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Tecpatl

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7/1/09

El rayo que no cesa

Silvia Ribeiro

La Jornada

José Antonio Dorantes, luchador social de la Huasteca potosina, miembro de La Otra Campaña, fue detenido el pasado 12 de junio. Su delito: trabajar largos años junto a las comunidades indígenas del área, como Chimalaco, para recuperar las tierras que aunque son de ellos y reconocidas como tales por las instancias agrarias oficiales, son invadidas por los terratenientes locales. Para éstos, la ley sirve cuando se acomoda a sus intereses (que es casi siempre); cuando no, andan armados y comprando los favores de las policías locales. En el caso de Chimalaco, la comunidad se organizó y recuperó parte de sus tierras.
A José Antonio, igual que a muchos otros indígenas y campesinos en México, le fabricaron un delito. Según la policía, participó en un motín ocurrido en el año 2000 en el municipio de Axtla, San Luis Potosí. En esa ocasión, un autobús atropelló y mató a una niña. La población del lugar, indignada, tomó la unidad y retuvo al conductor. Un año más tarde acusaron a José Antonio de motín, aunque él ni siquiera estaba en el estado durante la acción: se encontraba a muchas horas de allí, en la ciudad de Querétaro.

Parece de la época feudal, pero es apenas una gota de agua en el mar de represión contra las luchas de indígenas y campesinos por sus tierras, por la defensa y el uso comunitario y justo de sus territorios y recursos en el México actual. Por todo el país hay cientos de presos políticos, además de otros tantos desaparecidos y muertos. La mayoría son campesinos e indígenas, pero también pobladores urbanos organizados a muchos de los cuales se les fabrican delitos que nunca cometieron, por denunciar y oponerse al despojo de sus derechos, territorios y recursos.

Los motivos reales para la represión van desde abrir paso a la construcción de autopistas para favorecer a grandes operadores turísticos y comerciales –por ello siguen presos, también bajo cargos falsos, siete tzeltales de San Sebastián Bachajón, Chiapas– a la invasión de mineras extranjeras en Oaxaca, San Luis Potosí, Jalisco y Chiapas, pasando por los atropellos a las comunidades y ejidos para instalar enormes represas que nunca los beneficiarán como en Guerrero y Jalisco, por los impactos de la urbanización salvaje que invade tierras, seca y contamina el agua de las comunidades, por la instalación de grandes basureros e incineradores tóxicos y contaminantes, por facilitar a especuladores inmobiliarios, por otorgar impunidad a la producción sucia de las empresas trasnacionales con su herencia de contaminación fatal de aire, suelos y agua de las comunidades y barrios a las orillas de las grandes ciudades. Hasta el maíz, corazón de los pueblos, pretenden contaminar legalmente con transgénicos para dar gusto a las trasnacionales. ¿Sufrirán también represión violenta los que resisten este nuevo ataque?

Los territorios y recursos de los pueblos indígenas y campesinos siguen siendo un botín a conquistar a sangre y fuego. Siguen presas las víctimas e impunes los crímenes oficiales contra los luchadores sociales que pelean por sus territorios y sus derechos –los de hace décadas y los de ahora, como el ataque a San Salvador Atenco y las masacres cometidas en Oaxaca.

Con este telón de fondo, se reúne el 20 y 21 de junio el Primer Encuentro Continental Americano contra la Impunidad y por la Justicia Autónoma, precedido de un encuentro nacional convocado por la red nacional contra la represión y por la solidaridad y organizaciones y colectivos de la Otra Campaña. Significativamente, la sede será el caracol zapatista Torbellino de nuestras palabras, en Morelia, Chiapas, un ejemplo de resistencia y construcción autónoma, una forma cotidiana de hacer historia y mantener viva la memoria.

Participarán en el encuentro organizaciones e individuos de muchos países de las Américas –incluidos indígenas amazónicos y delegados del Movimiento Sin Tierra de Brasil, que han sufrido los ataques y la criminalización a sus movimientos sociales–así como participantes solidarios de otros continentes. Convocan a un ejercicio de reconstrucción y cuidado de la memoria colectiva, donde la resistencia al olvido de los crímenes del pasado se encontrará en diálogo intergeneracional que sirva para denunciar, informar y analizar la realidad actual. Ante la desidia y arbitrariedad de la justicia oficial, los convocantes proponen la creación de un Tribunal Autónomo Continental, donde los pueblos sean quienes juzguen los crímenes que todo el tiempo se renuevan. Ni José Antonio ni muchos otros que sufren represión están solos.

*Integrante del Grupo ETC

Immigration, Education and the DREAM Act

Conditions for Citizenship

By KENNETH LIBBY

The American DREAM Act is The American DREAM Act is the most current piece of education/immigration reform being considered in Washington. Introduced to both the House and Senate on March 26th, 2009, the bill would allow “aliens” to gain conditional residency status for six years and eventually apply for permanent residence. There are, however, certain regulatory provisions and some questionable motives driving the legislation. A closer examination of the bill – particularly in light of economic, cultural, historical, and social interactions between the United States and Mexico – shows this bill is a dream for the Imperial arm of the U.S. government and corporate America.

Political action largely unfolds in a sphere that ignores cultural/historical events and interactions. For instance, most immigration reform neglects to mention the theft of Mexican land by the American government after the Mexican-American War. While it is improbable (and probably not desirable) that the United States will cede the stolen land, it is certainly possible to formulate some kind of agreement that could facilitate equal access to education and healthcare, establish a fair standard of living for all Americans and Mexicans, and minimize both violence and poverty. Unfortunately, such compromise is probably unacceptable if not downright offensive to the Right wing guiding both political parties. But a form of democratic socialism provides an alternative path worth considering, regardless of the political impossibility of such reforms happening in the immediate future.

American politicians would like to offer up a slice of the American Dream to a select group of individuals. To be eligible for the American DREAM, you must first become a conditional permanent resident. Conditional permanent residents must:

1. Have been under the age of 16 when they entered the country and have “been physically present in the United States for a continuous period of not less than 5 years immediately preceding the date of enactment of this Act”;

2. Have exhibited “good moral character” since their application;

3. Not be in violation of existing immigration laws banning anyone with a “communicable disease of public health significance”, anyone with “a physical or mental disorder and behavior associated with the disorder that may pose, or has posed, a threat to the property, safety, or welfare of the alien or others,” drug addiction, or lack of immunizations (children under ten exempted from immunizations). (Immigration and Nationality Act, Section 212(a) and Section 237(a));

4. Have earned a high school diploma, GED, or been admitted to an institution of higher education;

5. Be under 35 years of age.


Those over 35 are systematically excluded; so are those without a high school degree or GED; anyone with significant mental health issues is banned; and anyone over the age of 16 when they entered the country is ineligible. The law defines these people as illegal on the American side of the border. Conditional permanent residents must prove their worth to the American economy or military before applying for full citizenship. You may apply for permanent citizenship if you can prove the following:

1. You have “demonstrated good moral character;”

2. You are not subject to deportation under existing laws

3. You have not been outside of the country for more than 365 days during their provisional citizenship (military service excluded).

4. You have one of the following:

a. “The alien has acquired a degree from an institution of higher education in the United States or has completed at least 2 years, in good standing, in a program for a bachelor’s degree or higher degree in the United States” (Section 5(d)(1)(D)(i) of S.729)

b. “The alien has served in the uniformed services for at least 2 years and, if discharged, has received an honorable discharge.” (Section 5(d)(1)(D)(ii) of S.729)


Under the proposed legislation, the less educated (and low-wage) individuals are defined as illegal and could be removed from the country. The potential to gain citizenship – and the rights associated under the law – is permitted only to those who contribute to the American economy or military conquests. And America will not tolerate nor take care of the mentally ill; our healthcare corporations are too busy dreaming up new medications to enhance sexual activity or improve physical appearance in the endless search for more profits. Older immigrants and other non-producers are systematically excluded from America, yet another case of economics and/or xenophobia trumping social cohesion and family-friendly policies. The language used by the American legal system defines immigrants as “aliens,” a dehumanizing term that reveals much about the government’s views towards border issues. But immigrants can become more than aliens – full American citizens – by proving their financial value to the American economy. This prerequisite to citizenship is an all-too-apt summary of the state of American democracy: all that matters is the size of your checkbook, but we’ll save a place for you as long as you’ll hold a gun to someone else’s head.

In all fairness, tens of thousands of younger citizens currently labeled as illegal aliens would become eligible for permanent citizenship if this bill passes. I raise questions about this bill only to suggest there may be alternatives that would better serve a greater number of people – but these alternatives would require military cutbacks and redefining the rights of corporations in America. It would require withdrawing from NAFTA, which the any country can do by giving a 6-month notice. It would even require acknowledging the American government stole land from the country of Mexico. It might be a little unrealistic at this point in history, but dreaming of a more humane existence is a worth dream to keep alive.

Kenneth Libby is a graduate student and student-teacher in the Portland Public Schools. He can be reached at KennethLibby06@GMail.com

Mujeres mexicanas rechazan la penalización del aborto

PÚLSAR/Telesur

Algunos estados mexicanos aprobaron reformas que permiten la penalización de la interrupción voluntaria del embarazo. La Coalición por la Salud de las Mujeres exigió que se respete el derecho a elegir.


Frente a las sedes principales del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN), las mujeres manifestaron su rechazo a la penalización del aborto.
Ocurre que esos partidos mayoritarios, con el apoyo de otras fuerzas políticas, modificaron las regulaciones de 13 estados de un total de 32 que conforman el territorio mexicano, para dar personalidad jurídica al embrión desde el momento de su concepción y penalizar de esa manera el aborto.

La Coalición por la Salud de las Mujeres realizó una intervención teatral en la plaza del Zócalo en el Distrito Federal para repudiar la medida que asociaron a la Iglesia Católica.

Las reformas abren la puerta para que las mujeres que se practiquen una interrupción voluntaria del embarazo sean penalizadas incluso con años de cárcel.

Las manifestantes también advirtieron que los cambios legales afectan a las mujeres que usen la anticoncepción de emergencia, dispositivos intrauterinos o accedan a la reproducción asistida.

Hasta ahora, el único estado mexicano que ha despenalizado el aborto bajo cualquier circunstancia y hasta las doce semanas de gestación es el Distrito Federal. Desde entonces se registraron 25 mil 735 abortos legales, según cifras oficiales.

Zelaya met US officials at OAS : US government

By French Press Agency (AFP)

WASHINGTON (AFP) — Ousted Honduran President Manuel Zelaya met senior US officials on the sidelines of an Organization of American States meeting, on the eve of his departure Wednesday for Panama, US officials said.

The White House and the State Department said that the deposed leader met late Tuesday with Tom Shannon, US assistant secretary of state for Western Hemisphere affairs and Dan Restrepo, the top Latin America advisor on the national security council.

"Shannon reiterated the US commitment to seeing a return to the constitutional order in Honduras," a US official said, of the meeting on the fringes of the OAS in Washington.

At the White House, spokesman Robert Gibbs noted the 72-hour deadline imposed by the OAS for Zelaya's reinstatement following a coup on Sunday.

"We continue to monitor the situation and we will respond accordingly as events transpire. We are watching closely what is going in."

The OAS in a communique Wednesday said Honduras faced suspension from the organization if it did not return Zelaya to power, in one of several moves by foreign governments and organizations ratcheting up pressure on the country.

The Pentagon on Wednesday suspended all military activities with Tegucigalpa until further notice.

Zelaya on Wednesday arrived in Panama for the inauguration of conservative millionaire Ricardo Martinelli as the country's new president.

Copyright © 2009 AFP. All rights reserved

EPR, legitimidad por la vía política

Jorge Lofredo

Rebelión

Cuando nadie lo esperaba, el Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Popular Revolucionario (PDPR-EPR) optó nuevamente por la vía política, al solicitarle a la Comisión de Mediación la continuidad en sus labores, antes que ejecutar alguna acción militar. Por este camino, el EPR procura alcanzar legitimidad para su causa.

El inminente retorno a la violencia política por el eperrismo era el eje excluyente de análisis: tras la renuncia de la Comisión de Mediación obtendría alguna justificación para romper su tregua y reanudar la campaña político-militar. Hipótesis previsible, porque se fundamentó exclusivamente en la idea de la viabilidad de las acciones armadas ante el fracaso de los canales legales.

Los hechos, en cambio, indican lo contrario.

El propio EPR hizo saber que esta ecuación también se reprodujo en su seno. A través de los últimos comunicados, hizo saber que realizó una “consulta a sus bases” para decidir el camino a seguir en donde “se perfilaron dos posiciones no antagónicas”: solicitar a la Mediación para que continúe en sus trabajos o reinicio de las acciones de hostigamiento político-militar. (De una consulta similar, aunque en aquella ocasión fueron los comités estatales quienes se pronunciaron, surgió la decisión de atacar los ductos.)

La historia reciente ofrece otros ejemplos que muestran la elección de una salida política antes que una escalada en la conflagración. En el año 2001, después de la aprobación de la Ley Indígena contraria a los postulados de los Acuerdos de San Andrés, se auguró una radicalización del zapatismo; sin embargo, sus pasos siguientes apuntalaron el desarrollo de una nueva experiencia, las Juntas de Buen Gobierno, y no el retorno a la vía armada.

No debe olvidarse que los objetivos eperristas son de largo aliento y alcance, pero no se debe desatender la importancia de esta actitud política: ya no se trata de actuar militarmente –el EPR ha mostrado vocación militar– sino alcanzar iniciativa política relegando a las acciones armadas.

En el reciente comunicado, de carácter informativo, no refiere a otras cuestiones que no sea la renuncia de la Comisión de Mediación; y ello no porque carezcan de interés para el eperrismo sino que no era la ocasión propicia. El EPR volvió a privilegiar los tiempos de la clandestinidad antes que pronunciarse con el ritmo de la “superficie”, realidad que no le es ajena pero que no siempre le incide.

Debido a ello, los tiempos electorales le procurarán a la organización una amplificación de sus demandas antes que ofrecerle la posibilidad de incidir en una coyuntura que no lo contará como un protagonista destacado.

En ese marco ingresa el reciente texto del grupo armado, que tiene una doble variante: la primera, y fundamental, es la insistencia por vías que no incluyen en el corto plazo la vertiente armada; y la segunda, aunque no menos importante, en la constante búsqueda de legitimidad a su razón de ser, de su existencia y de su proyecto. El EPR le añade a cada una de sus acciones (políticas o político-militares) una justificación con la que siempre intenta deslindarse de posiciones extremistas. Y en este caso puntual queda de manifiesto.

En tanto que decide sus acciones con el fin de la obtención de legitimidad, continuará con el eje de su demanda actual; esto es, el esclarecimiento de lo sucedido con sus desaparecidos.

Siguiendo este razonamiento, cabe interponer una de las evaluaciones que pudo desprenderse de la actividad guerrillera del segundo semestre de 2007: en los medios de comunicación, el debate tras la voladura de los ductos se enfocó sobre la situación de la empresa, la caracterización de esas acciones y finalmente sobre la sorpresa por el blanco elegido. Pocas fueron las excepciones que vincularon las explosiones con la demanda puntual de las desapariciones, lo que vació de contenido la actividad político-militar y la transformó en exclusivamente militar o terrorista.

Con la Mediación, en cambio, el tema de los desaparecidos encontró otros espacios donde desarrollarse (ahora exclusivamente políticos). Y aunque por su renuncia quiera considerársele exclusivamente como un fracaso, lo que se sabe acerca de lo sucedido y la única reconstrucción precisa del hecho existe gracias a las labores de sus integrantes. Por ningún otro medio esto ha sido posible y la relevancia de esta cuestión incidió directamente en lo expresado por el grupo recientemente.

A pesar que no se prevé que en el corto plazo abandone las armas, en pos de legitimidad es altamente probable que las continúe relegando más allá de la coyuntura electoral y hasta del 2010 (fecha paradigmática de carácter revolucionario). Transita por un camino donde la línea política se impone a la político-militar: un doble eje donde puede descubrirse su esencia.

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El autor es Investigador del Centro de Documentación de los Movimientos Armados

www.cedema.org

Honduran Leader's Populism Is What Provoked Military Violence

By Benjamin Dangl

AlterNet

Worldwide condemnation has followed the June 28 coup that unseated President Manuel Zelaya of Honduras.

Nationwide mobilizations and a general strike demanding that Zelaya be returned to power are growing in spite of increased military repression. One protester outside the government palace in Honduras told reporters that if Roberto Micheletti, the leader installed by the coup, wants to enter the palace, "he had better do so by air" because if he goes by land "we will stop him."

On early Sunday morning, approximately 100 soldiers entered the home of the left-leaning Zelaya, forcefully removed him and, while he was still in his pajamas, ushered him onto a plane to Costa Rica.

The tension that led to the coup involved a struggle for power between left and right political factions in the country. Besides the brutal challenges facing the Honduran people, this political crisis is a test for regional solidarity and Washington-Latin America relations.

Zelaya Takes a Left Turn

When Zelaya was elected president on November 27, 2005, in a close victory, he became president of one of the poorest nations in the region, with approximately 70 percent of its population of 7.5 million living below the poverty line. Although siding himself with the region’s left in recent years as a new member of the leftist trade bloc, Bolivarian Alternative for the Americas (ALBA), Zelaya did sign the Central American Free Trade Agreement in 2004.

However, Zelaya has been criticizing and taking on the sweatshop and corporate media industry in his country, and he increased the minimum wage by 60 percent. He said the increase, which angered the country’s elite but expanded his support among unions, would "force the business oligarchy to start paying what is fair."

At a meeting of regional anti-drug officials, Zelaya spoke of an unconventional way to combat the drug trafficking and related violence that has been plaguing his country: "Instead of pursuing drug traffickers, societies should invest resources in educating drug addicts and curbing their demand."

After his election, Zelaya’s left-leaning policies began generating "resistance and anger among Liberal [party] leaders and lawmakers on the one hand, and attracting support from the opposition, civil society organizations and popular movements on the other," IPS reported.

The social organization Via Campesina stated, "The government of President Zelaya has been characterized by its defense of workers and campesinos, it is a defender of the Bolivarian Alternative of the Americas, and during his administration it has promoted actions that benefit Honduran campesinos."

As his popularity rose over the years among these sectors of society, the right wing and elite of Honduras worked to undermine the leader, eventually resulting in the recent coup.

Leading up to the Coup

The key question leading up to the coup was whether to hold a referendum on June 28 – as Zelaya wanted – on organizing an assembly to rewrite the country’s constitution.

One media analyst pointed out that while many major news outlets in the U.S., including the Miami Herald, Wall St. Journal and Washington Post said an impetus for the coup was specifically Zelaya’s plans for a vote to allow him to extend his term in office, the actual ballot question was to be: "Do you agree that, during the general elections of November 2009 there should be a fourth ballot to decide whether to hold a Constituent National Assembly that will approve a new political constitution?"

Nations across Latin America, including Venezuela, Bolivia and Ecuador, have recently rewritten their constitutions. In many aspects, the changes to these documents enshrined new rights for marginalized people and protected the nations' economies from the destabilizing effects of free trade and corporate looting.

Leading up to the coup, on June 10, members of teacher, student, indigenous and union groups marched to demand that Congress back the referendum on the constitution, chanting, "The people, aware, defend the Constituent [Assembly]." The Honduran Front of Teachers Organizations [FOM], with 48,000 members, also supported the referendum. FOM leader Eulogio Chávez asked teachers to organize the expected referendum this past Sunday in schools, according to the Weekly News Update on the Americas.

The Supreme Court ruled that the referendum violated the constitution as it was taking place during an election year. When Honduran military Gen. Romeo Vasquez refused to distribute ballots to citizens and participate in the preparations for the Sunday referendum, Zelaya fired him on June 24. The court called for the reinstatement of Vasquez, but Zelaya refused to recognize the reinstatement and proceeded with the referendum, distributing the ballots and planning for the Sunday vote.

Crackdown in Honduras

Vasquez, a former student at the infamous School of the Americas, now known as Western Hemisphere Institute for Security Cooperation (WHINSEC), went on to be a key leader in the June 28 coup.

After Zelaya had been taken to Costa Rica, a falsified resignation letter from Zelaya was presented to Congress, and former Parliament leader Roberto Micheletti was sworn in by Congress as the new president. Micheletti immediately declared a curfew as protests and mobilizations continued nationwide.

Since the coup, military planes and helicopters have been circling the city, the electricity and Internet have been cut off, and only music is being played on the few radio stations that are still operating, according to IPS News.

Telesur journalists, who have been reporting consistently throughout the conflict, were detained by the de facto government in Honduras. They were then released, thanks to international pressure.

Ambassadors from Cuba, Venezuela and Nicaragua were arrested. Patricia Rodas, the foreign minister under Zelaya, has also been arrested. Rodas recently presided over an Organization of American States' meeting in which Cuba was finally admitted into the organization.

The military-installed government has issued arrest warrants for Honduran social leaders for the Popular Bloc Coordinating Committee, Via Campesina and the Civic Council of Grassroots and Indigenous Organizations of Honduras, according to the Weekly News Update on the Americas.

Human rights activist Dr. Juan Almendares, reporting from from Tegucigalpa, the capital of Honduras, told Democracy Now that due to government crackdowns and the electrical blackout, there is "not really access to information, no freedom of the press." He said, "We have also a curfew, because after 9 o'clock, you can be shot if you are on the streets. So we have a curfew from 9 p.m. to 6 a.m."

In a statement on the coup, Via Campesina said, "We believe that these deeds are the desperate acts of the national oligarchy and the hard-core right to preserve the interests of capital, and in particular, of the large transnational corporations."

Mobilizations and Strikes in Support of Zelaya

Members of social, indigenous and labor organizations from around the country have concentrated in the city’s capital, organizing barricades around the presidential palace, demanding Zelaya’s return to power. Sixty protesters have been injured, and two have died in clashes with the coup’s security forces.

"Thousands of Hondurans gathered outside the presidential palace singing the national hymn," Telesur reported. "While the battalions mobilized against protesters at the Presidential House, the TV channels did not report on the tense events."

Bertha Cáceres, the leader of the Civic Council of Popular and Indigenous Organizations of Honduras (COPINH), said that the ethnic communities of the country are ready for resistance and do not recognize the Micheletti government.

Almendares reported that in spite of massive repression on the part of the military leaders, "We have almost a national strike for workers, people, students and intellectuals, and they are organized in a popular resistance-run pacific movement against this violation of the democracy. … There are many sectors involved in this movement trying to restitute the constitutional rights, the human rights."

Rafael Alegría, a leader of Via Campesina in Honduras, told Telesur "The resistance of the people continues and is growing; already in the western part of the country, campesinos are taking over highways, and the military troops are impeding bus travel, which is why many people have decided to travel to Tegucigalpa on foot. The resistance continues in spite of the hostility of the military patrols."

A general strike was also organized by various social and labor sectors in the country. Regarding the strike, Alegría said it is happening across state institutions and "progressively in the private sector."

The 4th Army Battalion from the Atlántida Department in Honduras has declared that it will not respect orders from the Micheletti government, and the major highways of the country are blocked by protesters, according to a radio interview with Alegría.

The COPINH condemned the coup, media crackdowns and repression, saying in a statement: "[T]he Honduran people are carrying out large demonstrations, actions in their communities, in the municipalities; there are occupations of bridges, and a protest in front of the presidential residence, among others. From the lands of Lempira, Morazán and Visitación Padilla, we call on the Honduran people in general to demonstrate in defense of their rights and of real and direct democracy for the people, to the fascists we say that they will not silence us, that this cowardly act will turn back on them, with great force."

Washington Responds

On Sunday, President Barack Obama spoke of the events in Honduras: "I am deeply concerned by reports coming out of Honduras regarding the detention and expulsion of President Mel Zelaya. As the Organization of American States did on Friday, I call on all political and social actors in Honduras to respect democratic norms, the rule of law and the tenets of the Inter-American Democratic Charter. Any existing tensions and disputes must be resolved peacefully, through dialogue free from any outside interference."

But the U.S. hasn’t actually called what’s happened in Honduras a coup. Secretary of State Hillary Rodham Clinton said, "We are withholding any formal legal determination." And regarding whether the U.S. is calling for Zelaya’s return, Clinton said, "We haven't laid out any demands that we're insisting on, because we're working with others on behalf of our ultimate objectives."

If the White House declares that what’s happening in Honduras is a coup, it would have to block aid to the rogue Honduran government. A provision of U.S. law regarding funds directed by the U.S. Congress says, "None of the funds appropriated or otherwise made available ... shall be obligated or expended to finance directly any assistance to the government of any country whose duly elected head of government is deposed by military coup or decree."

According to Reuters, "The State Department has requested $68.2 million in aid for fiscal year 2010 [for Honduras], which begins on Oct. 1, up from $43.2 million in the current fiscal year and $40.5 million a year earlier."

The U.S. has a military base in Soto Cano, Honduras, which, according to investigative journalist Eva Golinger, is home to 500 troops and a number of Air Force planes and helicopters.

Regarding U.S. relations with the Honduran military, Latin American history professor and journalist Greg Grandin said on Democracy Now: "The Honduran military is effectively a subsidiary of the United States government. Honduras, as a whole, if any Latin American country is fully owned by the United States, it’s Honduras. Its economy is wholly based on trade, foreign aid and remittances. So if the U.S. is opposed to this coup going forward, it won’t go forward. Zelaya will return..."

The Regional Response

The Organization of American States and the United Nations have condemned the coup. Outrage at the coup has been expressed by major leaders across the globe, and all over Latin America, as reported by Reuters: the presidents of Venezuela, Ecuador, Bolivia and Cuba have been outspoken in their protests against the coup. The French Foreign Ministry said, "France firmly condemns the coup that has just taken place in Honduras." Argentine President Cristina Fernandez said, "I'm deeply worried about the situation in Honduras ... it reminds us of the worst years in Latin America's history."

Even Augusto Ramírez Ocampo, a former foreign minister of Colombia told the New York Times, "It is a legal obligation to defend democracy in Honduras."

Zelaya has announced a trip to the U.S. to speak before the United Nations. He also stated that he will return to Honduras on Thursday, accompanied by Jose Miguel Insulza, the head of the Organization of American States. "I will fulfill my four-year mandate [as president], whether you, the coup-plotters, like it or not," Zelaya said.

Only time will tell what the international and national support for Zelaya means for Honduras. Regional support for Bolivian President Evo Morales during an attempted coup in 2008 empowered his fight against right-wing destabilizing forces. Popular support in the streets proved vital during the attempted coup against Venezuela's Chavez in 2002.

Meanwhile, Zelaya supporters continue to convene at the government palace, yelling at the soldiers while tanks roam the streets.

"We’re defending our president," protester Umberto Guebara told a New York Times reporter. "I’m not afraid. I’d give my life for my country."

Taking Action:

If you are interested in rallying in support for the Honduran people and against the coup, here is a list of Honduran embassies and consulates in the U.S.

People in the U.S. could call political representatives to denounce the coup, and demand the U.S. cut off all aid to the rogue government until Zelaya is back in power. Click here to send a message to Obama about the coup.

Also see: Take Action: Stand in Solidarity with the People of Honduras

Visit School of the Americas Watch for more photos and suggested actions.

Benjamin Dangl is the author of The Price of Fire: Resource Wars and Social Movements in Bolivia (AK Press, 2007). He is also the editor of Toward Freedom, a progressive perspective on world events, and Upside Down World, a news Web site uncovering activism and politics in Latin America. E-mail him at BenDangl@gmail.com.

Las andanzas del marxismo tropical

Luis Hernández Navarro
La Jornada

El 7 de enero de 1959, un día antes de la entrada victoriosa de Fidel Castro a la capital de Cuba, Jacobo Zabludovsky lo entrevistó en la ciudad de Matanzas. A pregunta expresa del periodista mexicano, el comandante le respondió: “Nuestra gratitud a México porque fue ahí precisamente donde encontramos albergue cuando tuvimos que abandonar nuestra patria hasta regresar de nuevo a ella para iniciar esta lucha [...] Salimos de México y eso se lo agradeceremos siempre a México, y gracias a esa posibilidad de salir y de llegar a Cuba es que hoy nos encontramos aquí, después de haber cumplido la primera parte de nuestras obligaciones que era liberar al país y conquistar su libertad.”

La historia es conocida. El 25 de noviembre de 1956, ochenta y un hombres que formaban una expedición revolucionaria, zarparon a bordo del yate Granma, del puerto de Tuxpan, Veracruz, con destino a Cuba, para derrocar al dictador Fulgencio Batista.

Castro había llegado a territorio mexicano en 1955 como asilado político. Aquí, junto con sus hombres, se entrenó militarmente y acopió armas hasta que, el 21 de mayo de 1956, el comandante y una parte de sus compañeros fueron detenidos por la policía mexicana. Poco más de un mes después fueron puestos en libertad, a pesar de la solicitud de extradición que había en su contra.

El escritor Fernando Benítez, director del magazine literario de Novedades, organizó una campaña de prensa para sacar de la prisión al grupo. Con su ayuda, Excélsior entrevistó en exclusiva a Fidel en la cárcel, y la United Press la retransmitió al mundo. Días antes, el 4 de julio en 1957, “el periódico de la vida nacional” escribió una editorial denunciando la tortura y malos tratos a los cubanos detenidos.

El 8 de enero de 1959, Zabludovsky regresó a México. Traía con él filmaciones de Fidel Castro entrando a La Habana. Miles de personas en el país vieron y escucharon las manifestaciones de júbilo popular acaecidas a unos cuantos kilómetros de nuestra costa.

Casi dos años antes, en febrero de 1957, el periodista estadunidense Herbert Matthews, bautizado no sin un dejo de ironía como “el hombre que inventó a Fidel”, entrevistó al jefe de los revolucionarios en la Sierra Maestra durante tres horas. Su trabajo, publicado en The New York Times, rebotó por todo el mundo .

Excélsior y su edición vespertina Últimas Noticias consignaron en sus páginas, con bastante fidelidad, los avatares de la guerrilla cubana. Su reportero Manuel Camín estuvo en la Sierra Maestra. Como reconocimiento a esa labor, el mismo Fidel Castro envió el 17 de marzo de 1958, cartas a los directores de ambos periódicos, agradeciéndoles el interés y la objetividad de los materiales publicados y considerándolos “adalides de la libertad de prensa”.

Ese mismo día, el comandante mandó una misiva al pueblo de México en la que anunció el “ocaso de la tiranía” y reconoció la identidad profunda del movimiento libertario cubano con el vivido en territorio azteca a comienzos del siglo xx. “¡Revolución mexicana, la Revolución de Cuba te saluda, evoca tu obra, se inspira en tus triunfos y emula tu ejemplo”, escribió Castro.

LA REVOLUCIÓN AL PAPEL

Varios años más tarde, en 1965, Mario Menéndez, entonces director de la revista Sucesos, logró una entrevista en exclusiva con el comandante, la primera concedida a un periodista latinoamericano después de la fase armada de la Revolución. Invitado por Castro a la Isla a raíz de una serie de ocho reportajes sobre la guerrilla guatemalteca, conversó con él a lo largo de un mes.

Dieciséis meses después del triunfo del levantamiento armado en Cuba, nació la revista Política. Publicada por primera ocasión en mayo de 1960, bajo la dirección de Manuel Marcué Pardiñas, fue el principal órgano de crítica al régimen en los sesenta y canal de expresión del Movimiento de Liberación Nacional (MLN). Su ideario, procubano, a favor de la democracia, antipriísta y antiimperialista, alimentó el despliegue de una diplomacia ciudadana que vinculó los tiempos de México con los de la Isla.

Entre muchos otros, en sus páginas fueron publicados materiales claves sobre el proceso isleño, tales como los discursos de Fidel Castro y Ernesto Guevara, las declaraciones de los ochenta y un partidos comunistas, los documentos de la I y II Declaraciones de Habana, el libro Guerra de guerrillas, del Che y la Revolución en la revolución, de Regis Debray.

En Política se defendió a La Habana, porque, según Víctor Flores Olea, uno de sus más destacados colaboradores hasta la escisión de la revista, “en Cuba la democracia deja de ser un ‘sistema', es decir, algo abstracto y remoto, para convertirse en una presencia, la presencia activa y concreta de cada acto del gobierno [enfocado] sustancialmente a satisfacer las exigencias humanas del pueblo, es decir, era un proyecto que implicaba necesariamente un contenido moral”.

Un material clave en la formación del imaginario social sobre la patria de José Martí en México fue La batalla de Cuba, de Fernando Benítez y Enrique González Pedrero. Publicado en 1960, fue el primer libro de Ediciones Era. El re portaje narra la metamorfosis simbólica por la cual las estaciones de la policía batistiana se transformaron en escuelas, los hoteles en hospitales y las prostitutas en milicianas, reemplazando la antigua fantasía erótica del Caribe con una nueva y solemne utopía política. A partir de entonces, Era editó una vasta bibliografía relacionada con el levantamiento armado en la Isla y sus efectos en América Latina.

Pieza fundamental de la formación de una conciencia colectiva sobre la revolución fue, también, la aparición en México, en marzo de 1961 y a cargo del Fondo de Cultura Económica, de Escucha Yanqui, de c. Wright Mills. En agosto de ese mismo año el libro alcanzó la tercera edición. Cuando en 1965 el entonces director del Fondo, Arnaldo Orfila, salió para fundar Siglo XXI, su propia casa editorial, siguió publicando libros sobre Cuba y marxismo.

Fundamental, también, fue el papel desempeñado por el suplemento cultural de la revista Siempre!, dirigido por Fernando Benítez. En sus páginas se debatió ampliamente el significado y alcance de la gesta cubana. Libros como Cuba para principiantes, de Eduardo del Río Rius y reportajes gráficos de Rodrigo Moya, difundieron entre los ciudadanos de a pie de México una información nodal para entender los cambios en la Isla.

A partir de todas estas publicaciones, entrevistas, reportajes, fotos, libros, se estableció una circulación de ideas-fuerza que alimentó la profunda y estrecha conexión que aún existe, a pesar de los cincuenta años transcurridos, entre la Revolución cubana y México. Un vínculo que va más allá del establecido entre dos naciones y, por supuesto, del acordado entre dos gobiernos. Un lazo que ha sobrevivido a la presión imperial, el aislamiento y las disputas diplomáticas. Una afinidad que subsiste a pretensiones como las de Jorge Castañeda, secretario de Relaciones Exteriores durante los primeros años del gobierno de Vicente Fox, quien quería terminar la relación de nuestro país con la Revolución cubana, para reiniciar la relación de México con la República de Cuba.

UNA IMAGEN

Entre otra muchas, una imagen simboliza el encuentro de esas dos revoluciones latinoamericanas y ejemplifica los profundos vínculos de dos pueblos: al pie del Capitolio de La Habana , juntos, Fidel Castro y el general Lázaro Cárdenas, contemplan la multitud. Es el 26 de julio de 1959. Hacía poco menos de siete meses que había triunfado la Revolución cubana. El ex presidente mexicano, el último representante genuino del movimiento armado de 1910-1917, vestido de traje y corbata, levanta la mano derecha para saludar a la masa. El líder del Movimiento 26 de julio, de barbas y uniforme, contempla la plaza.

Entre ambos líderes existía una vieja y estrecha relación. El general conoció a los conspiradores cubanos en México antes de que fueran apresados. Los ayudó de diversas formas. Cuando fueron detenidos abogó por ellos. Al presidente Adolfo Ruiz Cortines le dijo: “No tienen delito, están luchando por la libertad de su patria.” El mandatario mexicano accedió a sacarlos de la cárcel.

Años después, en Cuba, Raúl Castro recordaría el incidente a su manera. Al presentar a doña Amalia Solórzano de Cárdenas a una mujer joven con uniforme militar, le dijo: “Esta es la esposa del general Lázaro Cárdenas. Si él no nos ayuda y nos saca de la cárcel, en este momento no estaríamos aquí.”

En plena guerra de guerrillas, desde la Sierra Maestra , el 17 de marzo de 1958, Fidel Castro le escribió a Lázaro Cárdenas. Se refirió a él como “Señor General de División.” Allí le reconoció: “Eternamente le agradeceremos la nobilísima atención que nos dispensó cuando fuimos perseguidos en México, gracias a la cual hoy estamos cumpliendo nuestro deber con Cuba. Por eso, entre los pocos hombres en cuyas puertas puede tocar con esperanzas este pueblo que se inmola por su libertad a una millas de México, está usted.” Se despidió de él: “Con esa justificada fe en el gran revolucionario que tantas simpatías cuenta en nuestra patria y en toda América, se despide de usted, su sincero admirador.”

En abril de 1961 se produjo la invasión de Bahía de Cochinos. El general trató de trasladarse a la Isla de inmediato. No le fue posible hacerlo. Consiguió a un aviador especializado en tareas difíciles para que lo llevara hasta La Habana. Cuando el piloto llegó al aeropuerto, se encontró con que su avioneta había sido amarrada con cadenas. El gobierno no había autorizado el vuelo.

El 18 de ese mismo mes, miles de personas tomaron las calles de Ciudad de México para repudiar la agresión. Para que Cárdenas pudiera ser visto y escuchado durante el mitin, se subió al cofre de un automóvil. La marea humana se sentó en el piso. Se hizo un impresionante y respetuoso silencio. “En nuestra América, Cuba está siendo agredida y es necesario que los pueblos todos de Latinoamérica manifiesten su solidaridad”, alertó.

Años más tarde, en México, Raúl Castro entregó al nieto del ex mandatario una de las armas que habían quitado a los invasores de Bahía de Cochinos, y le dijo: “Ya que no se lo pudimos entregar al General, se lo entregamos al nieto que lleva su nombre.”

LA SACUDIDA

Mientras en La Habana los guerrilleros tomaban el poder, en México estalló una revuelta social. Maestros, ferrocarrileros, telegrafistas, petroleros, campesinos y estudiantes tomaron plazas públicas, se apropiaron de predios e hicieron huelgas. La protesta tenía como telón de fondo el agotamiento de la Revolución mexicana y el lento crecimiento económico.

La Revolución cubana tuvo un profundo impacto entre los protagonistas de aquellas jornadas de lucha. No fueron pocos los dirigentes que albergaron la ilusión de reproducir en México lo acontecido en la Isla. Othón Salazar, el principal dirigente del Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM) en aquellos años, lo recuerda así: “Por entonces estábamos bajo la influencia de la Revolución cubana y nos parecía que el magisterio mexicano tenía mejores condiciones que las que tuvo Cuba para iniciarla.” (Othón Salazar y el Movimiento Revolucionario del Magisterio, Amparo Ruiz del Castillo, Plaza y Valdés Editores.)

Solidario con la gesta cubana, el dirigente magisterial encabezó varios actos de apoyo a la causa. La derecha lo atacó sin misericordia por ello. El periódico Tabloide le dedicó su titular del 22 de julio de 1960: “ se le subió la cuba libre a othón salazar . Bien pisto, en un mitin, ofreció su incondicional apoyo a Castro Ruz.”

“La figura de Fidel Castro entonces, pero también ahora –le dijo al escritor Carlos Monsiváis en una charla realizada el 11 de mayo de 1993– nos parecía que tocaba el cielo, y por el pueblo cubano y su revolución nos cuadrábamos. Los antecedentes de la revolución victoriosa de Cuba pesaban en nosotros.” (Carlos Monsiváis en charla con Othón Salazar”, revista Hojas núm. 11/ v / 1993.)

Años más tarde, derrotado el movimiento, el profesor Salazar decidió seguir la ruta de las armas, creando una guerrilla de vida efímera. “La influencia que la Revolución cubana tenía sobre nosotros, y sobre mí especialmente –le contó a Amparo Ruiz del Castillo– ,era muy grande. Me parecía, con un convencimiento completo, que no había para México otra salida que no fuera el movimiento de guerrillas. No continué por ese camino por mi ingreso al PC.”

Los aires isleños llegaron también a territorio morelense. Ruben Jaramillo, el heredero del agrarismo radical zapatista, el líder campesino que se levantó en armas en diversas ocasiones contra el gobierno, bisagra entre las guerrillas modernas en México y las viejas luchas agrarias, se sintió profundamente identificado con la Revolución cubana. Según explica la investigadora Tanalís Padilla, el apoyo del también pastor protestante a Fidel Castro no era sólo un acto de solidaridad con la defensa de la soberanía nacional, sino que iba mucho más allá de eso: Jaramillo admiraba la reforma agraria cubana y veía en ella un modelo a seguir. En una entrevista realizada en 1961 decía: “Los logros de la Revolución cubana en términos de la redistribución de la tierra coinciden con nuestras propias aspiraciones revolucionarias... En esa revolución los campesinos hicieron las cosas mejor que nosotros.”

Diversos testimonios de sobrevivientes dan cuenta de que la simpatía era recíproca. Jaramillo recibió una invitación para visitar Cuba. Meche Quevedo fue su enlace. Ella llevó a una comisión de cubanos a su cuartel general en Tlaquiltenango para convencerlo de que se fuera a la Isla. En la reunión acordaron realizar una marcha antiimperialista en Cuernavaca. Fue un éxito. El zócalo de la ciudad se llenó.

Poco antes de ser asesinado por el gobierno, Jaramillo pensó seriamente en irse a vivir a Cuba. “Creo que valdría la pena. De algo puedo servir allá”, le dijo al obrero comunista Mónico Rodríguez, uno de sus más cercanos colaboradores.

Según el mismo Mónico, el Partido Comunista, que tenía una relación ambivalente con el jaramillismo, había presumido a los cubanos que tenían “fuerza militar; si se necesita la podemos enviar si los gringos invaden Cuba”. Esa fuerza era la de Jaramillo.

LAS REVUELTAS DE JOSÉ

Durante una de tantas protestas universitarias realizadas en Ciudad de México, apareció en un muro una pinta que añoraba: “¡Ay José, cómo extrañamos tus revueltas!” La pared parlante se refería al filósofo, literato, guionista y revolucionario José Revueltas, una de las figuras fundamentales de la izquierda mexicana durante cuatro décadas. Eterno disidente de las burocracias partidarias, fue expulsado reiteradamente del Partido Comunista, hasta que fundó la Liga Espartaco , de donde fue nuevamente echado. Preso político en diversas ocasiones, pasó varios años de su vida en diversas penitenciarías. En su celda de Lecumberri, en 1968, la entrevistadora Mercedes Padrés le inquirió por sus muchos años de cárcel:

–¿Por qué ese afán de rebeldía, por qué esa terquedad?

Él respondió:

–Porque la historia es terca y yo tengo la misma insistencia.

La relación de Revueltas con la Revolución cubana es paradigmática. En ella se resume la ruta seguida por muchos otros escritores. Sin dudarlo la saluda desde sus primeras horas. Entre mayo y noviembre de 1961 se va a vivir a la Isla , invitado por el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos. Acababa de escribir su Ensayo de un proletariado sin cabeza y el Partido Comunista Mexicano había vuelto a expulsarlo. Vittorio Vidali le insiste en que se quede en Cuba una larga temporada y escriba un libro sobre su Revolución.

Visita centros de trabajo y se entusiasma con lo que ve. Deplora que en México no suceda algo similar. En una carta le cuenta a su hijo sus primeras impresiones en la Isla : “Aquí –le dice– no hay burgueses que sean dueños ni de las tierras, ni de las casas, ni de las fábricas. Todo pertenece ahora al pueblo: hasta los hoteles de lujo. En los hoteles se han venido a vivir niños y niñas campesinos que vienen a estudiar a La Habana.”

Entabla una intensa relación amorosa con Omega Agüero, con la que procrea una hija a la que no llega a conocer. Tiempo después publica su Diario de Cuba. En la antesala de su regreso a México le escribe a su hermana Rosaura: “Sabemos que el día primero de mayo proclaman la República socialista. Esto me ha llenado de profunda emoción. ¡Nuestra primera República socialista de América! Casi parece un sueño.”

Ya de vuelta en la región más transparente, el 21 de febrero de 1962 dicta una conferencia en el Instituto Mexicano-Cubano de Relaciones Culturales titulada “Idea y momento de la Revolución Socialista en Cuba.” En ella arremete contra aquellos que no querían ni una revolución tan revolucionaria, ni un socialismo tan socialista en Cuba. Fija lo que para él era, en aquel momento, la “disyuntiva categórica: o Cuba existía como país socialista, o dejaba de existir simplemente como país de cualquier clase. La independencia de Cuba no podía –ni puede– separarse del ser una independencia socialista.”

En 1968, antes del estallido del movimiento estudiantil, hace un segundo viaje a La Habana , acompañado por su hijo Román y su esposa María Teresa, como jurado del Premio Casa de las Américas. Al regresar a México es interrogado, fichado y puesto en libertad. Su plaza en la sep fue congelada.

En mayo de 1971, desde la penitenciaría de Lecumberri donde estaba preso, Revueltas describió cómo el asunto Heberto Padilla afligía “a los escritores revolucionarios de todos los países, digo, a los escritores que amamos con lucidez la Revolución cubana y que, en virtud de ese amor en inteligencia, no perdemos ni perderemos la confianza en ésta”.

El comentario no era gratuito. El caso de Heberto Padilla fue un parteaguas para la intelectualidad. Con él la luna de miel entre los intelectuales latinoamericanos y la Revolución cubana llegó a su fin. Padilla, se recordará, fue un poeta comprometido en su juventud con el proceso revolucionario, que adoptó una actitud crítica frente al régimen. Acusado de contrarrevolucionario, fue detenido en 1971 y puesto en libertad al mes siguiente, tras retractarse públicamente en un juicio. En 1980 partió de la Isla para vivir en Estados Unidos.

La Cultura en México, el 19 de marzo de 1971, publicó la carta de Herberto Padilla y los comentarios de José Emilio Pacheco, José Revueltas, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Eduardo Lizalde. A partir de entonces ya nada sería igual en las relaciones entre la Isla y la intelectualidad mexicana.

LA RUTA DE LOS FIERROS

A diferencia de Othón Salazar, no pocos maestros decidieron convertir su simpatía por La Habana en compromiso con la organización de guerrillas en su país. Arturo Gámiz, Genaro Vázquez y Lucio Cabañas son los más conocidos. Distan de ser los únicos.

En 1961 se efectuaron en Chihuahua grandes manifestaciones de apoyo a la gesta cubana. Arturo Gámiz, un estudiante normalista, participó en ellas. Con los años fue maestro comunitario, integrante de la Juventud Popular Socialista, organizador campesino, impulsor de tomas de tierra y fundador del Grupo Popular Revolucionario, la primera guerrilla socialista en México. Participó en el ataque del Cuartel Madera, en Chihuahua, el 23 de septiembre de 1965, donde ofrendó su vida.

Gámiz fue marcado por los barbudos. Según él, desde la Revolución francesa “ningún acontecimiento había influido tanto en los pueblos de América como la Revolución cubana, nada había causado tanto impacto en la conciencia de los pueblos como la Revolución cubana [...] nada había infundido a los oprimidos de América la esperanza y la confianza en el porvenir y la certeza del triunfo que la Revolución cubana ha infundido”.

El efecto catalizador de la gesta de los herederos de José Martí se dejó sentir no sólo entre profesores. Ese fue el caso del sinaloense Víctor Manuel Tirado quien, atraído por la experiencia cubana, terminó vinculándose a lo que sería el Frente Sandinista de Liberación Nacional. “Le presenté a una persona mi solicitud de ingreso –dice– y comenzó a darme responsabilidades. Yo tenía identificación ideológica. Venían algunos cubanos a entrenarnos en México. Y, después de un año, me llevaron a Managua.” Con el tiempo se convertiría en uno de los nueve comandantes que dirigieron la insurrección nicaragüense.

Desde los primeros años de la rebelión, siempre hubo mexicanos que buscaron protagonizar una nueva versión del Granma invertida: zarpar de La Habana para dirigirse a Tuxpan, Veracruz, desembarcar y formar un foco guerrillero en alguna cordillera azteca que se convirtiera en nuestra versión de la Sierra Maestra. Algunos secuestraron aviones para iniciar la empresa. Varios visitaron la embajada y solicitaron apoyos, pero sus sueños no se hicieron realidad. México era un país de excepción. Otros, en cambio, tuvieron en la Isla un santuario: Cuba brindó asilo político a cincuenta y cuatro rebeldes mexicanos entre 1972 y 1973. Muchos se quedaron allí hasta que en 1979 fueron amnistiados.

Muchos años después de estas experiencias, en enero de 1994, irrumpió en México el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, el ezln . Siguiendo su propia vía, la insurrección maya del sureste mexicano tuvo en la Revolución cubana una fuente de inspiración. En la Sexta Declaración de la Selva Lacandona , los zapatistas afirman : “Y queremos decirle al pueblo de Cuba, que ya lleva muchos años resistiendo en su camino, que no está solo y que no estamos de acuerdo con el bloqueo que les hacen y que vamos a ver el modo de mandarles algo, aunque sea maíz, para su resistencia.” Tiempo después, un cargamento con grano partió de la selva hacia la Isla.

EL MARXISMO TROPICAL

El primero de mayo de 2003, en la Plaza de la Revolución en La Habana, Cuba, frente a un millón de personas, Pablo González Casanova pronunció un discurso. “Defender a Cuba diciendo la verdad de Cuba es muy importante para el mundo entero”, afirmó. Eran tiempos difíciles y controvertidos, de disenso con los métodos de la Revolución por parte de escritores que, como el Nobel José Saramago, la habían apoyado. Pero él insistió: “Los trabajadores e intelectuales del mundo debemos poner un alto en la prensa, la televisión, la radio, los medios educativos y culturales a la campaña contra Cuba, que no es sólo contra esta pequeña Isla, sino contra la humanidad.” Los aplausos de la multitud no se hicieron esperar.

Profundamente influido por la Revolución cubana desde su irrupción, con un fuerte vínculo afectivo y político con ella, don Pablo afirma en uno de sus más recientes ensayos, “ Cuba: la revolución de la esperanza” : “Me atrevo a hablar de Cuba porque estoy convencido que su revolución inició una nueva jornada en la historia universal de las revoluciones.”

Hace años, en pleno ajuste de cuentas con su pasado marxista, el antropólogo postmoderno Roger Bartra acusó a don Pablo de ser un representante tardío del marxismo tropical. Curiosa ironía, al querer descalificar al autor de La democracia en México, Bartra acabó acuñando una categoría con la que muchos mexicanos podrían sentirse identificados. No creo que el barbero rojo que nombró a su peluquería Los barbudos y ofreció a sus clientes como material de lectura Bohemia en lugar del Ja-Ja, se hubiera molestado con el calificativo.

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