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Tecpatl

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7/15/09

The Story of My Arrest

"Do You Know Who I Am?"

By TRACY McCLELLAN

CounterPunch

WI’d like to tell you the little story of my arrest yesterday, as a means to an end. I am not a lawbreaker; I do not act unjustly and impulsively. I am a mystic, but I also think it is important for anybody who chooses to be a mystic, to guide their mysticism by reason – and lots of it. I push the envelope often of the common decencies, and against what Kalle Lasn calls the “conspiracy of silence,” because I am determined to leave this a better world than the one I was born into. It matters not that I act justly if I act in isolation. Because I am an enemy to those in power, if I act in isolation, there is no better place they’d rather have me than in their gulag.

I have been working somewhat actively for the Illinois Medical Cannabis initiative. The Illinois version has passed in the Senate, but not the House. My senator, Iris Martinez, is a co-sponsor of the bill, and my representative, Maria Berrios has previously voiced her support for the bill. I had called Berrios’s office numerous times, and emailed her numerous times about my support for the bill, without a single word in reply.

About three weeks ago I went into her local office to enquire as to why not. She shares her office with my alderman, a complete zero, who among other accomplishments, voted in support of Mayor Daley’s outrageous plan to lease Chicago’s parking meters to a private corporation, for $1 billion immediate cash – half of projected revenues – over seventy-five years.

I enquired as to whether I could talk to Ms. Berrios. I was directed to her aide, and our conversation proceeded roughly like this:

Aide: “She’s in a meeting.”

Me: “No she’s not.”

Aide: “Yes she is.”

Me: “Can you tell me why Ms. Berrios hasn’t responded to my queries as to my support for HB 2514?”

Aide: “Do you know who I am?”

Me: “Do you know who I am?”

I wasn’t asking this in the insolent waythe aide was, as being some kind of moral superior to me because she had the lofty title of aide to a state representative. I was asking it in the context of her putting a face to the correspondence.

Aide: “Do you know who I am?”

Me: “Do you know who I am?”

Aide: “Do you know who I am?”

Me: “Fuck you, bitch.” Whereupon I turned on my heel and headed for the exit.

Suddenly appeared said zero from the shadows, and said “Hey,” as sternly as his zerodom would allow.

Me: “Free speech; don’t like it call the pigs.”

Whereupon I exited the whorehouse.

Three weeks later, yesterday, at 10:30 the cops knocked on my door. I asked who it was whereupon they replied the police. I asked whether they had a warrant. They said we just want to talk to you. I said I wasn’t opening up the door unless they had a warrant. They left with the silence of a dog having just been kicked, skulking away with its tail between its legs.

Later that afternoon a friend and I were having a drink in my apartment. I had just called maintenance to repair a ceiling fan in my apartment. Subsequently, the maintenance man knocked on my door. I called out who is it, he said maintenance, and I opened the door to him. Three cops followed him in and shackled me and arrested me. The maintenance man has subsequently told me it was only coincidence he was followed in by the police, and I believe him.

I spent the next eight hours in torture hell, six of which were in a cell with nothing but a toilet and a flat sheet of metal as a bed. I was allowed no phone call, and no access to the outside world, nor were my questions as to my bond answered. Upon being stuffed in the holding cell, I demanded a blanket and a mattress. The deputies laughed at me and notified me that this isn’t a hotel. I stuffed my shirt into the toilet and flooded the cell. I was moved to another cell and did the same thing with my shorts. I was moved to a third cell, where my underwear wouldn’t perform the same task, and spent the next six hours “shivering in a mean garret,” with all the cache of Twain’s hero in his very, very short story, “The Five Boons of Life.” I was eventually released at midnight, without even my cane to help me walk home, and given a $750 recognizance bond and a court date on August 5.

When I periodically enquired to the charges, I was vaguely told it was for “assault,” for the incident described above. There was no description of the charges, only that it was for assault. I cannot even be sure it was for the incident described.

Tracy McLellan can be reached at: mclellan.tracy@gmail.com

Comunicado de los ex miembros de la Comisión de Mediación entre el Ejército Popular Revolucionario y el Gobierno Federal

"Llamamos a las partes a reiniciar la mediación"

Al PDPR-EPR
Al Gobierno Federal
A la opinión Pública
A los familiares de desaparecidos
A las organizaciones de defensa de los derechos humanos
A la Corte Interamericana de Derechos Humanos
A la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Quienes fuimos parte de la Comisión de Mediación entre el Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Popular Revolucionario (en lo sucesivo EPR) y el Gobierno Federal, hemos sostenido varias reuniones de trabajo con el propósito de valorar los llamados de las partes a reintegrarnos a nuestras tareas, cuyo objetivo es la presentación con vida de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, los dos militantes del Ejército Popular Revolucionario detenidos y desaparecidos en Oaxaca por agentes estatales de los tres niveles de gobierno, incluyendo miembros de las fuerzas armadas, entre el 24 y el 25 de mayo de 2007.

La última de estas sesiones se llevó a cabo precisamente el 7 de julio del 2009, fecha en que la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), reunida en San José, Costa Rica, juzgaba al gobierno de México por la desaparición forzada de Rosendo Radilla Pacheco, dirigente regional del municipio de Atoyac de Álvarez, Guerrero, donde fungió como presidente municipal. Fue detenido en un reten militar el 25 de agosto de 1974 en presencia de su hijo del mismo nombre, en el contexto de la llamada “guerra sucia” que llevó a cabo el Estado mexicano durante varias décadas, como parte de su estrategia de contrainsurgencia contra las guerrillas de encabezadas por Genaro Vázquez y Lucio Cabañas. Tan sólo en ese municipio se registran 470 casos comprobados de desaparición forzada, de los centenares de casos registrado a nivel nacional.

Este caso es trascendente pues es la primera vez que el Estado mexicano es sometido a juicio en un tribunal internacional por este delito de lesa humanidad. El secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, acudió a la audiencia en representación del Gobierno Mexicano y argumentó que el tiempo transcurrido exime al Estado Mexicano de la responsabilidad de la desaparición del luchador de Atoyac. Olvidó que los crímenes de lesa humanidad no prescriben, lo cual significa que son sancionables sin importar el tiempo que transcurra entre su comisión y el castigo a los culpables y sin importar la fecha en que México haya suscrito el tratado que reconoce la competencia de la CIDH. En consecuencia, la argucia del Secretario de Gobernación de que no se puede juzgar al Ejército mexicano por un crimen cometido hace 35 años, cae por su propio peso. Valoramos ese proceso como un acontecimiento importante, que influye directamente en la materia de trabajo de la ex COMED.

Carlos Montemayor, quien fue vocero de la COMED, realizó para la CIDH un peritaje historiográfico en el que se aclaran los procedimientos usuales de las aprehensiones colectivas que tanto el ejército como las corporaciones policiacas han efectuado en México en zonas urbanas y rurales. Precisa que el 2 de octubre de 1968 hubo un despliegue militar inmenso para asegurar la aprehensión de cientos de estudiantes, incluyendo a sus dirigentes, mediante la acción de una brigada creada ex profeso con elementos del ejército y de varios cuerpos policiacos: el “Batallón Olimpia”. El mando único de ese despliegue, llamado “Operación Galeana”, recayó, por instrucciones presidenciales, en el Secretario de la Defensa. La orden de que francotiradores del Estado Mayor Presidencial atacaran al ejército y a la población civil provino del Presidente de la República: fueron disposiciones directas al Jefe del Estado Mayor Presidencial.

En los años setenta, se aplicó un mecanismo igualmente ilegal y violento: los retenes militares que se colocaron en carreteras y poblados, sobre todo en las zonas rurales, para detener y revisar vehículos, particularmente camiones de pasajeros y de carga. Sin órdenes giradas por jueces ni autoridad legal para ejercer funciones policiales de vigilancia en caminos federales y estatales, el ejército actuó como poder único y de excepción durante muchos años en poblados y carreteras. Uno de los sitios donde hubo más acciones de este tipo fue el estado de Guerrero, tanto en las sierras como en ciudades y costas. Autoridades civiles federales, estatales y municipales se plegaron a esas órdenes, que implicaron violaciones, detenciones, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas bajo la responsabilidad de los mandos militares. Los retenes operaban como extensas redes de captura selectiva.

En uno de esos retenes, cerca de Atoyac, entre los poblados de Cacalutla y Alcholoa, fue detenido Rosendo Radilla Pacheco, cuando viajaba hacia la ciudad de Chilpancingo en un autobús de pasajeros y en compañía de su hijo menor que fue testigo del secuestro.

También en esos años operó un grupo irregular denominado “La Brigada Blanca”, compuesto por soldados y policías de diversas corporaciones, el cual llevó a cabo ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, torturas y todo tipio de ilícitos relacionados con la guerra sucia.

La violencia de Estado manifestada a través del delito de lesa humanidad denominado “desaparición forzada de persona” fue el sello de los años setenta del siglo XX y tiene signos de renuevo en los primeros años del XXI. La impunidad ha permanecido a lo largo de cuarenta años. El caso de Rosendo Radilla Pacheco podría convertirse en un dique a esta violencia continua que viene desde la época de la guerrilla de los años setenta, y persiste hasta los veintiocho trabajadores petroleros secuestrados y desaparecidos en Cadereyta, Nuevo León, en mayo de 2007; la desaparición temporal y posterior asesinato, en el mes de febrero de 2009, de los líderes mixtecos guerrerenses Raúl Lucas Lucía y Manuel Ponce Rosas, presidente y secretario de la Organización para el Futuro del Pueblo Mixteco, y la desaparición, en Nuevo Laredo, el 17 de marzo de este año, de Miguel Alejandro Gama Habif, Israel Ayala Ramírez y Aarón Rojas de la Fuente.

El 13 de febrero de 2009, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) dirigió a tres niveles de gobierno la Recomendación 7/2009 relativa al caso de la desaparición forzada de los militantes del EPR Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez. Ese organismo aseveró:

…resulta procedente señalar…que en los archivos de esta Institución, se tiene registrado como caso análogo o similar…la investigación que se realizó en 532 expedientes de queja, derivados de las denuncias que formularon los familiares y distintas organizaciones no gubernamentales sobre igual número de agraviados; sobre el tema de “Las Desapariciones Forzadas o Involuntarias de Personas, Ocurridas en México Durante la Década de los Setenta y Principios de los Ochenta del Siglo XX”, también conocida como “Guerra Sucia”, en la que se acreditó que agentes del Estado Mexicano, representado por los tres órdenes de gobierno, incurrieron en violaciones a derechos humanos, sus derechos a la seguridad jurídica, a la libertad e integridad personal y a la adecuada defensa, a la seguridad personal, a la igualdad ante la ley, a la justicia, a la circulación y residencia, a la protección contra la detención arbitraria, al respeto a la dignidad inherente al ser humano, y al debido proceso de esas personas; por lo que ante esa situación, el 27 de noviembre de 2001, esta Institución emitió la Recomendación 26/2001 que le dirigió al titular del poder Ejecutivo Federal.

Lo anterior ha propiciado…que ante la comunidad internacional, México se encuentre dentro de los países que registra un mayor número de casos de desaparición forzada de personas pendientes por aclarar; tan es así, que de los 532 casos de personas que fueron víctimas de desaparición forzada durante la década de los 70 y principios de los años 80 del siglo XX, respecto de los cuales esta Comisión Nacional se pronunció en su Recomendación 26/2001, 179 de ellos se encuentran incluidos en los 208 casos que en total reclama el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias de la Organización de las Naciones Unidas al Gobierno mexicano.


Quienes fuimos parte de la Comisión de Mediación no somos insensibles a las peticiones de las partes (Ejército Popular Revolucionario y Gobiernos Federal), ni mucho menos a las de los familiares de las víctimas directas del ilícito. En lo individual, seguimos comprometidos en la defensa irrestricta de los Derechos Humanos. Sólo que los hechos de la parte gubernamental no dejan ver un solo indicio de que haya cambiado la actitud que dio lugar a la disolución de la COMED. Somos conscientes de la importancia de la Mediación, pero no queremos contribuir a generar falsas expectativas ni a avalar actitudes displicentes, por decir lo menos, de quienes tienen el deber de respetar los Derechos Humanos en nuestro país.

Con base en estos razonamientos, declaramos y resolvemos:

1.- Quienes fuimos parte de la COMED consideramos de la mayor importancia los llamados de las partes a reiniciar la mediación, ya que se privilegia la vía política para la solución de conflictos. En esta dirección, la extensión de la tregua por parte del EPR es particularmente significativa.

2.- No obstante, los motivos y condiciones que llevaron a la disolución de la COMED no sólo subsisten, sino incluso se han agravado ante la manifiesta carencia de voluntad política del gobierno mexicano para aceptar su responsabilidad, particularmente de sus fuerzas armadas, en la comisión de crímenes de lesa humanidad en el pasado de la “guerra sucia” de los setenta y en presente en el que continúa la práctica de las desapariciones forzadas por parte del Ejército y otros cuerpos policiacos. Esta falta de voluntad política quedó manifiesta en la postura tomada por el gobierno de México en su comparecencia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el 7 de julio pasado, donde el secretario de Gobernación defendió además una versión distorsionada del fuero militar.

3. Próximamente, con base en los derechos que reconoce como ciudadanos mexicanos la Ley Federal de Trasparencia, solicitaremos por medio del IFAI la información que la SEDENA, el CISEN y la PGR tengan sobre la desaparición forzada de los militantes del EPR y que sea relevante y de urgente conocimiento para familiares de las víctimas y sociedad toda. Conforme a la Ley citada, esas instituciones del Estado, sólo podrían dejar de responder a nuestros cuestionamientos si declaran que la información solicitada está en reserva por afectar la seguridad nacional. En ese caso, la sola admisión de que lo que solicitamos tiene esa categoría, significaría admitir que la detención de los militantes del EPR es asunto de seguridad nacional, lo que a su vez configuraría sin lugar a dudas que lo sucedido a las personas referidas es un caso de desaparición forzada, que supone la intervención de agentes de la autoridad.

4.- Asimismo, enviaremos copia de todo el expediente de la ex COMED a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, como elemento a tomar en cuenta para sus deliberaciones sobre el caso Rosendo Radilla. Haremos lo propio con el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de ONU.

5.- Exhortamos a la Suprema Corte de Justicia de la nación, ahora que está por resolver los alcances del fuero de guerra, lo limite estrictamente a lo preceptuado en el artículo 13 de la Constitución de la República, pues las leyes militares lo han ampliado anticonstitucionalmente, para facultar a los tribunales militares a conocer de violaciones de derechos de civiles (“paisanos” nos llama el texto constitucional). Ese fuero se explica única y exclusivamente para delitos del orden castrense y para personal militar; para nadie más ni para nada más.

México, D.F. a 13 de julio de 2009.



Enrique González Ruiz, Miguel Ángel Granados Chapa, Juan de Dios Hernández Monge, Rosario Ibarra de Piedra, Gilberto López y Rivas, Carlos Montemayor, Samuel Ruiz García.

140 US Citizens Visit Cuba in Defiance of Embargo

An Open Letter from the Delegation to US President Barack Obama


By Diego Iniguez-Lopez and Bonnie Massey
Venceremos Brigade
July 15, 2009

Dear President Obama,

On August 3rd, 2009, over 140 of us will be returning from Cuba-without a government license-in defiance of the travel restrictions and economic embargo that our government has imposed on that nation for close to 50 years.

We are traveling to Cuba in order to denounce a failed and inhumane policy towards Cuba, and to express our solidarity with the Cuban people and their struggles. We are aware that we face repercussions for our act of civil disobedience, but are strengthened by Martin Luther King Jr.’s conviction that “one has a moral responsibility to disobey unjust laws”.

For the past half-century, the United States has pursued a policy implemented with the explicit purpose of making the Cuban people suffer to such an extent that they-out of misery and poverty-overthrow their government. The Cuban people can no longer be collateral damage for an outdated foreign policy. We reject such hostilities, and call for your administration to realize its own pledges for a more diplomatic and humane U.S. that respects the sovereignty of other nations. We strongly urge you to take meaningful steps towards ending the economic embargo and lifting all travel restrictions to Cuba for all U.S. citizens and residents.

Many of us identify with the philosophical principle that you were elected on-a platform of change-and that is our incentive towards contacting you. At this historical moment, your administration has the opportunity to start that new beginning you mentioned the U.S. was seeking. We agree and call for more engagement.

We are students, teachers, medical personnel, autoworkers, social workers, artists, professors, lawyers and community organizers, among other occupations. We are an intergenerational group of different races, ethnicities, sexes, and sexual orientations, and are traveling from throughout the U.S. We will be doing volunteer work (in the past 40 years, this has varied from sugar cane harvests to painting neighborhood hospitals to renovating schools) and meeting with Cubans throughout the island (from rappers to hurricane relief workers to those fighting for LGBT equality to the Federation of Cuban Women); opening up engagement and dialogue among both people while exercising our constitutional right to travel.

This is what unites us: our affirmation of our constitutional right to travel, solidarity with the Cuban people, and an absolute condemnation of a foreign policy that has used the Cuban people’s suffering as a political pawn, blocking off engagement between both countries.

The time for rectifying U.S. foreign policy towards Cuba is past due.

Your administration has recently taken steps towards dialogue with Cuba. There is bipartisan support in both houses of Congress for further opening. The majority of the U.S. population-including Cuban Americans-is in favor of these measures. In addition, congressional momentum towards easing the embargo has been in line with the expansion of internet-based technologies within Cuba, as well as economic benefits for the U.S., particularly for the agricultural industry and small, minority- and women-owned businesses. Furthermore, the very constitutionality of the travel restrictions, a means of enforcing the embargo, will soon be challenged in our federal courts.

In Cuba, the highest-ranking leadership has repeatedly expressed its willingness to discuss any topic-even offering to release all individuals the U.S. considers political prisoners. In just the past few years, there have been new, developing social and cultural spaces where political critiques are being expressed-independently-by Cubans themselves. These have been accompanied by several deregulatory measures by the new President there.

Internationally, U.S. foreign policy towards Cuba is overwhelmingly denounced. From the U.N General Assembly condemning the embargo for 17 consecutive years to the Organization of American States (OAS) recently deciding to rectify the act of excluding Cuba, the international community has clearly called for a multilateral approach that includes-not isolates-Cuba.

Thus, the question is not why we should lift the embargo-with the travel restrictions as part of their enforcement-but why is it still in place? Such a justification is inconsistent with our constitutional rights, your electoral pledge for foreign relations based on respect and equality and the most decent, humanitarian sentiments of the U.S. people. Such sentiments require an opening of exchange, an end to the embargo and all other acts against Cuba, including the incarceration of the 5 Cuban patriots-sent here to cooperate with the U.S. government against terrorism-whom you can, and should free through a presidential pardon.

Therefore, we ask that you-with your authority as President-transcend the old, stalled politics of yesterday. We urge you to support lifting the travel restrictions for all U.S. citizens and residents, and take serious steps towards ending the economic embargo on Cuba. Only then can a new beginning begin, where the U.S. and Cuba lay the foundation for a relationship based on friendship and mutual respect.

Until then, we will travel to Cuba as the 40th contingent of the Venceremos Brigade, demanding a U.S. foreign policy that respects our rights and our sentiments towards the Cuban people.

El Indigenismo siempre será política de Estado

Gilberto López y Rivas

La Jornada





Una de las conquistas del movimiento indígena, encabezado por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Congreso Nacional Indígena (CNI), ha sido identificar en el debate nacional la naturaleza paternalista, autoritaria y enajenante del indigenismo del Estado mexicano.

Antagónico a los autogobiernos de pueblos y comunidades, el indigenismo se desarrolla a partir de contradictorias y complementarias perspectivas desde los aparatos estatales y grupos dominantes nacionales y regionales que –de acuerdo a necesidades y coyunturas económicas y políticas– afirman un integracionismo asimilacionista de las entidades étnicas diferenciadas de la nacionalidad mayoritaria “mexicana”, o establecen un diferencialismo segregacionista que las mantiene en sus “regiones de refugio”, siendo ambas políticas, en esencia, negadoras de las culturas indígenas y causantes del clientelismo y el corporativismo impuestos durante el régimen priísta.

La constatación de esta tesis en el movimiento indígena y el incumplimiento por los tres poderes de la Unión de los acuerdos de San Andrés provocan una ruptura con el Estado mexicano que da cauce a procesos autonómicos de profundidad histórica, como los municipios rebeldes-juntas de buen gobierno zapatistas, y experiencias muy diversas en Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Jalisco, Chihuahua, entre otras entidades.

Por ello, no es sorpresa que desde hace más de un mes, indígenas nahuas, mixtecos, tlapanecos y amuzgos de la Coordinadora Estatal Indígena del Alto Balsas y la Convención Estatal Indígena y Afroamericana de Guerrero estén denunciando ante la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) –continuación panista del Instituto Nacional Indigenista (INI)– el nombramiento unilateral de Gonzalo Solís Cervantes como delegado estatal.

Con toda razón los integrantes de esas organizaciones indígenas, cuyos orígenes se remontan al Consejo Guerrerense 500 años de Resistencia Indígena, aducen que el artículo 6 del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) otorga el derecho de consulta a los pueblos indígenas para todo aquello que les concierne. Su ejercicio incluso había sido pactado con la representación de la CDI en Guerrero desde 2007. No obstante, después de realizado ese proceso consultivo mediante el que resultó electo Guillermo Álvarez Nicanor, indígena nahua de ese estado, las autoridades de la CDI, encabezadas por Luis H. Álvarez, cuyo acercamiento a la problemática indígena se fundamenta únicamente en haber sido miembro de la Cocopa, pasaron sobre esos acuerdos, imponiendo al delegado de su conveniencia. Esto provocó la ocupación de la sede estatal de la comisión en Chilpancingo, Guerrero, por más de un mes, pero ante el fracaso de la protesta en ese ámbito, centenares de indígenas guerrerenses arribaron a sus oficinas centrales en la ciudad de México.

Ni el titular de la CDI ni el encargado de la Unidad de Coordinación y Enlace (“operador político” vacacionando en España) recibieron a los manifestantes, quienes, por el contrario, sufrieron intimidaciones y provocaciones de la policía federal los días que permanecieron protestando e incluso fue arrestado Bruno Plácido Valerio, activo participante en la construcción del sistema de justicia comunitaria en Guerrero, a quien se acusa por los delitos de motín, ocupación de instituciones federales y lesiones. El dirigente fue liberado tras el pago de una fianza, mientras el plantón se levantó el 26 de junio pasado. Nuevamente, las organizaciones indígenas sufren en carne propia la estrategia de criminalización que los gobiernos panistas han impuesto como contención a los movimientos sociales.

Ante la negativa de las autoridades de la CDI de recibir a los manifestantes, las organizaciones participantes recurrieron a diversas acciones: huelga de hambre, demanda de mediación de la Organización de Naciones Unidas por conducto de su representación en México, exigencia de intervención de las cámaras de diputados y senadores, y comunicación con promotores de derechos humanos y activistas de la sociedad civil organizada, recibiendo apoyo de estos actores políticos y sociales.

La Comisión Permanente de la 60 Legislatura, por su parte, mediante un punto de acuerdo, respaldó al Congreso de Guerrero –que se inclinó por la consulta previa a pueblos y comunidades indígenas– e hizo suyo “el criterio de que la selección de nuevos delegados de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas en Guerrero y de otras entidades federativas del país, en igualdad de condiciones, deberán tener prioridad los candidatos de origen indígena que cuenten con experiencia de trabajo con sus pueblos y tengan la suficiente capacidad en la administración pública federal, estatal y/o municipal”.

Semejante resolutivo, sin embargo, aunque apoya el derecho a la consulta de los pueblos indígenas, enfatiza de nuevo la relación paternalista de un organismo indigenista del Estado mexicano que decide en última instancia quién será su representante y qué políticas aplica en las regiones étnicas. Este acto legislativo, así como la insistencia en buscar cargos públicos que no logran una articulación real con los pueblos y sus autonomías refuerzan esa perspectiva estatista que tanto daño hizo al movimiento indígena en el pasado.

Un camino fructífero que abrió el movimiento indígena nacional a partir de 1994 es continuar fortaleciendo sus instituciones colectivas, redes comunitarias, regionales y estatales horizontales que reconstituyan a los pueblos y desarrollen los procesos autonómicos que establecen el poder de mandar obedeciendo. También es necesario no olvidar que el indigenismo siempre será política de Estado.

The Assassination Bureau

Killing Hope, Sowing Terror

By MANUEL GARCIA, Jr.

CounterPunch

In June of 2009, Leon Panetta, the director of the US Central Intelligence Agency (CIA) -- the American Praetorian Guard guiding the course of the Dollar Area Empire -- cancelled a program to assassinate al Qaeda leaders, which had been initiated by Vice President Richard (Dick) Cheney in 2001 following the 9-11 attacks, and which program Cheney had ordered be kept secret from the US Congress. (1)

Why make this cancellation public, and now? Because openly airing a few dirty underpants will distract simple short-attention span minds from the unavoidable stench of much worse that is rotting under hasty burial. Did this program metastasize into a wider ranging disease that consumed Benazir Bhutto, and other foreign political leaders? (2)

The concept of a Phoenix Program targeting al Qaeda leaders reflects the banal inelegance and grandiose ambition of the small minds that devise our national intelligence schemes. As aerial bombardments and missile strikes from drone aircraft were killing too many innocent bystanders (a concern, but insufficient to stop the practice), a more "surgical" tool was wanted, an assassination bureau.

The assassination bureau is a perennially popular idea in politics. In Alexandre Dumas' novel The Three Musketeers, Cardinal Richelieu dispatches the femme fatale Milady de Winter to ensure the Duke of Buckingham remains in England rather than leading English forces to the aid of the Huguenot rebels at La Rochelle during the 1627-1628 siege of that city by the Catholic forces of Louis XIII, King of France. The historic Duke of Buckingham was assassinated on 23 August 1628, stabbed.

Between 1968 and 1972, during the Vietnam War, the US Phoenix Program, aimed at the Communist Party in South Vietnam, "neutralized" 81,740 members of the National Liberation Front, of whom 26,369 were killed. The problem was that poor intelligence, a reliance on liars and conflicted stool pigeons, and corrupt bureaucrats padding their kill quotas and covering up their rake-offs, led to many politically inconsequential people being victimized, abused, tortured and killed. The network of resistance to the puppet regime of South Vietnam had grown in response to, and was maintained by the continuing presence of French and American imperialism in Vietnam, and this had long predated and far outpaced the weeding effort of the Phoenix Program.

A very drôle movie on the concept, The Assassination Bureau (1969), is based on an unfinished novel by Jack London, and set in Europe during WW1. The charm of this film lies entirely in the decorum of the main characters, and the degree of honor they display by adhering to the rules of their game. The contemporaneous Phoenix Program showed that real politics was far dirtier than this cinema comedy. The 1972 film of the 1969 novel The Godfather was closer to the grit and malevolence of programs like Phoenix, but though presented with Homeric grandeur it was focused on the relatively small scale of crime-family inner-city violence, in comparison to the vast campaigns of covert international warfare. (3) (4)

Cheney's CIA assassination bureau scheme was envisioned as a US copy of the Israeli program of assassination of Palestinian leaders and other designated enemies. This type of program is run by a nation's spy agency, which then calls on the military as needed to provide the firepower for an assassination, whether by commando units, aerial bombardment or missile strikes. Aside from any moral considerations (which never enter), the politically corrosive aspect of this covert assassination program is that an unaccountable and well-protected "intelligence" clique -- which is freed of all democratic political and legal restraints -- is conducting an undeclared and unacknowledged foreign war, thus making the nation's citizens unwitting enemies of -- and targets to -- much of the rest of the world. The fact that Cheney gave the CIA orders to keep his program secret from the US Congress -- and that this was obeyed! -- shows that the American Praetorian Guard is as dangerously unregulated as was its Roman template. (5)

The CIA does not serve the interests of the American people, but instead milks them for the subsidy that funds the careerism of its covert bureaucrats, who engage in international crimes and intrigues that degrade peace, justice and honor generally, and stoke well-justified resentments abroad, which degrade the psychological basis of effective long-term security: goodwill. It would take an incredible revolution of popular democracy in the U.S. to regain control of the CIA and abolish it completely (as Constantine the Great did to the Praetorian Guard in the year 312, even to the point of razing its fortress in Rome, and grinding up the tombstones of its dead). Such an event seems as logically and politically impossible as it would be gloriously uplifting.

Ironically, though death is permanent, assassination does not terminate the ideas motivating the designated enemies du jour of the state. Killing people does not kill ideas. Campaigns of assassination can remove the intelligentsia and leadership cohort of a minority rights and social justice movement, but since such campaigns can only stall and frustrate liberation movements and not satisfy them, assassinations only prolong and coarsen the resistance to imperialism and domination. By removing the early, more educated, moderate and politically-oriented leaders, assassinations clear the way for impatient militants, whose resort to pitiless brutality is all too easily justified and supported by their constituencies, because of the failure of honest engagement by domineering powers (whether foreign imperialists or domestic authoritarian regimes). As the liberation struggles degenerate intellectually, militarily and humanistically, the prospects for a stable negotiated resolution diminish because: the popular leaders with demonstrated political skills -- those who personify the ideas of the struggle -- have been assassinated; careerist militants gain control of the war, be they rebels, insurgents, or government agents; and outrages committed out of despair by the frustrated and radicalized (or now "fundamentalist") liberation movements, and out of hubris by the imperialist or authoritarian forces, blind reason to vengeance.

Victoria Brittain explains these consequences in her heart-rending, richly detailed scholarly work on assassinations by western states, committed in Africa and Palestine, primarily during the 1960s, 1970s and 1980s, but stretching to recent years, and titled "They Had To Die: Assassination Against Liberation" (2006). (6)

The U.S. supported the apartheid regime in South Africa during its 1966-1989 Border War with Angola, Namibia and Zambia (and Zimbabwe), and it allowed former US military officers to work as free-lance mercenary assassins for the South African Defense Force (SADF). Though it is technically illegal for US citizens to act as mercenaries and work as assassins for foreign governments, this technicality was conveniently ignored in those cases where the success of a "private business deal" was of political interest to the US State Department and the CIA (who "winked" and afterwards debriefed). Former members of the US military who had combat experience or superior training as members of elite commando-type units (e.g., Special Forces, Army Rangers) could earn enough to fund a very comfortable and immediate retirement, far beyond what was likely with any tenure in the US military, with just one or two undercover operations for the SADF. The American and European agents dispatching the targets described by Victoria Brittain were merely politically expendable labor (some were captured and executed), though well-trained thanks to earlier taxpayer investments. (7)

South Africa lost its border war, so foreign troops (Cubans aiding, and South Africans invading) left Angola in 1988, Namibia gained its independence in 1989, and agitation in South Africa against the apartheid state swelled from 1990 till apartheid was overturned in 1994.

The ad hoc labor market for mercenary forces was systematized after the South African Border War, and today the public is familiar with private military companies (PMCs) like Blackwater USA (now Xe) and DynCorp International, because of their "exploits" in Iraq, Afghanistan and Colombia. Today's PMCs can provide a variety of non-combat services that support traditional military forces, specialized technology for armed attack (e.g., helicopter gunships); as well as do the classic mercenary jobs of providing personal protection, and supplying small to moderate-sized infantry units. The PMC business is now worth $100B a year, sapping trained personnel from the ranks of numerous national special forces ("money talks and bullshit walks"), and encouraging the growth of PMCs in many countries. There is always a demand for war services, and the "miracle of the free market" ensures a competitive corporate response to that market demand.

Today's PMCs are the Pinkertons of globalization. And, it is no doubt safe to assume that assassination is still a profitable business. It just doesn't solve anything; it is the equivalent of midnight dumping of historical toxic waste into our collective future.

Manuel Garcia, Jr., a former physicist at Lawrence Livermore Nuclear Laboratory, can be reached at mango@idiom.com

Notes.

[1] CIA Had Plan To Assassinate Qaeda Leaders
http://www.nytimes.com/2009/07/14/us/14intel.html?hp

[2] CIA Linked To Bhutto's Murder?
http://www.youtube.com/watch?v=zgeq1CuJb0w

[3] The Assassination Bureau
http://www.imdb.com/title/tt0064045/

[4] John Stockwell, "The Third World War"
http://www.youtube.com/watch?v=Z9VxnCBD9W4

[5] John Stockwell, from "The Praetorian Guard"
http://www.thirdworldtraveler.com/Stockwell/JStockwell_quotations.html

[6] Victoria Brittain, "They Had To Die: Assassination Against Liberation"
http://rac.sagepub.com/cgi/content/abstract/48/1/60

[7] John Stockwell,
[Chief of the CIA's Angola Task Force during its 1975 covert operations]
http://www.thirdworldtraveler.com/Stockwell/John_Stockwell.html

Los Talibanes Hablarán con sus Armas

Syed Saleem Shahzad
Asia Times Online

En medio de un creciente furor en Gran Bretaña por las muertes en los últimos días de ocho soldados británicos en Afganistán, la iniciativa de buscar el diálogo con los talibanes al nivel superior de su dirección está ganando fuerza.
El líder talibán Mullah Omar es ahora el centro de la atención. Se informa que los militares paquistaníes dicen que está dispuesto a actuar como intermediario para ayudar al gobierno del presidente de EE.UU. Barack Obama en una “nueva propuesta diplomática para encontrar un fin al prolongado conflicto” en Afganistán.

Sin embargo, no se cree que Mullah Omar esté de humor para conversaciones. Durante los últimos meses, ha consolidado su control sobre varios grupos de resistencia, dispersos pero poderosos, en todo Afganistán y en las áreas tribales de Pakistán. Su objetivo en última instancia, como lo ha sido desde que los talibanes fueron derrocados en la invasión de 2001 dirigida por EE.UU., es la victoria militar contra las fuerzas extranjeras.

En la provincia Helmand en Afganistán, el principal teatro de la ‘oleada’ de la OTAN, 15 soldados británicos fueron muertos en los primeros 11 días de julio – incluidos ocho muertos en 24 horas el viernes – llevando la cantidad de bajas mortales de los británicos en el país desde octubre de 2001 a 184, cinco más que las vidas perdidas por las fuerzas británicas en Iraq. En la mayoría de los casos, las muertes han sido el resultado de artefactos explosivos improvisados y de bombas a control remoto, en lugar de ataques de la guerrilla.

Las bajas británicas han provocado una discusión política sobre el futuro del papel de Gran Bretaña en Afganistán. Liam Fox, secretario de defensa del gabinete fantasma, dijo que el primer ministro Gordon Brown ha equipado insuficientemente de manera ‘catastrófica’ a las fuerzas armadas.

En las provincias alrededor de la capital afgana, Kabul, los talibanes han vuelto a establecer un firme control en las cruciales provincias de Ghazni, Logar y Wardak, paralizando virtualmente el control de las administraciones locales.

El sábado, el gobernador de la provincia Ghazni escapó apenas a un ataque dirigido por los talibanes. En provincias fronterizas como Kunar y Nuristan, donde hace sólo unos pocos meses la OTAN y las fuerzas de seguridad paquistaníes (al lado paquistaní en las agencias Mohmand y Bajaur) habían cantado victoria sobre los talibanes gracias a la Operación Corazón de León, los talibanes vuelven a aparecer.

En esta coyuntura crucial, y con elecciones nacionales programadas en Afganistán para el próximo mes, el establishment militar de Pakistán ha salido a la palestra. Durante los últimos años fue reducido al papel de un Estado cliente de los países occidentales para eliminar el lío en las áreas tribales de Pakistán, que sirven de trampolín para la insurgencia en Afganistán.

Antes de los ataques contra EE.UU. del 11 de septiembre de 2001, y el subsiguiente lanzamiento de la “guerra contra el terror”, las comunidades militares y de inteligencia de Pakistán habían jugado un papel dominante en Afganistán, con estrechos lazos con los talibanes y otras organizaciones yihadistas.

La semana pasada, el general Athar Abbas, portavoz de las Relaciones Públicas Inter-servicios de Pakistán (ISPR) dijo en una entrevista con CNN, que no sólo “Pakistán está en contacto con el líder talibán afgano Mullah Omar, sino que puede llevarlo a él y a otros comandantes a la mesa de negociación con EE.UU.”

Abbas dijo que a cambio de cualquier rol como mediador entre EE.UU. y los talibanes, Pakistán quiere concesiones de Washington respecto a las preocupaciones de Islamabad respecto a su rival, India, ya que teme que esté ganando demasiada influencia en la región.

Como reacción, Richard Holbrooke, enviado especial de EE.UU. para Afganistán y Pakistán, dijo según CNN: “Hace tiempo que hay afirmaciones sobre continuos contactos [entre Pakistán y los talibanes]. Y creo que es un paso adelante que los paquistaníes digan en público lo que todos han asumido permanentemente.” Holbrooke no excluyó la posibilidad de conversaciones con los talibanes.

La decisión, sin embargo, depende de Mullah Omar.

El resurgimiento de Mullah Omar

Diferentes agencias de inteligencia, incluyendo la de Pakistán, categorizaron la resistencia nacional afgana como dependiente del comando de diversos grupos. Estos incluyen al grupo Qari Ziaur Rahman en Kunar y Nuristan en Afganistán y Mohmand y Bajaur en Pakistán; la red Haqqani en Ghazni, Paktia, Paktika y Khost y en el área tribal de Waziristán del Norte en Pakistán; Anwarul Haq en Nangarhar, aparte de la red en el norte de Afganistán dirigida por comandantes leales a Gulbuddin Hekmatyar.

En general se aceptaba que Mullah Omar, aunque sea el líder espiritual y simbólico, había sido reducido a ser un comandante regional de las provincias del sudoeste afgano de Kandahar, Helmand, Urzgan, Zabul y Farah. A pesar de la extensión de la resistencia a todo Afganistán, se pensaba que la estructura central de comando que los talibanes habían adquirido en 2006 había sido perdida y que la coordinación dentro de los grupos de resistencia había sido reducida a un mínimo.

Esto ocurrió cuando la OTAN envió más tropas a Afganistán a principios de año, en tándem con operaciones conjuntas con la ayuda de Pakistán para impedir la infiltración a través de la frontera. Las operaciones militares en las agencias Mohmand y Bajaur de Pakistán redujeron significativamente la cantidad de combatientes infiltrados hacia Afganistán.

Los ataques de drones Predator sin tripulación en las áreas tribales ayudaron a mantener en fuga a los dirigentes de los combatientes y de al-Qaeda, mientras las operaciones contra el jefe talibán paquistaní Baitullah Mehsud y los combatientes en el área de Swat causaron mucho daño a la resistencia dirigida por los talibanes.

En el proceso de correr de lugar a lugar, sin embargo, los combatientes buscaron apoyo mutuo y establecieron nuevas líneas de cooperación y coordinación – y Mullah Omar volvió a entrar en actividad.

Una gran shura (consejo) fue convocada en el sudoeste, que reunió a comandantes grandes y pequeños, incluyendo a Abdullah Saeed, comandante en jefe de al-Qaeda para Afganistán.

Mullah Omar, dijo una fuente del campo de al-Qaeda a Asia Times Online, subrayó que cada grupo debía establecer una estrategia coherente de combate, y su preferencia debía ser Afganistán.

Significativamente, se previó un rol importante para al-Qaeda y la guerra afgana será ahora su objetivo primordial. Al-Qaeda seguirá transfiriendo su personal de Oriente Próximo al teatro de operaciones bélicas en el sur de Asia, especialmente desde Iraq. Esos hombres llevan consigo considerable experiencia, en especial en el campo de los artefactos explosivos improvisados y de las técnicas de emboscada.

La shura también integró a varios pequeños comandantes de las provincias Logar y Kabul a las estructuras principales de los talibanes. Previamente, esos protagonistas habían recibido un financiamiento mínimo, pero ahora, debido a su posición estratégica, recibirán fondos y recursos humanos de comandantes importantes como Sirajuddin Haqqani. El objetivo es lanzar ataques en conjunto contra las arterias principales de la OTAN, como ser la línea de aprovisionamiento de Jalalabad a la base aérea Bagram en las afueras de la capital Kabul.

A la luz de estos eventos, queda poco sitio para la idea de un proceso de diálogo con alguien – menos todavía con EE.UU.

El año pasado, Arabia Saudí patrocinó esfuerzos para acercarse a los talibanes. Esa iniciativa de paz, sin embargo, consistió sobre todo de antiguos talibanes y gente que no estuvo involucrada directamente en la insurgencia armada en Afganistán.

Este año, los esfuerzos saudíes parecieron estar a punto de entrar a una fase significativa cuando el jefe de la inteligencia saudí, príncipe Muqrin bin Abdul Aziz, participó directamente en el proceso de mediación.

Un afgano-estadounidense, Daoud Abedi, estrecho colaborador del comandante afgano Gulbuddin Hekmatyar, se involucró en negociaciones con los estadounidenses. El príncipe Aziz se proponía contactar a Mullah Omar a través del antiguo embajador talibán en Pakistán, Mullah Abdul Salam Zaeef. A pesar de muchos esfuerzos, no tuvo éxito, aunque hubo contactos con Mullah Bradar, supremo comandante de los talibanes, nombrado por Mullah Omar y su lugarteniente de máxima confianza.

El diálogo se desarrolló hasta el punto en el que los dirigentes de al-Qaeda comenzaron a sentirse amenazados – sobre todo comandantes talibanes en el sudoeste estaban desesperados por llegar a acuerdos de paz con la OTAN y hablaron de al-Qaeda como de un lastre. El príncipe Aziz se sintió suficientemente optimista como para decir que hasta fines de año se habría preparado la escena para que EE.UU. y los talibanes comenzaran a discutir fórmulas de paz.

Después de la gran shura y la consolidación militar en Afganistán, sin embargo, Mullah Omar envió un claro mensaje al príncipe Aziz en el sentido de que una victoria militar es la única opción posible para los talibanes y que nada puede detener la guerra excepto una clara derrota de los ejércitos de ocupación occidentales en Afganistán.

Tal vez sea el motivo por el cual el departamento de Relaciones Públicas Inter-Servicios de Pakistán se haya sentido obligado a emitir una declaración que “negaba enérgicamente” las observaciones hechas por Abbas de que “Pakistán está en contacto con el líder talibán afgano Mullah Omar, y puede llevarlo a él y a otros comandantes a la mesa de negociación.”

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Syed Saleem Shahzad es jefe del Buró Pakistán de Asia Times Online. Su correo es: saleem_shahzad2002@yahoo.com

(Copyright 2009 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.

Israeli Soldiers Reveal 'Shoot First' Policy in Gaza

Agence France Presse

Israeli soldiers in the Gaza war were told to shoot first and worry about the consequences later and used Palestinian civilians as human shields, an activist group said in a report on Wednesday.

The testimony of some 30 soldiers -- all unnamed -- shows that the massive destruction wreaked on the Palestinian territory was "a direct result of IDF (Israel Defence Forces) policy," said the Breaking the Silence group, made up of veteran troops.

Soldiers regularly used civilians as human shields during the December and January conflict, one said: "To every house we close in on, we send the neighbor in, the 'Johnnie'."

Another said his commander told him of instances when "the force would enter while placing rifle barrels on a civilian's shoulder, advancing into a house and using him as a human shield."

Instructions received before battle led to trigger-happy soldiers, civilian deaths and massive destruction in the densely populated and impoverished enclave, soldiers said.

"No one said 'kill innocents,'" said one. "But the instruction was that for the army, anyone there is suspect and should be taken down."

"I understood... that it's better to shoot first and ask questions later," said another.

"The goal was to carry out an operation with the least possible casualties for the army, without it even asking itself what the price would be for the other side," said a third.

"The difficult thing about the atmosphere was the negligible value placed on human life. People didn't seem to be upset about taking human lives," said one soldier.

Others spoke of massive destruction.

"Houses were demolished everywhere... We didn't see a single house that was not hit... It looked awful, like in those World War II films where nothing remained. A totally destroyed city."

Many houses were demolished as part of a "day after" policy, which meant "taking down a house... (whose) single sin is the fact that it is situated on top of a hill in the Gaza Strip," said another.

One soldier related an incident in which his commander told troops not to fire warning shots at a man approaching their position at night until he was some dozen metres (yards) away.

"Suddenly a burst of fire is heard from upstairs.. The old man gave such a scream as I'll never forget as long as I live... The commander comes downstairs, glowing, 'here's an opener for tonight'."

When they checked on the man the next morning, they saw "the guy was clean, nothing on him. Except for a torch in his hand, a white shirt and a long beard. A 50-60-year-old man lying on the road."

While one commander would not let his soldiers break anything in a house and another unit cleaned up after themselves, others engaged in vandalism.

"In one house we entered, I saw guys had defecated in drawers... I remember a filthy drawing in a children's nursery... I really felt ashamed.. and so do guys who were with me."

The army said that "a considerable amount of the testimony in this report is... based on hearsay and word of mouth" and "anonymous and lacks any identifying details that would allow the IDF to investigate, confirm or refute it.

"The IDF is committed to investigating any claim, supported by facts, that is brought to its attention."

Defence Minister Ehud Barak in a statement urged that all complaints be sent to him and repeated that the Israeli army "is one of the most moral in the world" -- a phrase often used by the top brass in response to criticism.

More than 1,400 Palestinians and 13 Israelis were killed during the 22 operation.

Armas

Armas