema.
[2] The Autobiography of Malcolm X, Halex Haley yl Malcolm X, Research & Education Association, 1966.
[3] «Black Power» que se traduce literalmente como «Poder negro». La paternidad de este concepto pertenece a Robert F. William, escritor y dirigente negro de la National Association for the Advancement of Colored People (NAACP). Pero los primeros en utilizar públicamente ese slogan fueron Willie Ricks y Stockely Carmichael, organizadores y voceros del Student Nonviolent Coordinating Comitee (SNAAC). Stockely Carmichael es conocido como militante del movimiento por los derechos civiles. Pero poco a poco se fue separando del movimiento «no violento» de Martin Luther King para incorporarse al Black Panther Party y se convirtió en su «Primer Ministro honorífico». Como reflejo del desacuerdo que existía dentro del movimiento negro sobre las vías a seguir –violencia o no violencia– y los objetivos a alcanzar –integración o separatismo– para lograr la liberación de la comunidad negra, la ambigüedad del slogan fue motivo de polémica. Su traducción exacta vendría siendo: «Poder (socioeconómico) para los negros». Pero los racistas de toda procedencia podían interpretarlo como «El poder para los negros». Fue esa una de las razones por las que Martin Luther King se negó siempre a convertirlo en slogan del movimiento por los derechos civiles.
[4] Martin Luther King, Autobiographie. Textos compilados por Clayborne Carson. (Bayard).
[5] Les Damnés de la Terre, por Frantz Fanon. Obra de referencia para los Black Panthers de aquella época y los anticolonialistas, incluso hoy en día.
[6] La Contre-culture. États-Unis années 60, Naissance de nouvelles utopies por Christiane Saint-Jean-Paulin, Éditions Autrement.
[7] Los programas del Black Panther Party, redactados en octubre de 1966 por los dos fundadores del partido: Huey P.Newton et Bobby Seale. Lo que queremos, en qué creemos, en 10 puntos. Ver Panteras Negras: Historia del Black Panther Party, Tom Van Eersel.
[8] Más de un millón de negros se encuentran en las prisiones estadounidenses por motivos diversos. En la práctica, están obligados a realizar trabajos forzados. Esa mano de obra se ha hecho indispensable para el funcionamiento de la economía estadounidense.
[9] Para más información sobre el anarquismo negro, consultar el sitio web de Ashanti Alston, www.anarchistpanthers.net.
'Shoot to Kill'
FBI Deputizes Private Contractors With Extraordinary Powers, Including 'Shoot to Kill'
By Matthew Rothschild, The Progressive
Posted on February 8, 2008, Printed on February 12, 2008
http://www.alternet.org/story/76388/
Today, more than 23,000 representatives of private industry are working quietly with the FBI and the Department of Homeland Security. The members of this rapidly growing group, called InfraGard, receive secret warnings of terrorist threats before the public does -- and, at least on one occasion, before elected officials. In return, they provide information to the government, which alarms the ACLU. But there may be more to it than that. One business executive, who showed me his InfraGard card, told me they have permission to "shoot to kill" in the event of martial law. InfraGard is "a child of the FBI," says Michael Hershman, the chairman of the advisory board of the InfraGard National Members Alliance and CEO of the Fairfax Group, an international consulting firm.
InfraGard started in Cleveland back in 1996, when the private sector there cooperated with the FBI to investigate cyber threats.
"Then the FBI cloned it," says Phyllis Schneck, chairman of the board of directors of the InfraGard National Members Alliance, and the prime mover behind the growth of InfraGard over the last several years.
InfraGard itself is still an FBI operation, with FBI agents in each state overseeing the local InfraGard chapters. (There are now eighty-six of them.) The alliance is a nonprofit organization of private sector InfraGard members.
"We are the owners, operators, and experts of our critical infrastructure, from the CEO of a large company in agriculture or high finance to the guy who turns the valve at the water utility," says Schneck, who by day is the vice president of research integration at Secure Computing.
"At its most basic level, InfraGard is a partnership between the Federal Bureau of Investigation and the private sector," the InfraGard website states. "InfraGard chapters are geographically linked with FBI Field Office territories."
In November 2001, InfraGard had around 1,700 members. As of late January, InfraGard had 23,682 members, according to its website, www.infragard.net, which adds that "350 of our nation's Fortune 500 have a representative in InfraGard."
To join, each person must be sponsored by "an existing InfraGard member, chapter, or partner organization." The FBI then vets the applicant. On the application form, prospective members are asked which aspect of the critical infrastructure their organization deals with. These include: agriculture, banking and finance, the chemical industry, defense, energy, food, information and telecommunications, law enforcement, public health, and transportation.
FBI Director Robert Mueller addressed an InfraGard convention on August 9, 2005. At that time, the group had less than half as many members as it does today. "To date, there are more than 11,000 members of InfraGard," he said. "From our perspective that amounts to 11,000 contacts . . . and 11,000 partners in our mission to protect America." He added a little later, "Those of you in the private sector are the first line of defense."
He urged InfraGard members to contact the FBI if they "note suspicious activity or an unusual event." And he said they could sic the FBI on "disgruntled employees who will use knowledge gained on the job against their employers."
In an interview with InfraGard after the conference, which is featured prominently on the InfraGard members' website, Mueller says: "It's a great program."
The ACLU is not so sanguine.
"There is evidence that InfraGard may be closer to a corporate TIPS program, turning private-sector corporations -- some of which may be in a position to observe the activities of millions of individual customers -- into surrogate eyes and ears for the FBI," the ACLU warned in its August 2004 report The Surveillance-Industrial Complex: How the American Government Is Conscripting Businesses and Individuals in the Construction of a Surveillance Society.
InfraGard is not readily accessible to the general public. Its communications with the FBI and Homeland Security are beyond the reach of the Freedom of Information Act under the "trade secrets" exemption, its website says. And any conversation with the public or the media is supposed to be carefully rehearsed.
"The interests of InfraGard must be protected whenever presented to non-InfraGard members," the website states. "During interviews with members of the press, controlling the image of InfraGard being presented can be difficult. Proper preparation for the interview will minimize the risk of embarrassment. . . . The InfraGard leadership and the local FBI representative should review the submitted questions, agree on the predilection of the answers, and identify the appropriate interviewee. . . . Tailor answers to the expected audience. . . . Questions concerning sensitive information should be avoided."
One of the advantages of InfraGard, according to its leading members, is that the FBI gives them a heads-up on a secure portal about any threatening information related to infrastructure disruption or terrorism.
The InfraGard website advertises this. In its list of benefits of joining InfraGard, it states: "Gain access to an FBI secure communication network complete with VPN encrypted website, webmail, listservs, message boards, and much more."
InfraGard members receive "almost daily updates" on threats "emanating from both domestic sources and overseas," Hershman says.
"We get very easy access to secure information that only goes to InfraGard members," Schneck says. "People are happy to be in the know."
On November 1, 2001, the FBI had information about a potential threat to the bridges of California. The alert went out to the InfraGard membership. Enron was notified, and so, too, was Barry Davis, who worked for Morgan Stanley. He notified his brother Gray, the governor of California.
"He said his brother talked to him before the FBI," recalls Steve Maviglio, who was Davis's press secretary at the time. "And the governor got a lot of grief for releasing the information. In his defense, he said, 'I was on the phone with my brother, who is an investment banker. And if he knows, why shouldn't the public know?' "
Maviglio still sounds perturbed about this: "You'd think an elected official would be the first to know, not the last."
In return for being in the know, InfraGard members cooperate with the FBI and Homeland Security. "InfraGard members have contributed to about 100 FBI cases," Schneck says. "What InfraGard brings you is reach into the regional and local communities. We are a 22,000-member vetted body of subject-matter experts that reaches across seventeen matrixes. All the different stovepipes can connect with InfraGard."
Schneck is proud of the relationships the InfraGard Members Alliance has built with the FBI. "If you had to call 1-800-FBI, you probably wouldn't bother," she says. "But if you knew Joe from a local meeting you had with him over a donut, you might call them. Either to give or to get. We want everyone to have a little black book."
This black book may come in handy in times of an emergency. "On the back of each membership card," Schneck says, "we have all the numbers you'd need: for Homeland Security, for the FBI, for the cyber center. And by calling up as an InfraGard member, you will be listened to." She also says that members would have an easier time obtaining a "special telecommunications card that will enable your call to go through when others will not."
This special status concerns the ACLU.
"The FBI should not be creating a privileged class of Americans who get special treatment," says Jay Stanley, public education director of the ACLU's technology and liberty program. "There's no 'business class' in law enforcement. If there's information the FBI can share with 22,000 corporate bigwigs, why don't they just share it with the public? That's who their real 'special relationship' is supposed to be with. Secrecy is not a party favor to be given out to friends. . . . This bears a disturbing resemblance to the FBI's handing out 'goodies' to corporations in return for folding them into its domestic surveillance machinery."
When the government raises its alert levels, InfraGard is in the loop. For instance, in a press release on February 7, 2003, the Secretary of Homeland Security and the Attorney General announced that the national alert level was being raised from yellow to orange. They then listed "additional steps" that agencies were taking to "increase their protective measures." One of those steps was to "provide alert information to InfraGard program."
"They're very much looped into our readiness capability," says Amy Kudwa, spokeswoman for the Department of Homeland Security. "We provide speakers, as well as do joint presentations [with the FBI]. We also train alongside them, and they have participated in readiness exercises."
On May 9, 2007, George Bush issued National Security Presidential Directive 51 entitled "National Continuity Policy." In it, he instructed the Secretary of Homeland Security to coordinate with "private sector owners and operators of critical infrastructure, as appropriate, in order to provide for the delivery of essential services during an emergency."
Asked if the InfraGard National Members Alliance was involved with these plans, Schneck said it was "not directly participating at this point." Hershman, chairman of the group's advisory board, however, said that it was.
InfraGard members, sometimes hundreds at a time, have been used in "national emergency preparation drills," Schneck acknowledges.
"In case something happens, everybody is ready," says Norm Arendt, the head of the Madison, Wisconsin, chapter of InfraGard, and the safety director for the consulting firm Short Elliott Hendrickson, Inc. "There's been lots of discussions about what happens under an emergency."
One business owner in the United States tells me that InfraGard members are being advised on how to prepare for a martial law situation -- and what their role might be. He showed me his InfraGard card, with his name and e-mail address on the front, along with the InfraGard logo and its slogan, "Partnership for Protection." On the back of the card were the emergency numbers that Schneck mentioned.
This business owner says he attended a small InfraGard meeting where agents of the FBI and Homeland Security discussed in astonishing detail what InfraGard members may be called upon to do.
"The meeting started off innocuously enough, with the speakers talking about corporate espionage," he says. "From there, it just progressed. All of a sudden we were knee deep in what was expected of us when martial law is declared. We were expected to share all our resources, but in return we'd be given specific benefits." These included, he says, the ability to travel in restricted areas and to get people out. But that's not all.
"Then they said when -- not if -- martial law is declared, it was our responsibility to protect our portion of the infrastructure, and if we had to use deadly force to protect it, we couldn't be prosecuted," he says.
I was able to confirm that the meeting took place where he said it had, and that the FBI and Homeland Security did make presentations there. One InfraGard member who attended that meeting denies that the subject of lethal force came up. But the whistleblower is 100 percent certain of it. "I have nothing to gain by telling you this, and everything to lose," he adds. "I'm so nervous about this, and I'm not someone who gets nervous."
Though Schneck says that FBI and Homeland Security agents do make presentations to InfraGard, she denies that InfraGard members would have any civil patrol or law enforcement functions. "I have never heard of InfraGard members being told to use lethal force anywhere," Schneck says.
The FBI adamantly denies it, also. "That's ridiculous," says Catherine Milhoan, an FBI spokesperson. "If you want to quote a businessperson saying that, knock yourself out. If that's what you want to print, fine."
But one other InfraGard member corroborated the whistleblower's account, and another would not deny it.
Christine Moerke is a business continuity consultant for Alliant Energy in Madison, Wisconsin. She says she's an InfraGard member, and she confirms that she has attended InfraGard meetings that went into the details about what kind of civil patrol function -- including engaging in lethal force -- that InfraGard members may be called upon to perform.
"There have been discussions like that, that I've heard of and participated in," she says.
Curt Haugen is CEO of S'Curo Group, a company that does "strategic planning, business continuity planning and disaster recovery, physical and IT security, policy development, internal control, personnel selection, and travel safety," according to its website. Haugen tells me he is a former FBI agent and that he has been an InfraGard member for many years. He is a huge booster. "It's the only true organization where there is the public-private partnership," he says. "It's all who knows who. You know a face, you trust a face. That's what makes it work."
He says InfraGard "absolutely" does emergency preparedness exercises. When I ask about discussions the FBI and Homeland Security have had with InfraGard members about their use of lethal force, he says: "That much I cannot comment on. But as a private citizen, you have the right to use force if you feel threatened."
"We were assured that if we were forced to kill someone to protect our infrastructure, there would be no repercussions," the whistleblower says. "It gave me goose bumps. It chilled me to the bone."
Matthew Rothschild is the editor of The Progressive.
© 2008 Independent Media Institute. All rights reserved.
View this story online at: http://www.alternet.org/story/76388/
By Matthew Rothschild, The Progressive
Posted on February 8, 2008, Printed on February 12, 2008
http://www.alternet.org/story/76388/
Today, more than 23,000 representatives of private industry are working quietly with the FBI and the Department of Homeland Security. The members of this rapidly growing group, called InfraGard, receive secret warnings of terrorist threats before the public does -- and, at least on one occasion, before elected officials. In return, they provide information to the government, which alarms the ACLU. But there may be more to it than that. One business executive, who showed me his InfraGard card, told me they have permission to "shoot to kill" in the event of martial law. InfraGard is "a child of the FBI," says Michael Hershman, the chairman of the advisory board of the InfraGard National Members Alliance and CEO of the Fairfax Group, an international consulting firm.
InfraGard started in Cleveland back in 1996, when the private sector there cooperated with the FBI to investigate cyber threats.
"Then the FBI cloned it," says Phyllis Schneck, chairman of the board of directors of the InfraGard National Members Alliance, and the prime mover behind the growth of InfraGard over the last several years.
InfraGard itself is still an FBI operation, with FBI agents in each state overseeing the local InfraGard chapters. (There are now eighty-six of them.) The alliance is a nonprofit organization of private sector InfraGard members.
"We are the owners, operators, and experts of our critical infrastructure, from the CEO of a large company in agriculture or high finance to the guy who turns the valve at the water utility," says Schneck, who by day is the vice president of research integration at Secure Computing.
"At its most basic level, InfraGard is a partnership between the Federal Bureau of Investigation and the private sector," the InfraGard website states. "InfraGard chapters are geographically linked with FBI Field Office territories."
In November 2001, InfraGard had around 1,700 members. As of late January, InfraGard had 23,682 members, according to its website, www.infragard.net, which adds that "350 of our nation's Fortune 500 have a representative in InfraGard."
To join, each person must be sponsored by "an existing InfraGard member, chapter, or partner organization." The FBI then vets the applicant. On the application form, prospective members are asked which aspect of the critical infrastructure their organization deals with. These include: agriculture, banking and finance, the chemical industry, defense, energy, food, information and telecommunications, law enforcement, public health, and transportation.
FBI Director Robert Mueller addressed an InfraGard convention on August 9, 2005. At that time, the group had less than half as many members as it does today. "To date, there are more than 11,000 members of InfraGard," he said. "From our perspective that amounts to 11,000 contacts . . . and 11,000 partners in our mission to protect America." He added a little later, "Those of you in the private sector are the first line of defense."
He urged InfraGard members to contact the FBI if they "note suspicious activity or an unusual event." And he said they could sic the FBI on "disgruntled employees who will use knowledge gained on the job against their employers."
In an interview with InfraGard after the conference, which is featured prominently on the InfraGard members' website, Mueller says: "It's a great program."
The ACLU is not so sanguine.
"There is evidence that InfraGard may be closer to a corporate TIPS program, turning private-sector corporations -- some of which may be in a position to observe the activities of millions of individual customers -- into surrogate eyes and ears for the FBI," the ACLU warned in its August 2004 report The Surveillance-Industrial Complex: How the American Government Is Conscripting Businesses and Individuals in the Construction of a Surveillance Society.
InfraGard is not readily accessible to the general public. Its communications with the FBI and Homeland Security are beyond the reach of the Freedom of Information Act under the "trade secrets" exemption, its website says. And any conversation with the public or the media is supposed to be carefully rehearsed.
"The interests of InfraGard must be protected whenever presented to non-InfraGard members," the website states. "During interviews with members of the press, controlling the image of InfraGard being presented can be difficult. Proper preparation for the interview will minimize the risk of embarrassment. . . . The InfraGard leadership and the local FBI representative should review the submitted questions, agree on the predilection of the answers, and identify the appropriate interviewee. . . . Tailor answers to the expected audience. . . . Questions concerning sensitive information should be avoided."
One of the advantages of InfraGard, according to its leading members, is that the FBI gives them a heads-up on a secure portal about any threatening information related to infrastructure disruption or terrorism.
The InfraGard website advertises this. In its list of benefits of joining InfraGard, it states: "Gain access to an FBI secure communication network complete with VPN encrypted website, webmail, listservs, message boards, and much more."
InfraGard members receive "almost daily updates" on threats "emanating from both domestic sources and overseas," Hershman says.
"We get very easy access to secure information that only goes to InfraGard members," Schneck says. "People are happy to be in the know."
On November 1, 2001, the FBI had information about a potential threat to the bridges of California. The alert went out to the InfraGard membership. Enron was notified, and so, too, was Barry Davis, who worked for Morgan Stanley. He notified his brother Gray, the governor of California.
"He said his brother talked to him before the FBI," recalls Steve Maviglio, who was Davis's press secretary at the time. "And the governor got a lot of grief for releasing the information. In his defense, he said, 'I was on the phone with my brother, who is an investment banker. And if he knows, why shouldn't the public know?' "
Maviglio still sounds perturbed about this: "You'd think an elected official would be the first to know, not the last."
In return for being in the know, InfraGard members cooperate with the FBI and Homeland Security. "InfraGard members have contributed to about 100 FBI cases," Schneck says. "What InfraGard brings you is reach into the regional and local communities. We are a 22,000-member vetted body of subject-matter experts that reaches across seventeen matrixes. All the different stovepipes can connect with InfraGard."
Schneck is proud of the relationships the InfraGard Members Alliance has built with the FBI. "If you had to call 1-800-FBI, you probably wouldn't bother," she says. "But if you knew Joe from a local meeting you had with him over a donut, you might call them. Either to give or to get. We want everyone to have a little black book."
This black book may come in handy in times of an emergency. "On the back of each membership card," Schneck says, "we have all the numbers you'd need: for Homeland Security, for the FBI, for the cyber center. And by calling up as an InfraGard member, you will be listened to." She also says that members would have an easier time obtaining a "special telecommunications card that will enable your call to go through when others will not."
This special status concerns the ACLU.
"The FBI should not be creating a privileged class of Americans who get special treatment," says Jay Stanley, public education director of the ACLU's technology and liberty program. "There's no 'business class' in law enforcement. If there's information the FBI can share with 22,000 corporate bigwigs, why don't they just share it with the public? That's who their real 'special relationship' is supposed to be with. Secrecy is not a party favor to be given out to friends. . . . This bears a disturbing resemblance to the FBI's handing out 'goodies' to corporations in return for folding them into its domestic surveillance machinery."
When the government raises its alert levels, InfraGard is in the loop. For instance, in a press release on February 7, 2003, the Secretary of Homeland Security and the Attorney General announced that the national alert level was being raised from yellow to orange. They then listed "additional steps" that agencies were taking to "increase their protective measures." One of those steps was to "provide alert information to InfraGard program."
"They're very much looped into our readiness capability," says Amy Kudwa, spokeswoman for the Department of Homeland Security. "We provide speakers, as well as do joint presentations [with the FBI]. We also train alongside them, and they have participated in readiness exercises."
On May 9, 2007, George Bush issued National Security Presidential Directive 51 entitled "National Continuity Policy." In it, he instructed the Secretary of Homeland Security to coordinate with "private sector owners and operators of critical infrastructure, as appropriate, in order to provide for the delivery of essential services during an emergency."
Asked if the InfraGard National Members Alliance was involved with these plans, Schneck said it was "not directly participating at this point." Hershman, chairman of the group's advisory board, however, said that it was.
InfraGard members, sometimes hundreds at a time, have been used in "national emergency preparation drills," Schneck acknowledges.
"In case something happens, everybody is ready," says Norm Arendt, the head of the Madison, Wisconsin, chapter of InfraGard, and the safety director for the consulting firm Short Elliott Hendrickson, Inc. "There's been lots of discussions about what happens under an emergency."
One business owner in the United States tells me that InfraGard members are being advised on how to prepare for a martial law situation -- and what their role might be. He showed me his InfraGard card, with his name and e-mail address on the front, along with the InfraGard logo and its slogan, "Partnership for Protection." On the back of the card were the emergency numbers that Schneck mentioned.
This business owner says he attended a small InfraGard meeting where agents of the FBI and Homeland Security discussed in astonishing detail what InfraGard members may be called upon to do.
"The meeting started off innocuously enough, with the speakers talking about corporate espionage," he says. "From there, it just progressed. All of a sudden we were knee deep in what was expected of us when martial law is declared. We were expected to share all our resources, but in return we'd be given specific benefits." These included, he says, the ability to travel in restricted areas and to get people out. But that's not all.
"Then they said when -- not if -- martial law is declared, it was our responsibility to protect our portion of the infrastructure, and if we had to use deadly force to protect it, we couldn't be prosecuted," he says.
I was able to confirm that the meeting took place where he said it had, and that the FBI and Homeland Security did make presentations there. One InfraGard member who attended that meeting denies that the subject of lethal force came up. But the whistleblower is 100 percent certain of it. "I have nothing to gain by telling you this, and everything to lose," he adds. "I'm so nervous about this, and I'm not someone who gets nervous."
Though Schneck says that FBI and Homeland Security agents do make presentations to InfraGard, she denies that InfraGard members would have any civil patrol or law enforcement functions. "I have never heard of InfraGard members being told to use lethal force anywhere," Schneck says.
The FBI adamantly denies it, also. "That's ridiculous," says Catherine Milhoan, an FBI spokesperson. "If you want to quote a businessperson saying that, knock yourself out. If that's what you want to print, fine."
But one other InfraGard member corroborated the whistleblower's account, and another would not deny it.
Christine Moerke is a business continuity consultant for Alliant Energy in Madison, Wisconsin. She says she's an InfraGard member, and she confirms that she has attended InfraGard meetings that went into the details about what kind of civil patrol function -- including engaging in lethal force -- that InfraGard members may be called upon to perform.
"There have been discussions like that, that I've heard of and participated in," she says.
Curt Haugen is CEO of S'Curo Group, a company that does "strategic planning, business continuity planning and disaster recovery, physical and IT security, policy development, internal control, personnel selection, and travel safety," according to its website. Haugen tells me he is a former FBI agent and that he has been an InfraGard member for many years. He is a huge booster. "It's the only true organization where there is the public-private partnership," he says. "It's all who knows who. You know a face, you trust a face. That's what makes it work."
He says InfraGard "absolutely" does emergency preparedness exercises. When I ask about discussions the FBI and Homeland Security have had with InfraGard members about their use of lethal force, he says: "That much I cannot comment on. But as a private citizen, you have the right to use force if you feel threatened."
"We were assured that if we were forced to kill someone to protect our infrastructure, there would be no repercussions," the whistleblower says. "It gave me goose bumps. It chilled me to the bone."
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